ANALES HISTORIA NATURAL ANALES .■<<^ 5-^.<: DE LA SOCIEDAD ESPANOLA DE HISTORIA NATURAL TOMO DECIMOSEXTO. MADRID: DON I. BOLIVAK, TESORERO. CALLE DE ALCALA, M, TERCERO. 1887. V/7/ Articulo 27 del Reglamento. Las opiniones emitidas eu las Memorias publica- das en los Anales sou de la exclusiva responsaljilidad de sus autores. IMP. DE FORTA>'ET, LIBERT AD, 29. MEMORIAS HISTORIA NATURAL IWVESTIGACIONES EXPERIMENTALES SOBRE LA SIGNIFICACION MORFOLOGICA DE LAS PAPILAS BOTONES TERMINALES DE LA MUCOSA OLFATORIA EN CIERTOS FECES OSEOS, FOR DON JOSE MADRID MORENO. (Sesidn del 4 de Agosto de 1886.) La reciente publicaci6ii de un interesante trabajo del doctor Blane (1), «Sobre la estructura de la mucosa nasal en los peces y anfibios,» me ha servido de motivo ocasional, por de- cirlo asi, para el presente estudio. Ocupado tambi^n, por mi parte, del examen morfol6g-ico de dicbo 6rg-ano en los peces, con resultados que difieren bastante de los obtenidos por Blane, me propuse hacer una critica concienzuda de los lilti- mos, ampliando al efecto los primeros, mediante nuevos dates que confirmaran 6 invalidasen, tanto los aducidos por dicho autor, como la interpretaci6n que este les asig-na. Sirve de base, pues, k mi trabajo, una serie de observaciones sobre (1) Blane (Julius): «Untersuchungen iiber den Bau der Nasenschleimhaut bei Fis- chen und Amphibien. Archiv. f. Anat. und Physiol., Anatom. Abtheil., 1884, p. 231-309. Tab. 12-14.» « AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2) la estructura del org-ano olfatorio en los peces, rccog-idas en el ex^men de preparaciones microscopicas que hice del mis- mo, y g-uardo como comprobantes de mis asertos. Es bien sabido que en los peces el 6rg'ano del olfato consiste casi siempre en dos sacos nasales (uno solo en los Ciclostomos), alojados, por lo comi'm, en fosas 6 capsulas poco profundas. Solo por excepcion se exteriorizan tanto los sacos nasales en alg"unas especies que, 6 bien aparecen incluidos en eminen- cias pediceladas, como ocurre en el Pejesapo , 6 bien se pre- sentan dentro de prolong-aciones tubulares del teg-umento externo 6 tent&culos , como sucede en los Plectognatos gim- nodontos. Las fosas nasales, que pueden ser fibrosas, cartila- g-inosas I'l 6seas, est^n situadas g-eueralmente k los lados de la cabeza (en su v6rtice la fosa unica de los Gicl6stomos). Aun- que en realidad ocupan siempre la cara dorsal de la cabeza, parecen, sin embargo, dispuestas en la ventral en los Pla- giostomos, k causa de la posici6n tan especial de la boca en estos peces. De ordinario solo comunican las fosas nasales con el exte- rior, no con el aparato respiratorio; con todo, en algunos Ci- clostomos desagua posteriormente su fosa unica en la cavidad bucal, atravesando la b6veda palatina; y en ciertos Sirenoi- deos (Lepidosiren paradoxa), y aun, segun dice Cuvier, en algunos Congrios ex6ticos , viene h caer una de las dos aber- turas propias de cada fosa nasal dentro ya de la boca por debajo del borde del labio superior, disposici6n que anuncia, por decirlo asi, en los peces la del 6rgano olfatorio en los an- fibios y vertebrados ulteriores. Cada una de las fosas nasales se abre por dos orificios ge- neralmente (uno solo en ocasiones v. gr., en los Plagiostomos y entre los peces 6seos en los Cromidos y L^bridos). Son, por lo comiin, exteriores ambos orificios: solo por excepci6n es interior uno de ellos, como acabamos de ver en los Sirenoi- deos y Congrios citados; pues en los Selacios y Chimseras si- gue siendo completamente exterior el orificio iinico de cada fosa, por m^s que comuniquen estas con la boca mediante un canal que \a desde aquellas hasta el ^ngulo de esta, y se hace m^s profundo todavia en las Rayas por la aparici6n de un pliegue d^rmico medio. Las dos aberturas de cada fosa nasal (anterior la una y pos- (3) Madrid Moreno. — mucosa olfatoria de feces 6seos. ~ terior la otra), reducidas de ordinario k simples ag-ujeros, prolong-adas a veces las anteriores formando tiibos cortos, como ocurre en el Congrio, est&n separadas, en la mayoria de los casos, por un tabique muy delg-ado, prominente a veces y movible k raodo de vdlvula; pero en ocasiones distan tanto una de otra, que la anterior parece puesta en el extre- mo casi del hocico, y la posterior lleg-a al nivel del ojo y aun sube por cima de 61, que es lo que pasa en ciertos Murenidos y Simbranquidos. Pero juntos 6 separados, ambos orificios corresponden siempre al iinico primitivo de cada fosa nasal en los embriones de ciertos peces 6seos. Generalmente son las fosas redondas, ovaladas 6 alarg-adas, y en alg-un caso, por ejemplo, en la Chima^ra, se complica su estructura con la produccion de l&minas cartilag-inosas que recuerdan los cor- netes de la nariz en los vertebrados superiores. Los sacos nasales, alojados en las fosas, y k veces sosteni- -dos en ellas, como pasa en los Selacios, por un arco cartilag-i- noso que ocupa el borde de las mismas, estan constituidos, esencialmente, por la mucosa nasal 6 membrana pituitaria, llamada tambi6n sc/meideriana, en honor del sabio que estu- di6 su estructura en 1653. Presenta con frecuencia esta mem- brana plieg'ues numerosos, y aun replieg'ues k veces, dis- puestos de muy diverso modo en las distintas especies, desti- nados siempre a aumentar la superficie sensible del 6rg-ano olfatorio y facilmente observables k simple vista, con fre- cuencia, con una lente sencilla en todo caso. De ordinario, los plieg-ues de la mucosa nasal, 6 irradian en todos sentidos desde un tuberculo mas 6 m6nos redondeado, que le sirve de centro comi'in, 6 nacen, como las barbas de una pluma, a los lados de una linea prominente, cresta 6 rafe. En uno y otro caso pueden permanecer indivisos , que es lo mks frecuente, subdividirse 4 su vez en plieg'ues secundarios, como ocurre, por ejemplo, en la Chimsera y el Macrurus, 6 ramificarse a poco de su orig-en, como se verifica en los Esturiones, sin que falte disposici6n todavia mas compleja, como lo es la de la mucosa nasal en el Polypterus, pues hay en este cinco cana- les laberintiformes, provistos en su interior de plieg*ues fo- liaceos. Finalmente, no presenta g-l^ndulas el 6rgano olfatorio de los peces; lo cual induce k pensar que en los animales de ol- 8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4). faci6n a^rea estkn aquellas destinadas simplemente a sumi- nistrar el suficiente liquido para liumedecer la superficie de la membrana y hacerla m^s sensible k la impresi6n olfativa. Asi reunidos los principales datos sobre la constituci6n ma- crosc6pica del 6rg-ano olfatorio en los peces, paso a tratar de la estructura de su mucosa nasal, objeto de este trabajo. En el suyo confirma Blane el hecho, observado ya por Sofia Pereyaslawzeff, de que en alg-unos peces la porci6n olfatoria de su mucosa nasal no forma un todo continuo, sino que se encuentra dividida en pequenas masas 6 porciones separadas unas de otras por la interposici6n de un epitelio indiferente^ g-eneralmente pavimentoso y estratificado. La secci6n de una de estas masas de epitelio olfatorio, hecha perpendicularmen- te k la superficie de la mucosa, tiene un aspecto que recuerda el de los 6rg'anos llamados ciatiformes, cupuliformes 6 boto- nes sensitivos (Endknospen), descubiertos por Leydig- en la linea lateral de la piel de los peces. Las papilas 6 botones ol- fatorios 6 terminales, que asi se llaman, por analogia con los org-anos cupuliformes, las masas 6 porciones de epitelio olfa- torio, est^n constituidos, como estos, de c61ulas de sosten y c^lulas sensitivas; terminando estas ultimas en un pelo 6 hilo sensible, relacionado intimamente con una terminaci6n del nervio olfatorio. Observando con el microscopio la superficie interna de la mucosa, se reconoce que los botones olfatorios estan recubiertos por epitelio pavimentoso que deja libre so- lamente un pequeno espacio circular; esto es, un poro. Si se estudia de ig-ual modo la secci6n normal k la mucosa, vese que en el polo superficial de los botones las c^lulas, tanta de sost6n como sensitivas, converg-en en un haz puntiagudo hacia el poro del epitelio pavimentoso. Esta disposici6n ha sido observada por Blane, especialmente en ejemplares adul- tos de especies de los g-6neros Trig-la y Belone. En las del ul- timo tiene el 6rgano olfatorio una forma que recuerda su condici6n 6 fase embrional en otros peces. En efecto, las fosas nasalessubsisten aiin en los individuos adultos, abiertas cada una por un solo orificio que no se divide en dos, como ordi- nariamente lo liace en los adultos de otros peces pertenecien- tes al grupo superior comun; y adem&s, la mucosa nasal ca- rece de aquel complicado sistema de plieg-ues que se encuen- tra g-eneralmente en la de otros peces; pudiendo decirse, por (5) Madrid Moreno. — mucosa olfatoeia de feces 6seos. 9 lo tanto, del 6rg-ano olfatorio de las especies de Belone, que est^ constituido en su fase adulta como el de otros peces afines durante su fase embrional tan solo, siendo, en suma, definitiva en aquellas la fase embrional, meramente transito- ria de estos. Teniendo Blane en cuenta, de una parte, este tipo 6 condi- ci6n embrional que presenta el 6rg-ano olfatorio adulto en las especies del g6nero Belone, y de otra parte ;, la existencia de botones olfatorios aislados en su mucosa nasal, se sinti6 lle- vado k una inferencia 6 conclusi6n confirmada, k su juicio, por los datos que recog-i6 en el estudio comparativo del 6r- g-ano olfatorio en los anfibios, y que formula en terminos cuyo sentido (por no reproducirlos con un sello y enlace g"er- manicos), viene k ser este: «Que la discontinuidad de la por- ci6n olfatoria de la mucosa nasal, esto es, su distinci6n en botones olfatorios aislados, es una condici6n, disposici6n 6 estructura primitiva; y que de ella deriva, como secundaria^ la condici6n 6 estructura observada en otros muchos peces (Exocoetus, Cottus, Umbra, Perca, Carassius) que, en vez de botones olfatorios aislados, presentan en su mucosa nasal masas 6 porciones irreg-ulares de epitelio olfatorio m4s 6 me- nos confluentes entre si, y solo en parte separadas por epitelio indiferente, constituyendo, por lo tanto, la porci6n olfatoria de su mucosa nasal, un verdadero todo continuo.» El tr^nsito de la primera de estas dos disposiciones k la seg-unda habrla venido k realizarse, seg-un Blane, por la confluencia sucesiva de los botones sensitivos primitivamente aislados, 6 sea por la gradual separaci6n del epitelio indiferente interpuesto entre ellos. El objeto que me propong-o en este estudio, es dar cuenta de los hecbos por mi observados, que en parte confirman y en parte invalidan la tesis sostenida por Blane. Lejos de ce- iiirme, como este lo hizo, al examen de formas adultas, he comenzado por el de la mucosa nasal en individuos embrio- nales y jovenes, donde, mediante la comparaci6n de las pre- paraciones obtenidas en ejemplares de diversa edad en una misma especie de peces, se puede reconocer f^cilmente qu6 proceso sigue el desarrollo de su mucosa olfatoria, y por tanto, el de sus botones respectivos, cuando los presenta. Mi& observaciones ban recaido ya en especies con mucosa nasal 10 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) continua en el estado adulto, como el Carassius auratus, 3-a en formas cuyo organo olfatorio adulto e&tk en cambio pro- visto de botones independientes, m^s 6 menos difereuciados FAMILIA DE LOS CRISIDIDOS. Caracteres. — Cabeza trasversa, tan ancha 6 m^s que la porci6n anterior del pronoto. Ojos proporcionados, ocupando todo el borde latero-anterior de la cabeza: estenimas clara- mente perceptibles. Antenas filiformes, g-eniculadas, de trece artejos, y aproximadas en su orig-en ; raras veces ig-ualan en long-itud k la de la cabeza y t6rax reunidos. Mandibulas pe- quefias, bi 6 tridentadas en el borde interno: palpos maxila- res de cinco artejos; labiales de dos 6 tres, k veces unos y otros pequenos, rudimentarios (Parnopes). T6rax subcilindrico 6 prism^tico, truncado anterior y pos- teriormente, con sns diversas reg-iones bien distintas. De estas el pronoto es siempre la menor, y por excepci6n puede apare- cer muy estrechado en su porci6n anterior (cleptmos). Meso- noto, por el contrario, g-rande, en consonancia con eldesarro- llo de los 6rg-anos del vuelo. Metanoto con el posescudete mas 6 menos g-iboso, y k veces prolong-ado en un pequefio tu- bt^rculo c6nico 6 deprimido y laminar; los ^ng-ulos laterales posteriores armados siempre de un diente 6 espina, cuya for- ma y tamano son variables. Alasproporcionadas, y en g-eneral no alcanzan , durante el reposo, la extremidad posterior del abdomen; con escaso numero de nerviaciones; las anteriores con tres 6 cuatro celulas completamente cerradas, las poste- riores con una y a veces sin ellas. Patas normales. Abdomen, al parecer, sentado, pero en realidad unido al t6rax por un pediculo muy corto, de forma variable caracte- ristica para cada tribu, formado por tres 6 cuatro segmentos, k los que se ag-reg-a un quinto seg-mento m^s pequefio que los primeros en los c/ de alg-unas especies. El borde libre del ulti- mo de estos seg-mentos, unas veces es liso (Omahis, Holopyga), otras presenta dientes 6 sinuosidades en corto numero (Chry- sis) 6 muy numerosos (EiiclircBUS). Los semianillos superiores son convexos, los inferiores pianos 6 c6ncavos, formando una gran cavidad para aplicarse mils exactamente k la porcion inferior del t6rax, bajo el cual puede, en ciertos casos, colo- carse el abdomen. Hembras con oviscapto de longitud varia- (5) Gogorza. — CRisiDiDos de los alrededores de Madrid. 21 ble, cuyos diversos anillos, que casi siempre soa en numero (le cuatro, penetran unos dentro de otros k la manera de tubos de un anteojo. Sin ag-uij6n. Cuerpo pequeuo 6 mediano. Teg-umentos muy durosy resis- tentes, adornados exteriorraente con una puntuacion muy va- riada, y dotados de una rica coloraci6n metalica en la que (lominan el rojo, el azul y el verde. Una pubescencia blanca recubre casi siempre alg-unas reg-iones del cuerpo. Larvas con la piel muy fina y de coloraci6n p&lida ; iipodas. Par^sitas de las de otros insectos y zo6fagas. Generalidades. — Todos estos caracteres, que son muy constantes, y otras muchas particularidades de estructura, que en detalle no es posible sujetar a la descripcion, consti- tiiyen en conjunto la facies especial de esta familia, como acontece con otras y disting-uen perfectamente los crisididos de los himen6pteros m^s afines. Es, pues, una familia natu- ral, mas sin embarg-o, no tanto que sea imposible encontrar analog-las entre los diferentes g-6neros que la forman y otros •g-rupos del mismo orden. Estas son, por el contrario, muy acentuadas en ciertos casos (ParnojJes con los ^pidos), como ya bizo notar Dalhbom con mucha oportunidad por pri- me ra vez. La variabilidad que de una manera tan decisiva deja sentir riu influencia en los insectos, ofrece escasa importancia en los crisididos, siendo muy contadas las especies que pueden con- siderarse verdaderamente como proteiformes; tal sucede con la Holopyga ovata Dalilb., la Chrysis ignita L., la Chrysis Mden- tata L. y alg-una otra. Esto no quiere decir, sin embarg-o, que no existan variaciones en muchos de los caracteres citados, aun entre los que pueden considerarse como fundamentales, sino que en todo caso, estas diverg-encias oscilan entre limites muy estrechos. Asi podnhi observarse, estudiando series nu- merosas de individuos, transiciones g-raduales entre tipos dis- •tintos, bien se atienda h. la puntuaci6n, bien h. las proporcio- nes de diferentes partes 6 al tamano. Este ultimo presenta k veces alg-una diversidad, y entre varies ejemplos que podria €itar en comprobaci6n, sefialar6 el Omahis scutellaris Panzer, de cuya especie existen en mi colecci(5n ejemplares en los que el tamano varia desde 2 basta 7°"", siendo dig-no de te- 22 ANALES DE HISTORIA NATURAL. ((>> nerse en cuenta que unos y otros proceden de la misma lo- calidad. Debo indicar tambi^n en este punto, que la colora- ci6n de los crisididos, tan variada y rica en combinaciones diversas, si se considera el grupo en conjunto, es muy cons- tante para cada especie; y buena prueba de esto se tiene al ver c6mo los entom61og-os que ban estudiado los crisididos desde el tiempo de Fabricio hasta nuestros dias, se ban valido de este car^cter como muy importante para la distribuci6n y la separaci6n de las especies. En cuanto al dimorfismo sexual tan manifiesto en otros bimen6pteros, esta en estos poco des- envuelto, y en la mayoria de los casos, tan solo la presencia del oviscapto sirve de indicio seg-uro para disting-uir los sexos. Estos suelen diferir por la forma del abdomen, por el numero de los anillos que le componen, en reducidos casos por la dis- posici6n de las antenas 6 por la de las tibias y tarsos, y aun mks excepcionalmente por la coloraci6n. Entre las numerosas especies que tig-uran en este trabajo, el Hedyclimm hicidiilum Lep. solo, presenta un dimorfismo sexual f^cilmente reconos- cible. Las diversas especies de crisididos que se encuentran en los alrededores de Madrid, no hacen su aparici6n anual simulta- neamente, sino en epocas fijas y determinadas, fuera de las cuales seria inutil buscarlas, pues no se las encontraria. Con respecto k esta cuestiun, tan importante para cl aficionado, lie lleg-ado k reunir en mis difereutes excursiones en busca de estos insectos, alg'unos datos importantes que apuntar^ lig'e- ramente, pues creo ban de ser de utilidad para los que pien- sen emprender futuras investig-aciones. Har6 constar antes, que estos datos solo podran aplicarse k los crisididos de la zona por mi estudiada, y no k otros que habitan en diversas reg-iones, pues sabido es entre los entom61og'os que las cir- cunstancias climatolog-icas de una localidad influyen podero- samente en el desarrollo de los insectos que le son propios, y que seg-un esto una misma especie puede tener ppocas de apa- rici6n muy diferentes seg-un la comarca en que habita. Limi- tandome, pues, k los datos por mi recog-idos, indicar6 que la aparici6n de nuestros crisididos se verifica principalmente en tres 6pocas. La primera de estas epocas puede decirse que coincide con la de la floraciun de las euforbias, sobre todo de la Euphordirc (7) GogOrza.— CRISIDIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. >:< peph(S L. y de la Euph. lielioscopia L., que son las especies m^is repai'tidas en los alrededores de Madrid. Durante ella se encuentra ya la Chrysis ignita L., que sig-ue viviendo mien- tras dura la buena estaci6n y no desaparece liasta que llegan los primeros frios del otouo; la Chrysis hylrida Ab., que ace- cha sin descanso los nidos que otros himen6pteros polinizado- res fabrican en los desmontes situados al Mediodia, y jun- tamente con estas una cantidad notable de pequenas es- pecies que son las que verdaderamente caracterizan este pri- mer periodo, tales como Holopyga cicatrix Ab., Hedychridium (male Dahlb., Hedyclinim minutmn Lep. y Omaliis produc- tus Klug-.; esta ultima volando en los parajes donde los nidos de Osmia y Odynenis abundan, mientras que las primeras abandonan raras veces los inv61ucros floridos de las plantas arriba mencionadas. Tambi6n suele encontrarse con estas pequenas especieb otra de coloraci6n uniforme y sombria, y propia m^s bien de las reg-iones septentrionales que de las meridionales de nuestra Europa: la Chrysis asimilis^^^ivi.. Pero esta es sumamente rara y su hallazg-o debe juzg-arse como accidental. El seg-undo periodo se seiiala por la floraci6n de la Thapsia villosa L. La infiuencia de la temperatura avivando la activi- dad vital de las plantas, la aparicion de las flores en muchas de estas y como consecuencia la abundancia de los himen6p- teros nidificantes, de que g-eneralmente son parasites los cri- sididos, circunstancias todas que caracterizan este periodo, son condiciones las m^s 4 prop6sito para la vida de los hime- n6pteros que nos ocupan. Asi es que en ella hacen su apari- cion el mayor niimero de las especies, muchas caracteristicas de nuestra f&una, y el aficionado puede estar seg-uro de hacer una buena recolecci6n. Citare como m^s importantes, el Stil- hi7ii calensYd^:)Y., el Euchrmis jnirpiireus Latr., la Chrysis jia- mea Fabr., que por su tamafio y por el briUo de sus colores son especies muy apreciadas; la Chrysis semicinctd Lep., la Chrysis cyanopyga Dahlb., la Chrysis emarginatula Spin., la Chrysis micans Ross., la Chrysis insoluta Ab. y otras, que no menos favorecidas que las anteriores respecto k su coloraci6n, se deben considerar hasta hoy como peculiares y caracteristi- cas de la f4una central de Espana. En esta ^poca serk de g-ran utilidad para el recolector la inspecci6n de la Thapsia villosa •24 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) en periodo de floracion, pues a ellas acuden, adem^s de otros muchos himen6pteros, numerosisimos crisldidos. La zona de la provincia cuya exploracion dara asimismo mejores resul- tados, es la de los robledales, que se extiende por las llanuras que terminan en la base misma de la sierra de Guadarrama. Por ultimo, hay un tercer periodo de aparicion de nuevas especies, que con frecuencia empieza cuando aiin no ha ter- minado el anterior y que del mismo modo que aquel es muy fructifero para el aficionado. Si se examinan con cuidado los llanos arenosos, expuestos de lleno al sol de Mediodia, donde hayan establecido sus colonias hipog-eas las AmmopM^ las, los Sp/iex, los Bembex y otros himen6pteros cavadores analog-OS, podr^ encontrarse un crisidido de g-ran belleza, si bien bastante comun en toda la Europa meridional: el Parnopes earned Ross. Las plantas que caracterizan este tercer periodo son: el Eryngium campestre h.y MkroloncJms salmanticus DC, cuyas umbelas floridas son visitadas de preferencia por g-ran ni'imero de himen6pteros. Sin ser conocida la causa, ciertos pies de las plantas citadas g-ozan de una predileccion exag-e- rada y se ven k todas horas frecuentados por los himen6pteros melifag-os, mientras k corta distancia de estos se observan otros, que viven sujetos, al parecer, k las mismas condiciones, que presentan sus 6rg-anos florales en pleno desarrollo y que muchas veces veg-etan aiin con mayor vig-or que los primeros, y sin embarg-o, son despreciados por los insectos. Ig-ual obser- vaci6n puede hacerse con respecto k la Thapsia y k otras mu- chas plantas. El aficionado que lleg-ue a conocer alg-una de las plantas privilegiadas, puede estar seg-uro de hacer una amplia cosecha de himen6pteros visit^ndolas k diario. La Holo2)ygaomtaJ)sMh., l^Chrysis Udentatalu., la Chrysisemar- ginatiila Spin., la Chrysis purptireifrons Ab., la Chrysis aurei- collis Ab., la Chrysis estrangulata Dalilb., y m^s rara vez la ■Chrysis insoluta Ab. y la Chrysis nUilans Oliv., ser4n las cap- turas m^s interesantes en esta 6poca. A veces podr^n juzg-arse estos datos poco exactos, pero esto sera debido a circunstan- cias que fecilmente se explicar^ el naturalista acostumbrado k recog-er los insectos en el campo. Con respecto a la repartici6n g-eog-rafica, poco es lo que puedo indicar aqui, como se comprender^ facilmente, paes siendo la reg-i6n estudiada de corta extensi6n y poseyendo <9) Gogorza. — CRISIDIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. 25 los crisididos, como casi todos los restantes himenopteros, po- derosos medios de transporte en su vuelo, sucede que el ^rea de dispersi6n de las distintas especies es grande y su reparti- ci6n bastante uniforme. Mas &pesar de esto, como en los alre- dedores de Madrid hay estaciones entomol6gicas cuyas condi- ciones de suelo, veg-etaci6n, temperatura, etc., son tan diver- sas, cabe sospechar si podr^n estas intluir sobre la repartici6n de los crisididos de nuestra zona, limitando su dispersi6n y concentrando alg"unas especies en puntos determinados, como sabemos positivamente que sucede con muchos cole6pteros y, ort6pteros que peor dotados de medios de dispersi6n, son m&s influenciados por las circunstancias locales. Es indudable que alg-o de esto debe suceder, mas hoy por hoy, no es posible afirmar nada de una manera fundada, y necesario es aplazar laresoluci6n de estos hechos, hasta que mejor explorado nues- tro suelo bajo el punto de vista entomol6g-ico, y reunidas mu- chas colecciones locales, existan datos suficientes para este estudio. Otra circunstancia que hay que tener muy en cuenta, tra- tandose de la repartici6n de los crisididos, es la que se refiere k su vida parasitaria durante las primeras fases de su desarro- llo; porque este hecho hace que se establezca una estrecha dependencia entre el crisidido y su victima, y que la reparti- ci6n g-eog-r^fica del primero, depeuda en gran parte de la del seg-undo. Esto es tanto mas probable, cuanto que las mAs exactas observaciones de alg-unos entom61og-os, vienen k comprobar la idea ya emitida hace alg-un tiempo, de que las diferentes especies de crisididos, no atacan indistintamente k cualquier himen6ptero, sino por el contrario, que son par^- sitos constantes de ciertas y determinadas especies. Dejando a parte estas lig-eras consideraciones, citare el Cleptes Perezii Gog-., el Ornalus Sanzii Gog-., la Chrysis insoluta Ab., y la Chrysis aureicoUis, kh., como exclusivas, al menos hasta hoy, de los alrededores de Madrid. Lo que desde lueg-o llama la atenciun al examinar el con- junto de crisididos, que forman el objeto del presente estudio, es el crecido niimero de especies que lo forman, sobre todo si se compara con la que asig-nan los estudios himenopterol6- g-icos k otras reg-iones mucho m^s extensas que la nuestra. ^^ Como datos curiosos que pondr^m m^s en relieve esta propor-v-'T', ■•: ' •26 ANALES DE HISTOBIA NATURAL. (10) ci6n;, citar^ el numero de especies descritas en alg-unas de las obras mis importantes que se ocupan de estos insectos, y que podrin en seg-uida coinpararse con los del presente trabajo, en el que solo estin comprendidas, como ya he dicho, las que se encuentran en los alrededores de Madrid. Fabricio, en su Systematis Piezatoriim , describe 44 especies de crisididos, numero total de los conocidos en su tiempo, pero que seg-iin Dahlbom, quedan reducidas k 34, una vez estudiada la sino- nimia. Este ultimo autor, describe en su obra Eymenojjiera euro'pcBa ■prceci'pue horealia, cuyo seg-undo tomo esti todo 61 dedicado k los crisididos, 213, de las que 119 son propias k la fiuna europeo-mediterr4nea y las restantes ex6ticas. Desde la publicaci6n de esta obra, las constantes investig-aciones de gran numero de entom61og-os, k la cabeza de los cuales figu- ran los Sres. Spinola, Forster, Wesmael, Abeille de Perrin, Chevrier y Tournier, ban aumentado considerablemente estas cifras, hasta el punto de que, al presente, pasan de 200 las especies propias k la Europa y paises que bana el Mediterri- neo. Recientemente, el Sr. Abeille de Perrin, que ha hecho un estudio de los crisididos franceses, ha publicado en los Anales de la Societe Linneenne de Lyon, una interesante monog-rafia de estos himen6pteros, en la que fig-uran 150 especies, propias en su mayoria de Francia. Teniendo presentes estos datos, no podri menos de causar admiraci6n el que fig-uren en el pre- sente estudio 65 especies, cifra elevadisima, si se tiene en cuenta, como he dicho antes, que solo se estudian en 61 los crisididos de los alrededores de Madrid. Existen, pues, en la pequeiia f4una considerada mis de la cuarta parte de los cri- sididos que son propios k la fiuna europeo-mediterrinea^ mis que una tercera parte de los conocidos en la Europa cen- tral; y aventaja por este solo concepto k otras de mucha mis extension superficial, como la de Suiza, que con ser cerca de 40 veces mayor, fig-ura con un numero menor de especies. Entre las que son objeto del presente trabajo, las hay que presentan un interes particular, por mis de un concepto. Asi, alg-unas que en otros paises se consideran como especies raras y escasean constantemente en las colecciones, se pre- sentan aqui en relativa abundancia, tal sucede con la Bolo- pyya cicatrix Ab., la Holopyga miranda, Ab., la Chrysis ruti- lans Oliv., la Chrysis varicornis Spin.; otras son exclusivas a (11) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 27 la Peninsula, como el Hedychridmm anale Dahlb., la Chrysis insoliUa Ab., etc.; y entre estas ultimas, alg-una que en el presente trabajo se describe por primera vez, tal el Clejites Perezii y el EJampus Sanzii. Dado el pequeno niimero de crisididos hoy conocidos, fjicil serd comprender por qu6 la liistoria del g-rupo en cuanto se relaciona con los que forman parte de la f^una europeo-raedi- terr^nea, en la cual entra la nuestra, ha de ser poco compli- cada. Teniendo, pues, en cuenta esta facilidad, me parece oportuno indicar brevemente, la de la creaci6n de los princi,- pales g-6neros. A ^xpensas del antig-uo g-^nero Chrysis, fun- dado por Linneo, y en el que este autor incluye todos los cri- sididos de su tiempo, mas alg-unos otros himen6pteros, Latrei- Ue, crea primeramente otro nuevo, el Parno^Jes, y pocos afios despu^s en su obra Histoire naturelle des insectes, establece otros dos m4s el Cleptes y el Hedychrum, k los que hay que agreg-ar el Euchrmis que este mismo notable entom61og-o, da a conocer mds tarde. Tres anos despu6s de publicarse la obra citada, aparecen los estudios de Spinola, titulados Insecta LiguricB, en los que se dan k conocer, en el cuaderno se- g-undo, los generos Elampus y Stilbum. Forster y Dahlbom, publican por su parte y casi simultaneamente, interesantes trabajos sobre los crisididos europeos, creando el primero los g-eneros Notozus y Chrysogona y el seg-undo el Omahis, el Ilolopygay e\ Spinolia. Por ultimo, el Sr. Abeille de Perrin, propone en su Synopsis des crisidides de France, la separaci6n de un buen niimero de especies del Hedychriim, para consti- tuir con ellas un nuevo g-^nero: el Hedychridmm. Casi todos estos g^neros son bastante naturales y subsisten hasta hoy; otros, el menor niimero, han pasado a la sinonimia. La divisi6n en tribus de esta notable familia ha sido ya in- tentada diferentes veces porvarios himenopter61ogos, aunque sin llegar k conseguir el objeto de una manera satisfactoria, segiin mi modo de ver. De los estudios practicados bajo este punto de vista, solo el de Dahlbom publicado en su Hymenop- tera europ(Ba pracipxie iorealia, merece tenerse en cuenta. Di- vide este autor el g^nero Chrysis de Linneo en seis tribus 6 familias fundadas en los caracteres que las modificaciones de los 6rganos bucales, de los tarsos y de las alas originan. Mas por poco que se estudie esta cuesti6n se hecha de ver clara- 28 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (12) mente que dichos caracteres no presentan igual importancia en cada una de las seis tribus que admite Dahlbom, y que si alg-una de estas presenta un conjunto de caracteres que justi- fican su formaci6n, como sucede con los cleptinos, crisidi- nos y parnopinos, las tres restantes elampinos, edicrinos y eucreinos, no pueden en manera alg-una conservarse, 6 cuando menos hacerlo concedi6ndoles un valor taxon6mico ig-ual al que representan las primeras. Las modificaciones que sir- ven, segun Dahlbom, para diferenciar y constituir las tres ultimas tribus citadas, son en efecto, de muclia menos im- portancia que en las primeras, no solo por su variabilidad, sino adem^s porque se encuentran tantas g-raduaciones, con respecto k ellos, entre los g-^neros que las forman y los que son propios de la llamada crisidinos, que sin g-ran esfuerzo se pueden considerar las cuatro tribus elampinos, hedicrinos, t'ucreinos y crisidinos, como una sola ag'rupaci6n liomog-6- nea. Los caracteres de este g-rupo asi formado, alcanzar^n en- tonces un valor taxon6mico que los har^ comparables en un todo con los que presentan los cleptinos y parnopinos y las tres tribus en que resulta dividida la familia, aparecen k su vez m^s homog-^neas y m^s naturales. M^s detalles serian necesarios para exponer esta cuesti6n con mayor claridad, pero no son del caso en este lig-ero bosquejo, y por otra parte, creo suficientes las observaciones apuntadas para que se Ueg-ue a comprender en qu6 estriba el fundamento para la conservacion de solo las tres indicadas tribus de Dahlbom. Al tratar de esta cuesti6n, hay que tener en cuenta k su vez que los crisididos son poco conocidos, sobre todo los ex6- ticos, que precisamenle han de ser los m^s numerosos, pues estos himen6pteros son eminentemente tropicales, y por tan- to, que todo cuanto se dig-a en este sentido, es puramente pro- visional. Alg'unos crisididos africanos, recientemente des- cubiertos , hacen pensar en efecto, que tal vez nuevos descu- brimientos hagan reunir definitivamente los cleptinos y los crisidinos, reduciendo aim m^s el numero de tribus de la familia. Considerando, por tanto, las modificaciones m^s importan- tes que pueden encontrarse entre las especies que forman la familia de los crisididos, dividir6 esta en tres tribus cuyos caracteres y distribuci6n son como sigue: (13) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 29 ; Abdomen convexo inferior- mente. Cabeza mucho mds ancha que el protorax; este /Maxilas y labioj estrechado anteriormente. . Ci.eptinos. I normales. . . .\ Abdomen concavo. Prot6rax I J tan ancho como la cabeza, CrisididoSv no estrechado anterior - / \ mente Crisidinos. Maxilas y labio miiy desarroUados, formando \ una verdadera promuscis Parnopinos. Tribu 1." — Cleptinos. (Cleptidae DaJilbomJ. Cabeza mucho m&s ancha que el pronoto. Org-auos bucales sin modificacion alg-una. T6rax alargado, ensanchado en el medio, con el prot6rax estrechado anteriormente. Patas cortas y robustas, con la una terminal de los tarsos unidentada en su borde inferior. Alas anteriores con la c61ula media trun- cada oblicuamente en el ^pice. Abdomen ovalado, acuminado en sus extremos, con los semianillo.s inferiores convexos, como los superiores. 1.— Gen. Cleptes Latreille. Sin. Cleptes Latreille, Genera des crust, et insect, t. iv, p^g'. 473. Cabeza trasversa, de contorno redondeado. Antenas larg-as, siempre filiformes. Mandlbulas robustas, k veces prism&ticas y ensanchadas en la base; g-eneralmente con tres dientes ter- minals de los que el mas interno es el menor. Maxilas nor- males. Labio inferior no escotado en el extremo. Prot6rax ancho, rectang-ular, con la porcion dorsal pequena. Mesonoto trasverso. Metanoto casi ciibico. Patas cortas. Alas de me- diana longitud, no alcanzando nunca el extremo del abdo- men, cuando m^s lleg-an k la mitad de este; hialinas. Abdo- men alargado con los seg-mentos 2." y 3." pr6ximamente igua- les. Oviscapto corto y robusto. an ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) 1. — Cleptes Perezii Qog . Cabeza y t6rax azules. Puntuaci6n de la primera formada por puntos esparcidos y desig-uales , unos muy pequeuos, otros m^s g-ruesos. Antenas pardas, k excepci6n de los dos primeros artejos que son de un verde met&lico oscuro. Fosita antenaria poco profunda, con un surco medio que toma su orig-en en el estemma central y la atraviesa en toda su long-i- tud hasta la base del epistoma, y otros dos laterales que la limitan k los lados y se dirig-en oblicuamente en la parte infe- rior, bacia el surco medio, sin Ueg-ar k reunirse con 61. Man- dibulas robustas. T6rax de color azul intenso, con puntuaci6n ig-ual k la de la cabeza. Prot6rax sin linea de puntos grandes y profundos en la base. Mesot6rax con la zona media cubierta de puntos mas esparcidos y mayores que los del resto. Ang-ulos l)Osteriores del metatorax anchos y diverg-entes. Patas con las caderas y los f6mures de color met&lico que pasa k pardo os- curo en las tibias, los tarsos test^ceos. Alas cortas, hialinas, con irisaciones muy marcadas. Abdomen ovoideo, cubierto todo 61 de una puntuaci6n fina 6 ig"ual. El primer seg-mento no meti\lico, de color de carne; el seg-undo y tercero con los bordes negros y el resto verde met^lico: k veces el tercio an- terior del segundo seg-mento, de color ig-ual al primero. Los semianillos inferiores concuerdan en su coloraci6n con los respectivos superiores, si bien con tonos m4s apagados. Long, c/ 12-". Madrid! Solo poseo en mi colecci6n dos of recogidos en el mes de Junio, sobre unas umbelas de Thapsia, en la Real Casa de Campo, siendo iniitiles cuantas pesquisas he realizado des- pu6s, k fin de encontrar nuevos ejemplares y sobre todo alguna Q. A pesar de esto y de que el conocimiento de los dos sexos, es muy importante para la determinacion exacta de las especies de este genero, me parece indudable que la pre- sente no puede confundirse con ninguna de las conocidas. La ausencia de linea de puntos en la base del prot6rax, la separa perfectamen'te del C. semiaurata, al cual se aproxima por va- ries caracteres: la coloraci6n uniforme y el tamano, no per- miten confundirla, por otra parte, con el C. nitidula ni con el C. afra, que son de las restantes especies del g6nero las m^s afines k ella. (15) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 31 Dedico esta especie al disting-uido 61110111610^0 D. Laureano Perez-Areas, k quien debo alg-unas de las especies de crisidi- dos espafioles que fig-uran en mi colecci6n. Tribu 2.' — Crisidinos. (Elampidae, Hedychridae, Chrysididae, Euchroeidse Dahlli J Cabeza trasversa. Mandibulas con dos 6 tres pequenos dieii- tes en el extreme. Maxilas y labio normales. T6rax cilindrico, A veces prism&tico. Pronoto trasverso, tan ancho 6 laks que la cabeza. Alas anteriores con la c61ula media m^s 6 menos exactamente rectang-ular. Unas de los tarsos con el borde infe- rior dentado 6 liso. Abdomen deprimido, con los bordes late- rales casi paralelos, el ultimo seg-mento pr6ximamente tan ancho como los anteriores y los semianillos inferiores fuerte- mente c6ncayos. DISTEIBUCION DE LOS G:^NER0S. 1. Abdomen proximamente tan ancho como largo: Tercer segmento sin linea de puntos y con el bor- de libre siempre liso 6 cuando mas con una esco- tadura. 2. Unas de los tarsos inferiormente aserradas. 3. Margen posterior del ultimo segmento abdo- minal, con una profunda escotadura media . Elampus Spin. 3. 3. Margen posterior del ultimo segmento abdo- minal lisa Holopyga Dalilb. 2. 2. Unas de los tarsos con uno 6 dos dientes. 4. Unas de los tarsos bifidas ; Hedychrum Latr, 4. 4. Unas de los tarsos con un pequeno diente en su parte media y una sola punta terminal. . Hedychridmm Ab. 1. 1. Abd6men notablemente mds largo que ancho: Tercer segmento con una linea de puntos que for- man un reborde marginal. 5. Ultimo segmento abdominal con el borde li- bre liso 6 con seis dientes cuando mas. 6. Frente mds ancha entre los ojos que dos ve- ces la longitud del primer artejo de la antena. Chrysis L. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) 6. 6. Frente mds estrecha entre los ojos que dos veces la longitud del primer artejo de la an- tena Stilhum F. 5. 5. Ultimo segmento abdominal con el borde libre provisto de numerosos dientes Enchrceus Latr. 2.— Gen. Elampus Spin. Sin. Omaliis Jurine, Dahibom, Hymenopt. europ. pr^ec. "bor. 11, p^g". 26. Notozus Foi'ster, Eine Centurie neuer Hymenopt.; Verb, pr. Rhld. Bonn., 1853. Cabeza normal. Antenas larg-as y delgadas. Mandibulas tri- dentadas en el ^pice, con los dientes desig-uales. T6rax alar- g-ado. Prot6rax ancho, casi cuadrangular. Posescudete meta- tor^cico con una prolong'aci6n m4s 6 menos g-rande, c6nica 6 en forma de lamina horizontal. Los f^mures anteriores lig-era- mente dilatados en algunas especies. Abdomen con el borde- posterior del iiltimo seg-mento liso, excepto en la parte media donde se presenta truncado y con una profunda escotadura^ cuya forma varla seg-i'm las especies. Tamano mediano 6 pequefio. Este g-6nero, propio m^s bien de las reg-iones centrales y septentrionales de Europa que de las meridionales, est& repre- sentado en nuestra pequena f^una por cuatro especies que pueden diferenciarse como sig-ue: 1. Posescudete prolongado en una lamina horizontal grande. 2. T6rax azul con reflejos violados productus Dahlb, 2. 2. Id. verde Sanzii Gog. 1. 1. Posescudete terminado por una prolongacion conica. 3. Abdomen dorado parvulus Dahlb, .3. 3. Id. verde pusillus Fabr. 2.— Elanjpus productus Bahll. Sin. Elampus productus Dahlb. , Hymenopt. europ. praec. bor. II, p^g'. 44. HedychruM spina Lepelletier, Annal. du Mus. d'Hist, nat. Paris, vii, p^g*. 121. (17) Gogorza. — ciusididos de los alkededoees de Madrid. 33 Cabezay torax de aziil oscurocon reflejos violados. Antenas tan larg-as 6 mks que la cabeza y t6rax reunidos, pardas, ex- cepto los dos primeros artejos que tienen reflejos metalicos. Puntuacion de la cabeza y torax gruesa, irreg-ular. Mesonoto cubierto, en la porcion posterior, de puntos aim mks g-randes que los de la cabeza, los que en la cara superior de la lamina del posescudete lleg-an k formar una g-ruesa reticulaci6n. Esta lamina grande, plana, triang-ular con el ang-ulo posterior redondeado y los bordes laterales muy delg-ados. Patas verdes con reflejos met&licos, los tarsos de un pardo rojizo claro y con las ufias terminales provistas cada una de cuatro dientes. Alas lig-eramente ennegrecidas. Abdomen dorado ; bordes del ultimo seg-mento con dos lig-eras sinuosidades laterales que limitan un diente obtuso a cada lado: la truncadura media terminal neg-ra. Long". 13™"\ Madrid! (Sanz de Dieg-o!, Chicote!), Escorial!, Villalba!, Xa- vacerrada! (Sanz de Dieg-ol), Aranjuez! (P^rez Areas!). Esta especie sumamente frecuente en los alrededores de Madrid, puede recog-erse en abundancia desde Mayo, visi- tando los parajes donde sean numerosas las compuestas en flor. 3. — Elampus Sanzii Gor/. Cabeza verde, torax con tintas azules y verdes mezcladas, abdomen dorado. Puntuaci6n de la cabeza gruesa, frecuente, pasando h reticular entre los ojos. Vertice y mejillas azules con ligeros reflejos violados. Antenas pardas, con los dos pri- meros artejos met41icos. La fosita antenaria ancha y poco profunda, con una impresion media longitudinal. Mandibulas rojizas con el extreme mks claro. Prot6rax ancho, con pun- tuacion m^s fina que la de los anillos que le siguen. Mesoto- rax y metatorax cubiertos de puntos gruesos, esparcidos, ma- yores en las zonas medias de estos anillos, en las que limitan algunos espacios completamente lisos. La prolongaci6n del posescudete grande, en forma de lamina cuadrangular y con la parte superior reticulada con cierta regularidad; el color es en la base verde metalico, como en el resto del t6rax, y en los dos tercios posteriores negra. Patas verdes con reflejos met&licos; caderas anteriores normales; tarsos con las unas provistas de tres dientes terminales en su borde inferior. Alas ANALES DE HIST. NAT. — XVI. 3 3i ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) superiores muy lig-eramente ahumadas alrededor del estig*- ma. Abdomen dorado, con la escotadura del tercer seg-mento grande, de contorno semicircular; los bordes laterales del seg- mento sin modificaci6n alg-una. Vientre verde. Long-. 6-"'". Madrid ( Sanz de Dieg-o ! ). Bastante afine al Elanqms scutellaris Panzer, se disting-ue de 61, sin embarg-o, con facilidad por la puntuaci6n especial de la cabeza, por la forma de la lamina del posescudete y por la escotadura del ultimo segmento abdominal. Del El. prodiic- tus Dahlb., se separa aun m^s, no solo por la forma de la Idmi- na del posescudete y por la coloracion, sino tambi6n, por el numero de dientes de las unas que terminan los tarsos. Con las restantes especies del g-^nero, no es posible la confusion en manera alguna. Dedico esta especie k mi buen amig-o el Sr. D. Maximino Sanz de Dieg-o, que me lia cedido g-enerosamente el unico ejemplar que poseo, y que tantos datos me ha facilitado tam- bi6n para la formaci6n de este trabajo. 4. — Elampus parvulus Dahlh. Sin. Omahis pavmilm Dahlb., Hym. eur., prec. bor. ii, p. 31. Color verde con ligeros reflejos dorados en el abdomen. Puntuacion de la cabeza ig-ual, esparcida; en el v6rtice m^s Clara que en el resto de la cabeza. Fosita antenaria ancha. Mandibulas negras. Prot6rax y mesotorax con puntuaci6n igual k la de la cabeza; las porciones centrales de estos dos anillos con puntos aisladosy m^s pequeiios. Posescudete con una tumefacci6n c6nica, muy grande, en la que la porci6n superior, que es de color m4s oscuro que el del resto del ani- llo, presenta una puntuaci6n gruesa y reticulada. Patas alar- gadas, de color verde-met^lico, con los artejos rojizos. Las piezas escapulares de las alas superiores pardas, asi como las nerviaciones de estas. Abdomen dorado, pubescente; los ^n- gulos laterales posteriores del segundo segmento salientes, rectos; los bordes laterales del tercero, ligeramente sinuosos. Incision media de este mismo mismo segmento profunda, triangular. Vientre verde. Long. 5°"". : Madrid! (Cardiel!, Sanz de Diego!) (19) Gogorza. — crisididos de los alrededores de madrid. 35 Poco frecuente. Aparece en la segunda de las tres 6pocas k que ya he hecho referenda, 6 sea en la de floraci6n de la T/iapsia. Todos los ejemplares recog-idos proceden de la Real Casa de Campo. o. — Elampus pusillus Fabr. Sin. Chvysis 'pxisilla Fabr., Syst. Plezat., p^g*. 176. Elampiis minuius Wesmael, Notic. sur les Chrysid. Belg-. Bull. Acad., Brux. 1839 (ex Dahlb.) Omalus 2nisillns Dahlb., Hymenot. europ. prec. bor. 11, pag-. 31. Elamjms minutiis Chevrier, Descript. des Chrysid. du bass, du Leman, pag-. 406. Cuerpo verde; en el abdomen algunos reflejos dorados. Ca- beza cubierta de gruesos puntos, distribuidos en cierto modo con regularidad. Antenas rojizas, con los dos primeros arte- jos negros. De este mismo color es la fosita antenaria donde aquellas se insertan. T6rax grueso, subcilindrico, con pun- tuaci6n fuerte y regular. Mesot6rax y metat6rax, con puntos m6s gruesos que los del primer segmento, formando en las 2onas medias de estos anillos una verdadera superficie rugo- sa caracteristica. Unas de los tarsos, con cuatro dientes termi- nales en el borde interno. Abdomen deprimido, con los anillos provistos de algunas series transversales de pelos blancos, con puntuaci6n sumamente fina. Ultimo segmento, con los hordes lisos y la incisi6n terminal, sencilla. Long. 2"™. Madrid (P6rez Areas!) Esta especie que es uno de los crisididos m^s pequehos de nuestra fauna, no parece ser muy frecuente, pues, no ha sido encontrada sino por el Sr. D. Laureano P6rez Areas, k qui^n debo los dos linicos ejemplares que conozco. 3.— Gen. Holopyga DahU. Sin. Holopyga \)^\iVo., Hym. europ. prec. bor. 11, p^g. 47. Cuerpo corto, robusto, ovalado. Mandibulas fuertes, con tres dientes terminales. Prot6rax cuadrangular. Los ^ngulos laterales posteriores del metasternon gruesos, con la punta 36 ANALES DE HISTORIA NATURAL. {20> encorvada liacia la parte interna. Las ufias de los tarsos, con tres 6 cuatro dientes en el borde inferior. Abdomen deprimi- do, pr6ximamente tan ancho como larg-o; tercer seg-menta liso, sin linea de puntos, ni reborde marginal, con el borde posterior liso y sin escotaduras en la parte media. Este g-^nero creado por Dalhbom, es de los menos naturales que se pueden encontrar en la familia. Su aspecto g-eneral le aproxima al g6nero Hedychmm , mientras que los caracteres m^s salientes de su org-anizaci6n , hacen constar sus afinida- des con el Omalus , del cual, apenas se diferencia, sino por la falta de incisi6n media en el borde del tercer segmento abdo- minal. El Sr. Abeille de Perrin, vali^ndose de la disposici6n y ni'imero de los dientes que existen en las unas tarsales, pro- pone la division de este g6nero en tres subg6neros (Holo- pyga, Pseudhedychniofi y PhUoctetes). pero liace observar que antes de dar esta division como definitiva, se necesita un es- tudio m^s general y perfecto que el hecho por 61, porque la apreciaci6n de estos caracteres, es sumamenie delicada y ex- puesta k errores. Posible es tambi6n, que un estudio detallada de las diversas especies de HoIo2)ygas, haga reunir algiin dia este g^nero al Elam^ms 6 k algun otro de la tribu. DISTRIBUCION DE LAS ESPECIES. 1. Cabeza y torax dc color verde 6 azul. 2. Abdomen completamente dorado. . . . gloriosa Fabr. 2. 2. Id. verde , a veces con ligeros refle- jos dorados cMoroidea Dahlb. 1. 1. Cabeza y torax por completo 6 en parte dorados. 3. Cabeza verde 6 azul. 4. Metatorax azul gloriosa, var. ignicollis Dahlb, 4. 4. Id. en parte dorado. 6. Metanoto normal gloriosa, yhx. lucida L6p. 5. 5. Id. con una gibosidad muy mar- cada cicatrix Ab. 3. 3. Cabeza dorada. 6. Meso y metanoto en parte azules. fervida Fabr. G. 6. Id dorados miranda Ab. i2\) Gogorza.— CRISIDIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. 37 6. — Holopyga gloriosa Fabr. Sin. Chry sis gloriosa Fabr., Syst. Piezat., p^g-. 174. I/olopT/ffa ovataJ)aihlh.,liym. eur. prec. bor. ii, p^g-. 51. Hedyclirum mlcans el numidiciim Lucas, Explor. scient. de FAlg-er. iii, p^g-. 311-313. Cuerpo robusto, bicolor. Cabeza verde 6 azul. Antenas ne- g-ras. Torax del mismo color que la cabeza. Puntuaci6n de es- tas dos reg-iones desig-ual ; en el escudo metator^cico es m^s ^ruesa, reticiilada 6 ig-ual. Posescudete siii presentar tume- facci6n conica alguna. Las unas de los tarsos con cuatro pe- queiios dientes casi ig"uales. Abdomen de color de fueg-o, de contornos redondeados, oval. Long-. 6 a 9"". Madrid! (Sanz de Dieg'o!, Chicote!, Cardiel!), Escorial! (P6rez Areas!), Alcarria, Las Hurdes (Sanz de Diego!), Navacerrada!, Villalba! La amplia dispersi6n que ha alcanzado esta especie hace que sea una de las mas comunes en los alrededores de Madrid, encontr^ndose lo mismo en las ^ridas llanuras que rodeaii k Aranjuez, que en los valles y cumbres de la pr6xima sierra de Ouadarrama. La coloraci6n muy diversa permite establecer un g-raii nu- mero de variedades que anteriormente h la publicaci6n del trabajo del Sr. Abeille dfe Perrin sobre los crisididos franceses, eran considerados como buenas especies , y de las que se en- cuentran entre nosotros las siguientes: Holopyga gloriosa, var. ignicollis Dahlb. Sin. Ilohypyga ignicollis Dahlb., Hymenopt. europ. prec. bor. 11, p4g. 54. Cabeza azul, algunas veces verde. Puntuaci6n de esta re- gi6n irregular. Pronoto y mesonoto dorados. Metanoto azul 6 verde. Puntuacion del t6rax mas gruesa que la de la cabeza. Abdomen dorado. Vientre verde 6 azul. Long. e™". Madrid! (Sanz de Diego!), Espana (Mieg, coleccion del Mu- seo), Abeille de Perrin. Esta variedad es bastante frecuente en nuestra fauna y puede recogerse durante los meses de Junio y Julio principalmente, sobre las flores de diversas compuestas. Tambi6n se extiende as AN ALES DE HISTORIA NATURAL ('2->> por las reg'iones inc\s meridionales de nuestra Peninsula, como lo prueban alg-unos ejemplares recog-idos en Huelva por mi amig-o el Sr. D. Ricardo Garcia Cardiel. Holopyga gloriosa , var. hicida L6p. Sin. Holopygcb hicida L^p. Annal. dii Miis. d'Hist. nat. Paris, t. VII, p^g-. 122. Cabeza azul. Torax dorado de fueg'o, a excepci6n del pos- escudete que es azul. Puntuaci6n tor^cica como en la especie anterior. Las patas y el abdomen dorados. Long". 7°"°. Madrid (Sanz de Dieg*o!). Es uno de los crisididos m4s brillantes de nuestra f^una. Suele encontrarse mezclada con la variedad anterior, si bien es mucho m4s escasa. 7. — Holopyga chloroidea Dahli. Sin. Hedychrum chloroideiim Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, p^g". 66. Holopyga Sicheli Chevrier, Descript. des Clirysid. du bass, du Leman, p^g-. 66. smaragdina Tournier, Petit, nouv. entomo- log-. 1877, p^g-. 105. Cuerpo verde con alg-unos reflejos azulesque en el abdomen suelen ser dorados. T6rax ensanchado posteriormente. Pro- t6rax ancho, con los bordes laterales rectos en la parte ante- rior; los ^ng-ulos laterales posteriores salientes, h veces dora- dos. Metat6rax con una g-ibosidad media que limitan dos pro- fundas depresiones laterales. Puntuaci6n del t6rax fina y es- pesa; la metator^cica alg-o mAs g-ruesa 6 irreg-ular. Ang-ulos laterales posteriores del metat6rax pequefios, diverg-entes. Patas azules con los tarsos pardo rojizos, cortos y con las uiias terminales cuadridentadas. Abdomen ancho, deprimido, con el borde libre del tercer seg-mento provisto de dos pequefios dientes laterales y de una lig-era escotadura en la linea media. Long-. 7""'. Madrid ! Solo poseo un ejemplar recog-ido en una Thiima en flor. Su coloraciun parece diferir alg-o de la de otros ejemplares que poseo en mi colecci6n procedentes de Francia. En el t6rax do- (23) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 39 mina el color azul sobre el verde, que es el g-eneral, y en el abdomen no se observa ni el mks lig-ero reflejo dorado como siicede en los ejemplares franceses. 8.— Holopyga cicatrix A b. Sin. Holopyga cicatrix Abeille, Diag-nos. des clirys. nou- vell. p^g-. 2. micans Dahlb., Himenopt. europ. pr. bor. 11, pAg-. 35. Cuerpo dorado, con la cabeza, partes laterales del t6rax y patas azules. Cabeza ancha, convexa, ciibierta depuntosmuy esparcidos y pequenos. Fosita antenaria con el borde frontal redondeado, formando en su direcci6n un 4ng-ulo cuyo v6r- tice corresponde k la parte media de la frente. Antenas cilin- dricas, cortas, completamente neg-ras. T6rax alarg-ado, g-iboso en la parte central, ciibierto de puntos oceliformes, aislados y poco numerosos; la zona media del mesotorax aparece con un espacio long-itudinal completamente liso. Posescudete con una gran g-ibosidad semic6nica, cubierta de puntos mas g-randes y alg-o m^s frecuentes que los que se ven en el resto del torax. Patas azules, con los tarsos rojizos. Abdomen ancho, oval, con una pnntuaci6n uniforme y sumamente fina; la por- ci6n central de los distintos segmentos negra, y las marg-enes de un verde dorado poco brillante; en otros ejemplares el ab- domen presenta este ultimo color de un modo uniforme. Vien- tre azul oscuro. Long. .3""°. Madrid! (Sanz de Diego!), Andalucia (Kirdner). Muy afine k la Holop. camlata, de la que se distingue, segun el Sr. Abeille de Perrin, por la forma del posescudete menos agudo que en esta ultima, por la del tercer segmento abdo- minal y por el ensanchamiento mayor de las tibias poste- riores. Propia en nuestro pais de las regiones bajas y montuosas, se encuentra durante los primeros meses de la buena esta- ci6n, y es f^cil hallarla registrando los involucros floridos de las euforbias. 9. — Holopyga fervida Fair. Sin. Chry sis fervida Fabr., Syst. Piezat., p^g. 135. 40 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (24) Hedychrum fervidum Dalilb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, p^g'. 90. si^lendens Clievr., Descript. des Chrysid. dii bass, du Leman, pag-. 63. Qnimitum Lepelletier, Hist. nat. deshyme- nopteres, p^g-. 21. Fellmanni Lucas, Explor. scient. de I'Alger. Ill, p^ig-. 314. Cuerpo deprimido, de color dorado cobrizo, a excepci6n de los lados del t6rax y del posescudete que son azules. Cabeza g-ruesa, cubierta de puntos aislados y desiguales. La fosita antenaria tiene la forma de una depresion long-itudinal con In parte central ensanchada, no bien limitada anteriormente, y de un color azul oscuro intenso. Antenas pardas, con los dos primeros artejos met^licos. Torax proporcionado. Protorax con puntuaci6n clara pero rug-osa. Meso y metat6rax en parte azules; puntuaci6n muy clara, siendo completamente liso el escudo de esta ultima reg-ion. Posescudete azul, rug-oso, nor- mal. Patas anteriores azules con los tarsos rojizos, las del se- g-undo y tercer par con las caderas y femures de color pardo oscuro, y las tibias y tarsos rojizos, terminados estos por uiias cuadridentadas. Piezas escapulares g-randes, cobrizas. Abdomen deprimido, con los bordes laterales lig-eramente si- nuosos. Yientre oscuro, con brillo vitreo. Long. 6"'"'. Madrid!, Chicote!, Mieg- (colecc. del Museo). Los ejemplares que me ban servido para hacer la descrip- cion que antecede, proceden de la coleccion g-eneral del Museo de Ciencias naturales. Uno de ellos pertenece k la colecci6n del Sr. Mieg-, y aunque no tiene indicaci6n de la localidad, parece probable que sea de Espana, y por esto hag'o aqui men- ci6n de el. El otro ejemplar ha sido recogido en Madrid y re- g-alado k las colecciones del Museo por mi amig-o el Sr. D. Ce- sar Chicote. Esta especie, comiin en la parte central de Europa, es bas- tante rara entre nosotros. 10.— Holopyga miranda Ah. Sin. Holopyga miranda Abeille, Synops. des chrysid. de France, pag". 30. (25) Gogorza. — crisididos de los alrkdedores de madrid. 4i Enteramente de color de fueg"o. Cabeza reg-ular 6 ig-ualmen- te punteada, reticulada en el vertice. Antenas negras, con los dos primeros artejos de color de fueg-o. Pronoto corto y es- trecho, punteado-reticulado, con puntuaci6n doble. Mesonoto reg-ularmente punteado-reticulado, con puntos m^s gruesos y mds espesos que los del pronoto. Escudete y posescudete punteado-reticulados, con puntos muy gruesos y muy apre- tados: el ultimo g-iboso. Abdomen con puntos bastante sena- lados y relativamente espesos. Vientre negro, apenas puntea- do. Patas de color de fuego, tarsos rojizos en el extremo, con las ufias terminales provistas de cuatro pequenos dieutes des- iguales. C^lula radial incompleta. Long. S."""'. Escorial (Abeille). No lie podido recoger ni un solo ejemplar de esta especie, que tampoco ha sido liallada posteriormente, que yo sepa, en los alrededores de Madrid. El Sr, Abeille que la describe por primera vez en su Synopsis, dice liaber visto un ejemplar en la colecci6n Puton que procedia del Escorial. Es muy posible que esta Holoj^yga, est6 confinada en las regiones m^s mon- tuosas de la Sierra. 4. — Gen. Hedychrum Latr., ex parte. Sin. Fabr.. Syst. Piezt. pag. 26-175. Cuerpo robusto, de magnitud variable. Mandibulas biden- tadas en el 4pice, con el diente apical grande y encorvado. T6rax con puntuaci6n sencilla y regular. Prot6rax casi cua- drado. Uiias terminales de los tarsos con dos dientes en su borde inferior. Angulos del metasternon pequenos, divergen- tes y agudos. Abdomen pr6ximamente tan ancho como largo, con el ultimo segment© sin reborde ni linea de puntos y con el borde libre siempre liso 6 cuando m&s sinuoso. Este genero tan ampliamente representado en otras comar- cas de Europa lo est4 en la nuestra I'micamente por tres espe- cies. Las provincias m^s septentrionales de Espafia, deben ser particularmente ricas en especies de Hedychrum y de Ho- lopyga. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26) DISTRIBUCION DE LAS ESPECIES. 1 . Cuerpo iniicolor virens Dahlb. 1.1. - bicolor. 2. Cuarto segmento ventral con nn surco medio luciduluni Fabr. 2.2.- - - sin surco medio long icolle Ah. 11.— Hedychrum virens Dahlb. Sin. HedycliTum vireiis Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. ii, p^g-. 74. Cabeza azul, cubierta de gruesos puntos, incompletamente formados, constituyendo una puntuaci6n rug-osa muy fuerte. Fosita antenaria profunda y m6s estrecha que el espacio in- terocular, con dos depresiones 6 huellas laterales. Antenas ueg-ras. Mandibulas rojizas, con el 6pice y horde interno ne- g-ros. Turax alargado, su puntuacion igual k la de la cabeza. Prot6rax ancho, verde, con los ^ng-ulos posteriores salientes, abrazando la parte anterior del mesot6rax. Este verde con al- g-unas manchas azules. Piezas escapulares pardas. Patas azu- les, tarsos test&ceos. Metat6rax azul. Cavidades laterales de este anchas, con el horde que termina en la espina metaster- nal sinuoso. Alas anteriores enneg-recidas. Abdomen, con re- flejos dorados y verdes k la vez. Vientre pardo-oscuro. . Long". 9""". Madrid (P6rez Areas!) El unico ejemplar que he podido estudiar lo debo alSr. Don Laureano P^rez Areas, quien lorecogi6, seg-un creo, en las inmediatas praderas que rodean al antig-uo canal del Manza- nares. 12. — Hedychrum lucidulum Dahlh. Sin. Iledijchrum lucidulwm Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, pjig-. 78. Cabeza azul, k veces dorada, con una pubescencia de color oscuro 6 neg-ro. Fosita antenaria pequena, profunda, neg-ra. Antenas de este mismo color. Mandibulas neg-ras, con una faja transversal parda. T6rax corto, robusto, con puntuacion ru- g'ulosa. Prot6rax y mesotorax, azul en los c/, dorado en las Q. Patas azules, con el extremo de las tibias y los tarsos rojizos. (21) Gogorza.— CRISIdIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. 43 Piezas escapulares pardas: las alas anteriores enneg-recidas. Metatorax azul, con los ^ng'ulos posteriores pequefios, muy ag-udos, diverg-entes. Abdomen dorado, con reflejos verdes. Vientre oscuro, con el borde del tercer seg-mento provisto de un fuerte g-ancho en las Q, el cuarto con una quilla media longitudinal en los dos sexos. Long". 4:k O""". Madrid! (Mieg*, Sanz de Dieg-o!), Aranjuez! (Cardiel!), Torre- lodones!, Escorial! Este Hedyclirum que tantas variedades presenta con rela- ci6n al tamano y ^ la coloraci6n, es de los m^s abundantes en los alrededores de Madrid, tanto en la reg'i6n m^s baja de que forma parte Aranjuez, como en la montanosa del Norte de la provincia. Los ejemplares que aqui se encuentran difie- ren de los demds por su pequeno tamano. 13.— Hedychrum longicolle ATj. Sin. Bedychrum longicolle Abeille, Diag-nos. d'especes nou- velles, p^g-. 4. Cuerpo medianamente robusto. Cabeza azul 6 verde, cubier- ta de una pubescencia blanca. Fosita antenaria profunda, pe- queiia. Antenas y mandibulas neg-ras. T6rax azul 6 verde, ig-ual en los dos sexos; puntuacion densa, rug-ulosa 6 ig-ual. Patas verdes. Posescudete lig-eramente azul, con puntuaci6n muy g-ruesa. Abdomen dorado, densa y profundamente pun- teado. Vientre de color rojo de fueg-o, con el borde posterior del tercer seg-mento, provisto de un pequeno tuberculo k cada lado, y el cuarto sin quilla media. Long-. 0'""'. Madrid! Muy escaso entre nosotros, pues solo he podido recoger un ejemplar en las limbelas de un Erymgium en flor. El senor Abeille, hace observar las diferencias que separan k esta es- pecie de otras del mismo g-6nero en su opusculo, titulado «Une Mttue aux chrysides,y) p. 4. A pesar de esto, es casi seg-uro que esta especie no es otra cosa que una variedad del H. Gosrslec- keri Chevr., pues por una parte las diferencias entre ambas consisten, en el color de la pubescencia, y en la puntuacidn del prot6rax y del abdomen, y por otra, el mismo Sr. Abeille hace notar que el 11. longicolle reemplaza al //. Gcersteckeri en 41 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (28) los parajes llanos, lo cual confirma, en cierto modo, la idea Iledychr. coriaceum Dalilb., Hymenopt. europ. pr. bor. 11, p^g-. 88. Ciierpo dorado, con mezcla de verde y azul, pero sin que estos dos colores se vean claramente limitados. Fosita antena- ria profunda, de color azul intense. Puntuaci6n del t6rax, asi como la de la cabeza, rug-osa y uniforme en toda la extension de estas dos regiones. Posescudete azul. Piezas escapulares negras. F^mures y tibias dorados, tarsos test^ceos. Abdomen dorado de fueg-o, con puntuaci6n reg-ular, alg-o esparcida y gruesa. Long. 4™'". Madrid! Este bonito crisidido, propio hasta el presente, de nuestra Peninsula, no suele hallarse con abundancia en las distintas localidades donde se encuentra. En los alrededores de Madrid puede considerarse raro , y solo en los meses de Junio y Julio, se encuentran algunos ejemplares aislados en las cabezuelas de ciertas compuestas. 15.— Hedychridium anale Dalilh. Sin. Hedychr. anale Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. n. p6g. 70. Cabeza y t6rax de color verde, mezclado de dorado. Antenas pardo-ferruginosas. Fosita antenaria azul , superficial y conti- nu&ndose insensiblemente con la frente. Ojos grandes redon- deados. Mandibula.s rojizas. Puntuaci6n tor^cica, compacta, rugosa y uniforme; solo el posescudete la presentam^s grue- sa e irregular. T6rax dorado, con las suturas de los anillos, y el posescudete verdes. Piezas escapulares, no met^licas. Alas ligeramente ahumadas. Caderas y femures metalicos; las tibias y los tarsos rojizos, las primeras con algunas manchas longitudinales de color verde met&lico. Abdomen redondea- do, cubierto de tina puntuaci6n, repartida con uniformidad. bicolor; los dos primeros segmentos dorados, con tintas cam- biantes, el tercero azul. Yientre ferrugiuoso. Long. 5""". Madrid! Se encuentra con la especie anterior en las fiores de las compuestas. No es tan abundante en nuestra regi6n como pa- rece serlo en otras localidades. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (30) 6. — Gen. Stilbum Spin. 8iN. Spin., Insecta Lig-uricT. p^g-. 9. Cuerpo grande, comprimido y alarg-ado. Cabeza alarg-ada, rostriforme, tan ancha como el prot6rax. Ojos grandes que avaiizan en la frente hacia la linea media; el espacio que los «epara en este sitio, es mucho m^s estreclio que dos veces la long-itud del primer artejo de las antenas. .Fosita antenaria alarg-ada, de bordes laterales paralelos. Antenas cortas. T6rax robusto, g-iboso , trapezoidal, truncado en los bordes anterior y posterior, y correspondiendo su mayor ancbura 4 este ulti- mo. Epimeros mesotor^cicos, muy desarrollados. Abdomen comprimido, con los bordes laterales entrantes, tan ancho en la parte anterior como el metat6rax, e.«trecbado despu^s g-ra- dualmente basta el borde posterior; los ^ng-ulos anteriores muy marcados, y en el tercer seg-mento un reborde marg-inal de puntos profundos y g-randes; el borde libre de este, termi- nado por varios dientes bien perceptibles. Una sola de las dos especies europeas est^ representada en nuestra fauna. 16. — Stilbum calens Fair. var. Sin. Siilhum calens Fabr., Entomolog-. system, ii, p^g-, 239. Dablb., loc. cit. ii, p^g-. 360. Cuerpo verde. Puntuaci6n general esparcida y profunda. Cabeza gruesa, de contorno piriforme. Una profunda fosita en forma de herradura, entre los ojos, en la cual est4 contenido el estemma central. Antenas pardas, con reflejos met^licos en los primeros artejos. T6rax prism^tico. Mesonoto con el 4rea media, con puntuaci6n mucho m^s g-ruesa y fuerte que la del resto del t6rax. Metanoto con los 4ng-ulos posteriores g-rue- sos, y con la punta dirig-ida hacia abajo. Posescudete pro- long-ado en una lamina encorvada en forma de canal. Abdo- men convexo, con puntuaci6n muy esparcida y reg-ular, verde. El ultimo anillo azul, con cuatro dientes en el borde libre, de los que los dos centrales est^n muy pr6ximos. Vien- tre verde, con el ultimo seg-mento azulado. Long. 15""'. (3i; Gogorza.— CRISIDIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. 47 Madrid! (Cardiel!, Mieg-, colecc. del Museo), Villalbal (Sanz de Diego!), Aracjuez!, Villaverde!, Valencia (Bosc&!) Este crisidido es una de las mayores especies que se en- cuentran entre nosotros. Es de notar que todos, 6 la mayor parte de los ejemplares recog-idos liasta hoy, tanto por mis amig-os como por mi en distintos puntos de la Peninsula, pa- rece forman una variedad que, si bien no puede separarse por otros conceptos de la especie tipo, se disting-ue perfectamente de ella por su coloraci6n verde, casi uniforme. El Stilbum si^Undidum Fabr., no ha sido hallado todavia en nuestra fauna; pero es seg-uro, que nuevas investig-aciones le dar&n k conocer. 7. — Gen. Chrysis Linn. Cuerpo de mediano tamano, raras veces g-rande 6 pequefio. Cabeza corta, redonda, siempre mas ancha que el prot6rax. Ojos medianos, no extendi^ndose hacia la linea media de la frente. Esta m&s ancha que dos veces la long-itud del primer artejo de las antenas. Fosita antenaria, en g-eneral ancha, ocupando todo el espacio interocular. T6rax cilindrico 6 pris- m^tico, casi siempre alarg-ado. Abdomen m^s largo que an- cho, con los hordes laterales paralelos. Tercer segmento, con un reborde marginal, de gruesos puntos y terminado, en el horde libre, por un ni'imero variable de dientes (de 2 k'6),k veces liso 6 ligeramente sinuoso. Oviscapto variable. Este g6nero, tan numeroso en especies , est4 ampliamente representado en nuestra fauna. Su belleza en coloraci6n, no tiene rival dentro del orden, y solo puede compararse k la de las especies de otros grupos de cole6pteros y hemipteros en que los colores m4s ricos y variados presentan un verdadero lujo de combinaciones. Eq este caso, los colores met&licos m^s puros se encuentran mezclados con el azul y el verde; k esto alude el nombre de Chrysis que les di6 Linneo. AN ALES DE HISTORIA NATURAL. X a 3 '^1 < a 3 P a • •A : o O n- 2 § • -"" o sa • ^ a 2 oi o 03 ,^ o '^ 6 t^ a^ S ^^ S © 2 ^ -^ i1 "^ 2 -3 o a © -s a o 3 C3 O 2 O ft^^ I ^^ -i 2 "^ a ^ a 03 '-' o C3 1 I -i ^ ^ . ^ • o rt o © o § g a -" ^ a; aT o S^. 60 ^S .2 ^2^gdo"s;5| ■=" -§ S - i 53 S I" P- O O o 2 a ^ a d be -2 d So 2n :s 1 a -§ d 02 o N M 03 -fj cs i2 d d -2 ^ ^ a g ^ ^ ^ a .2, § *" ^ 03 0) o -tJ S a3 a & CC o dj r:; cc d -5 « 03 -i-» rt 41 c3 !=l 2 " '^ o a « ?! d 9^ -S ., 2 ?i =^ ? a -o •?, :2 O CD "-■ '^ ^ C OJ eS a ° v-i d jr! 9 _i3 S oi a a © d S "^ -S -^ -2 .2 t^ • ^ w o '^'^ ^ ^ ^_1 " ^ '^ '- i-!a!c30Cd,2'5 I) a; o o +^ III I © 2 2 2 S f^ *- d a f^ 05 ^ 4J ^ a ■r; d c5 '!> '^ Q :d "^ . CO 'O 1(5 1-D 1— I <— I "Il« ^ CO OO CO C 3 O M § H I i ^ in a ^ S ^ g c?a H o S O (M (M O a> o o § 03 o ^ a . « a g ^« 'S 'S -S o .^ is "S ^^ a a> oi oj p <^ t< 'I i^ . CO CO IM (M C^l .a o '3 ?? = "S< a a ?i .2 S . 5R TS a o a> Q O ^3 fl u .2 g ^ O w '^ OQ c« fl o fl a o 1 1 o 'tS O 5^ i^ o -^ .2 o o ft ^ 73 H "S 3 9 ii .9 02 rt 9 o O "O a i .2 g ^ a -S . JO (M C^ J- a OJ O "S .2 '-^ .2 _S t3 "2 >► -^ o « t^-O a ;3 ^ o • o ■S o o ;s a o d CO CO -p ANALES DK HIST. NAT.— XVI. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (34) Hi O cb S lfi a s ci o >. ^ ® G 2 ^ O CD an ^ > OS cS u o •- iO fi S Ph CO 5 +2 r O PI o a o si 2 tH <:« 1-1 fl t^ o S o o CC CO o o a ^ o ^ S '^ '=' '-I ft ^ r- g § d ^ ac ,^ N u por el tamano, de los que poseo procedentes de Francia y Suiza; los nuestros son siempre una mitad m^s pequenos que los ultimos. Tan abundante como la especie anterior. 28.— Chrysis micans BaJill). Sin. Chrysis micans \)^\\\\)., Hymenopt. europ. pr. bor. ii, p^g\ 302. similis L6p., Annal. du Mus. d'Hist. nat. Pa- ris, VII, p^g". 126. Cuerpo robusto. Cabeza anclia. Fosita antenaria tan anchrt'7^/J. Sin. Chrysis iasalis Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. ii, p^g. 106. Cabeza y t6rax verdes. Frente grande, ancha. Fosita ante- naria profunda, con el borde frontal terminado por una arruga saliente, cubierta de una fina puntuaci6n. Antenas con los dos primeros artejos verdes; el segundo, tercero, cuarto y a veces el quinto negros; los restantes rojos, al menos en su mayor parte. Ojos redondeados. Puntuaci6n de la cabeza gruesa, irreg-ular, reticulada. Torax alargado, prismatico. Prot6rax rectangular, la depresi6n longitudinal limitada k la (51) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 67 parte anterior de la linea media. Area media del mesotorax azal. Ang-ulos metasternales g-ruesos, c6nicos. Posescudete azul. Abdomea con el primer seg-mento por completo verde, seg-undo dorado, tercero azul. PLintuaci6n fina y apretada. Reborde marginal poco elevado; puntos de la linea marg-i- nal, g-randes, redondeados en numero de 8 6 10, y muy sepa- rados unos de otros. Borde libre del tercer seg-mento sin dien- tes, sinuoso. Vientre verde. Long-., 11""". Madrid! (Cardiel!), Escorial! (Sanz de Dieg-o!), Villalba! Esta bonita especie es bastante frecuente en la parte alta de la provincia y en la Sierra de Guadarrama. En una sola excursion lie podido cog-er hasta 30 ejemplares en la seg-unda de las localidades citadas. En la colecci6n Mieg' existen tam- bi6n algunos ejemplares bajo el nombre de Chrysis Integra F., que probablemente serin de Espana. 39.— Chrysis cyanopyga Dahlb. Sin. Chrysis cyanopyga Dahlb., Hymen opt. europ. pr. bor., II, pig". 253. versicolor Lucas, Explor. scient. de I'Alg-er., Ill, pag-. 205. Cuerpo corto y robusto. Cabeza y t6rax azules, la primera con el borde posterior violado. Frente azul mezclado con ver- de. Fosita antenaria profunda, alarg-ada, con el borde frontal bic6ncavo y bien definido, verde, pubescente. Prot6rax estre- cho, sin depresi6n media long-itudinal. Mesot6rax azul en el area media, verde y azul mezclados en el resto. Patas azules. Puntos del t6rax g-ruesos, irreg'ulares, confluentes en ciertas reg'iones. Ang-ulos metasternales diverg-entes, muy marcados. Abdomen con los dos primeros seg-mentos dorados, el tercero azul. Puntuaci6n abdominal en el primer seg-mento punteado- reticulada, en el seg-undo y en el tercero mis esparcida, con puntos muy pequenos en los espacios que dejan libres los mis g-randes. Reborde marg-inal poco elevado: puntos de la linea marg-inal en corto numero, g-randes y profundos. Borde libre del tercer seg-mento abdominal truncado, con cuatro dientes ag-udos, pero poco salientes, colocados en linea casi recta. Vientre azul. Long-., 10""'. 68 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (52) Madrid! No es muy abundante en los alrededores de Madrid. 40.— Chysis hybrida Le]). Sin. Chrysis hyh'ida L6p., Annal. dii Mus. d'Hist. nat., Pa- ris, t. VII, p^g-. 126. Cabeza de un verde claro mezclado de dorado. Frente dora- da. Fosita antenaria poco profunda y no bien limitada supe- riormetite. Antenas con los tres primeros artejos verdes y los restantes neg-ros. Puntuaci6n de la cabeza apretada, rug-osa. Prot6rax rectang-ular, depresi6n long-itudinal ocupando los dos tercios anteriores de la linea media, verde mezclado con do- rado. Areas laterales del mesotorax de esta misma coloraci6n, la central azul. Posescudete verde, bordeado deaznl. Ang-ulos metasternales ag-udos y pequenos. Lados delt6rax azules. Pa- tas y piezas escapulares verdes. Puntuaci6n ig-ual k la de la cabeza, la del posescudete es mas g-ruesa. Abdomen corto, dorado de fuego. Puntuacion fina, desig-ual; en alg'unos sitios punteado-rug'oso. Reborde marg-inal y puntos de la linea marginal poco perceptibles. Borde libre del tercer seg*mento truncado, sin dientes. Vientre color de fuego con dos man- chas negras laterales en el primer segmento. Long., 10'""'. Madrid! (Sanz de Diego! Chicote! Cardiel!), Aranjuez!, Esco- rial!, Villaviciosa! Es de las especies mSs frecuentes en la provincia. Durante los meses de Marzo y Abril, se la encuentra en abundancia visitando las tapias 6 terrenos donde nidifican algunos Ody- nerus, Osmias, etc. En los mismos parajes se encuentra tam- bi6n una variedad muy notable por su coloraci6n: presentala cabeza y t6rax en su mayor parte de color rojo de fuego y las patas doradas; el tamano es algo mayor. Los anillos abdomi- nales est^n como abultados en sentido transversal. Los res- tantes caracteres son iguales k los del tipo y liacen ver que no se trata sino de una variedad local. 41. — Chrysis angustifrons Ai. Sin. Clirysis angustifrons Abeille, Diagnos. des Cbrysid. nouvell, p4g 5. — Synops. des Chrysid. de France^ p^g. 81. (53) Gogorza.— CRISIDIDOS DE LOS ALREDEDORES DE MADRID. 69 Cuerpo alarg-ado, subcilindrico. Cabeza azul. Fosita ante- iiaria profunda, no limitada superiormente, cubierta de pan- tos finos y esparcidos que en ciertos sitios faltan. Antenas negras por completo. Puntuaci6n del v6rtice y de la frente mas gruesa que en el resto, la de las mejillas mks esparci- da. Protorax dorado. Mesot6rax del misrao color, con el ter- cio superior del area media azul. Metat6rax tambi^n azul. Ang-ulos del metasternon cortos, ag'udos, con la punta encor- vada hacia afuera y abajo. Piezas escapulares negras 6 par- das. Patas verdes, las caderas con frecuencia azules, los tar- sos de un pardo muy oscuro. Abdomen rectang-ular, bastante convexo superiormente, cubierto de puntos numerosos y des- ig"uales. Reborde marg-inal liso, linea de puntos bien marca- da. Borde libre del tercer seg-mento ampliamente truncado, liso. Vientre rojo de fueg-o, con manchas neg-ras en cada seg-mento. Oviscapto tan largo como la mitad del abdomen. Long-., 8"°. Madrid!, Escorial! (Sanz de Bieg-o!), Villalba!. San Fer- nando!, El Pardo! Este bonito crisidido es frecuente en los campos donde flo- rece la TJiapsia. El q-" difiere de la 9 por la frente que es mas anclia, y por el tercer seg-mento abdominal mas corto y mas redondeado. 42.— Chrysis elegans L(>p. Six. Chrysis elegans Lep., Annal. du Mus. d'Hist. nat., Pa- ris, t. Tii, p^g-. 128. Sjtintharis elegans Klug-, (ex Dahlb. Hymenopt. eur. pr. bor. II, p^g'. 158.) Chrysis Simla Spin., (ex Dahlb. Hymenopt. europ. prec. bor. ii, pag". 158.) candens Dablb., Dispos., pag-. 13. Cuerpo alarg-ado, subcilindrico. Cabeza dorada. Vertice y frente abultados, verdes 6 dorados. Fosita antenaria poco pro- funda, con una quilla bastante elevada long-itudinal y media. Antenas negras, con el primero y a veces con el seg-undo ar- tejo azules. Puntuaci6n de la cabeza fina y rug-osa. Prot6rax rectang-ular , con los bordes laterales concavos, dorado de fueg-o. Mesot6rax de este mismo color, las reg-iones laterales son azules. Piezas escapulares y patas tambi^n azules. Meta- no ANALES DE HISTORIA NATURAL. (54) t6rax azul; los ^ng-ulos metasternales anchos, triang-nlares, ag-udos. T6rax punteado, reticulado con uniformidad. Abdo- men dorado de fueg-o; su puntuaci6n rug"ulosa, desig-ual; muchos de los puntos, abiertos. Reborde marg-inal liso; li- nea de puntos formando un ^ng-ulo, cuyo v^rtice est4 en la llnea media del anillo, que es aquillada. Borde libre del seg*- mento muy estrechado hacia la parte posterior, sin dientes, h veces con una profunda escotadura media. Vientre dorado. Oviscapto mks largo que la mitad del abdomen. Long-., ll""". Madrid! (Chicote! Cardiel!), Yillalba!, Escorial!, Aranjuez! (Sanz de Dieg-o!) Es de las especies mas abundantes, y la que presenta mas variaciones importantes con respecto al tamano, coloraci6n, puntuaci6n, etc. Alg-unos ejemplares tienen la cabeza azul en vez de dorada, y las analogias con la especie anterior, que ya son grandes, aumentan con esto notablemente; la forma del tercer seg-mento abdominal, mks anchamente truncado en la Clirysis angustifrons , sirve sin embarg-o para separarlas. Estas variaciones se observan hasta en el borde libre del abdomen, toda vez que el Sr. Abeille caracteriza esta especie por presentar dientes apicales y estos no se observan en ma- nera alguna en los ejemplares de nuestra f&una. 43.— Chrysis Goliath Ah. Sin. Chrysis Goliath hJoQiW., Diag-nos. des Chrysid. nouvell., p^gina 6. — Synops, des Chrysid. de France, p^g'i- nas 89, 90. Cuerpo grande y robusto. Cabeza verde, azul en el v6rtice. Fosita antenaria cubierta de puntos muy pequenos y rug-ulo- sos; bastante profunda y bien limitada superiormente. Ante- nas neg-ras, con los dos primeros artejos superiormente ver- des. T6rax cubierto de gruesos puntos mas apretados y gruesos en el escudete y posescudete. Pronoto verde, con la base y la cima azules asl como el surco medio que es profun- do. Mesonoto verde y azul. Posescudete y metasternon azu- les; el primero g-iboso. Angulos metasternales g-randes, lar- gos, ag-udos, de punta convergente. Piezas escapulares azula- das. Abdomen dorado, g-rande, robusto. Puntuacion g-ruesa, disminuyendo paulatinamente del primer segmento al iilti- (55) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 71 mo. Borde libre del tercer seg-mento con cinco dientes, de los que el medio es muy pequeno; los otros cuatro grandes, ig-uales, equidistantes. Vientre azul. Cuerpo cubierto de una pubescencia blanca, larg-a y muy densa sobre todo en la parte anterior de la cabeza. Long-. 12"'"'. Espana (Abeille, Dufour). No conozco esta especie que el Sr. Abeille describe en su Sinopsis, en vista de un ejemplar c/ que existe en la colec- ci6n de Dufour, que procede de Espana. Me limito por tanto k copiar la descripci6n que el primero da de ella en la publica- ci6n citada, p^g-inas 89 y 90. 44. — Chrysis bihamata JS^nn. Sin. Chrysis MJiamata Spin., Annal. de la Soc. Entom. de France, viii, p^g. 450. prasina Klug-., Symb. Phys. 1845, pag-. 36. MJiamata Dahlb., Hymenop. europ. pr. bor. 11, pag-. 182. Cuerpo grande, robusto. Cabeza azul, con una mancha do- rada en el vertice. Frente dorada. Fosita antenaria no limita- da anteriormente, g-rande, con un surco medio longitudinal y dos depresiones laterales en la parte superior, azul. Ojos grue- sos, hemisfericos. Antenas pardo-rojizas. Puntuaci6n de la ca- beza fina, rugulosa. T6rax dorado. Prot6rax con el borde an- terior verde, asi como el surco medio longitudinal que es muy ancho. Area media del mesotorax negra, las laterales de color dorado y verde mezclados. Piezas escapulares doradas. Patas verdes. Metanoto en parte azul. Abdomen grande, ancho, cubierto de una puntuaci6n fina y rugosa. Reborde marginal poco acentuado; linea de puntos bien formada, muy cerca del borde libre y paralela k 61. Este encorvado, en arco de circulo, con dos espinas pequenas h los lados. Vientre de color de fuego, con dos manchas negras laterales en el primer seg- mento. Long. 14™"'. Madrid! Hago la descripci6n anterior por un solo ejemplar que he recogido en las praderas que rodean el antiguo Canal del Manzanares. 72 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (56) 45. — Chrysis angulata Dahlh. SiN. Chrysis angulata Dahlb., Hymenopt, europ. pr. bor. ii, p^g-. 277. Cuerpo mediano. Cabeza y t6rax dorados. Mejillas verdes. Fosita antenaria tan ancha como el espacio interocular, verde, cubierta de finos puntos; el llmite entre la fosita antenaria y la frente con varias lineas rug-osas muy salientes. Antenas con los dos primeros artejos verdes, los restantes negros. Puntua- ci6n de la cabeza y t6rax fina y rug-osa. Prot6rax con los 4n- g-ulos anteriores abultados, y el surco medio long-itudinal apenas marcado. Metat6rax dorado con las suturas de las ar- ticulaciones verdes. Piezas escapulares verdes. Patas de este mismo color, tarsos test^ceos. Abdomen rojo de fueg-o, con puntuaci6n fina y rug-osa. Reborde marg-inal poco saliente: puntos de la linea marg-inal pequenos e ig-uales. Ultimo seg-- mento truncado posteriormente, con un pequeno 4ng-ulo k cada extremo de la truncadura. Vientre verde. Long-. 8'""'. Navacerrada ! , Guadarrama! (Cardiel!), Escorial! (Sanz de Dieg-o! Chicote!), Yillalba! Muy abundante en la reg-ion montafiosa de laprovincia, en los terrenos donde crece la Tliaxma. En la reg-ion baja por el contrario, desaparece completamente. 46. — Chrysis strangulata Dahlb. Sin. Chrysis strangulata Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, p&g-. 262. Cuerpo alarg-ado. Cabeza convexa, verde-dorada. V^rtice prominente. Mejillas azules. Fosita antenaria medianamente profunda, no bien limitada por la frente. Antenas con los tres primeros artejos verdes, los restantes neg-ros. T6rax subcilin- drico con puntuaci6n fina, rug-osa y desig-ual. Prot6rax verde- dorado; el borde anterior de este y el surco medio long-itudi- nal que alcanza hasta la mitad del anillo, verdes. Mesot6rax tambi^n verde dorado, con la mitad anterior del ^rea, casi azul. Metanoto en parte azul 6 verde. Ang-ulos metasternales pequenos, diverg-entes. Abdomen dorado con un fuerte reflejo verde. Puntuacidn fina. Ultimo seg-mento truncado posterior- mente, con dos pequenos dientes laterales en los extremos de la truncadura. Yientre verde. (57) Gogorza.— CRISIDIDOS DE LOS ALEEDEDOEES DE MADEID. 73 Long-. 8°"". Madrid! Escorial! (Sanz de Diego!, Cardiel!) Muy afin a la especie anterior de la cual es posible que sea una variedad I'lnicamente. 47.— Chrysis bidentata L. Sin. Chrysis Mdentata Linn., Syst. Natur. ii, p&g*. 947. mridxda L. Dahlb., Dispos. Chrysid. Belg.. p&g'. 41. dimidiata Oliv., Lep., Annal. du Mus. de Hist. nat., Paris, vii, p^g-. 127. eryihromelas Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., II, pag-. 155. pyrrhina Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., ii, p^g-. 259. Cuerpo paralelo, alarg-ado. Cabeza verde 6 azul. Frente azul con una mancha transversa anterior verde. Fosita antenaria no muy profunda, con el borde frontal bien marcado y sinuoso y bic6ncavo. Antenas con los dos primeros artejos verdes, los restantes, 6 neg-ros por completo 6 rojos en la parte interna 6 anillados de rojo y neg-ro. T6rax robusto de color rojo de fue- g-o. Prot6rax rectang-ular con los ^ng'ulos posteriores salien- tes; el surco medio long-itudinal, llega hasta la mitad del ani- llo. Piezas escapulares negras. Patasazules, los tarsos oscuros. Posescudete azul. Puntuaci6n del turax gruesa, igual, ru- gosa. Abdomen con los dos primeros segmentos dorados, el tercero azul. Reborde marginal verde; puntos de la liuea mar- ginal anchos, superficiales, aislados. Borde del tercer seg- mento negro, con cuatro dientes obtusos poco marcados. Yientre verde 6 azul. Oviscapto tan largo como el abdomen. Long. 9 k 13-"-. Madrid! (Chicote!, Cardiel!, Sanz de Diego!), Aranjuez!, Vi- llaverde!, Yillalba!, Navacerrada! (Sanz de Diego!), Escorial! (Chicote!, Sanz de Diego!) Esta especie varia considerablemente en el tamano, y tam- bi6n, aunque en limites mas estrechos, en la puntuaci6n. Es de las m^s abundantes en toda la provincia durante los meses de Junio y Julio, de tal manera, que debe considerarse como uno de los crisididos caracteristicos de la regi6n central de Espana. 74 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (58) Chrysis bidentata Z., var. jjyrrUna Dahlb. Sin. Chrysis pijrrJdna Dahlb... Hymenopt. eiirop. pr. bor. ii, p^g-. 259. Cuerpo alarg-ado, estreclio y paralelo. Cabeza verde. Fosita antenaria con el borde frontal redondeado. Torax verde; el mesonoto con manchas doradas mal definidas, y el area cen- tral casi neg-ra. Piezas escapulares verdes, asi como las patas. Abdomen con el tercer seg-mento verde, y los ^ng-ulos latera- les del borde libre m^s indicados que en el tipo. Long-., 9 k 13""". Madrid! (Sanz de Dieg-o!), San Fernando!, Villalba!, Escorial! Esta variedad es tan abundante como el tipo, y se encuen- tra en las mismas localidades. 48.— Chrysis incrassata Spin. Sin. Chrysis incrassata Spin., Annal. de la Soc. Entom. de France, viii, p&g-. 454. integra Meg*., (ex Dahlb. Hymenopt. europ. pr. bor., II, p^g". 107). incrassata Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., II, p^g-. 107. Cuerpo alarg-ado. Cabeza azul con alg-unas manchas de un verde dorado en la frente. Antenas con los primeros artejos metdlicos, los restantes neg-ros. Fosita antenaria casi tan an- cha como el espacio interocular, con una quilla long-itudinal media. T6rax dorado con alg-unas reg-iones verde -doradas, pero sin que estos colores est6n claramente limitados y repar- tidos. Puntuaci6n g-ruesa, rug-osa. Abdomen con los dos pri- meros seg-mentos dorados, con puntuaci6n fina y cori^cea; el tercero azul. Borde libre del tercer seg-mento sinuoso, sin dicntes apicales. Vientre azul. Long-. 9"'". Madrid! (P^rez-Arcas!), Escorial! (Sanz de Diego!, Chicote!) Torrelodones! 49. — Chrysis scutellaris Fair. Sin. Chrysis scutellaris Fabr., Entom. Syst. ii, pag-. 257. segmentata Dahlb., Monog-r. de Chrysid., p^g-. 9. germari Zieg-1. (ex Dahlb. Hymenopt. europ. pr. bor., II, p^g-. 265.) (59) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 75 Cuerpo pi'oporcionaclo. Cabeza de color azul oscuro, cubierta de puntos aislados y desig-uales. En el v6rtice y en la frente una mancha negra, en la cual est6n incluidos los estemmas; bajo el estemma una profunda depresi6n de color verde 6 do- rado. Fosita antenaria profunda, con dos ^reas laterales infe- riores cubiertas de g-randes pelos rig-idosy blancos que rodean la inserci6n del primer artejo antenario. Torax robusto, cu- bierto de una puntuacion rugulosa, que en el escudetey pos- escudete es m^s esparcida y formada de puntos oceliformes. Prot6rax azul. Mesot6rax tambi^n azul, con el escudete do- rado; posescudete verde; piezas escapulares met^licas; ab- domen dorado; los puntos que adornan su superficie, son g-randes, profundos, oceliformes y aislados. Borde del tercer seg-mento azul, con cuatro dientes, dos centrales obtusos, y otros dos laterales alg-o mas ag-udos. Vientre azul. Oviscapto mas larg-o que el abdomen. Long-. V""'. Madrid!, Escorial ! (Sanz de Diego!). Esta bonita especie, tan caracteristica por la coloraci6n del t6rax , no es muy frecuente entre nosotros. Es m^s abundante en la reg'i6n de la sierra que en la parte liana de la provincia. 50. — Chrysis pulchella Dahlh. Sin. Chrysis pulchella Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., ii, p^g-. 299. dives King-., (ex Dahlb., loc. cit., p^g-. 301). Cuerpo proporcionado. Cabeza de color azul oscuro, con puntuaci6n aislada y desigual. Una mancha neg-ra en la cual est^n incluidos los estemmas; en la parte anterior de la frente otra mancha transversal verde. Fosita antenaria ancha, con el borde frontal bien senalado y ondulado. Antenas con los dos primeros artejos verdes. Ojos g-randes ovalados. Puntua- cion de la cabeza, fina y rug-ulosa. Prot6rax y mesot6rax dora- dos. Piezas escapulares y patas azules. Metatorax azul. Ang-u- los metasternales g-randes, c6nicos, diverg-entes, con lapunta obtusa y redondeada. Puntuacion tor^cica g-ruesa, oceliforme, rugosa en el posescudete. Abdomen de color rojo de fueg-o, con puntuaci6n doble formada de puntos g-ruesos, irreg-ula- res, y de otros mucho m^s pequeiios que se encuentran en los interespacios de los primeros. Puntos de la linea marg-inal ■;(! ANALES DE HISTORIA NATURAL. (60) gTandes, abiertos. Borde posterior del tercer seg-mento sinuoso con dos pequenos dientes laterales, ag-udos y muy separados uno de otro. Long"., 9'"". Escorial! (Lag-una!) Solo he podido recoger alg'unos ^ en la localidad citada, durante el mes de Junio. Es bastante rara. 51. — Chrysis varidens Ah. Sin. Chrysis varidens Abeill., Diag-nos. des Chrysid. nou- velL, p6g-. 6. — Synops. des Chrys. de France, p^g-. 91. Cuerpo g-rande, robusto. Cabeza negra. Freute con una niancha verde en la parte anterior. Fosita antenaria, verde, m^s estrecba que el espacio interocular, con el borde frontal redondeado. Antenas neg-ras, con los dos primeros artejos me- tAlicos. Ojos g-randes, pero deprimidos. Puntuaci6n de la ca- beza formada de puntos g-ruesos, aislados, pero pr6ximos. Protdrax y mesot6rax dorados, el surco medio longitudinal del primero casi tan larg-o como ancho es el anillo; el irea media del seg-undo, verde. Posescudete mesotoracico y metat6rax azules. Piezas escapulares azules, patas tambi^n azules, pero niuy oscuras. Abdomen punteado, rug-oso, rojo de fueg-o, con reflejos verdes que dominan en el primer seg-mento. Puntos de la linea marg-inal, g-randes y profundos, completamente cerrados. Borde libre del tercer seg-mento, con cuatro dientes, dos laterales y dos apicales; estos liltimos muy salientes. Vien- tre dorado. Oviscapto tan largo como el abdomen. Cuerpo con pubescencia larga y poco abundante. Long-., 11"°". Escorial (Sanz de Diego!) Solo poseo un ejemplar 9 recogido por el Sr. D. Maximino Sanz de Diego. En un principio crei podia formarse una va- riedad local, al observar la diferencia grande de tamano que existe entre este y otros ejemplares que poseo de distintos puntos de Europa. Pero mejor estudiado he visto que esta di- ferencia en el tamano , no hace variar en nada los dem^s ca- racteres relativos a la coloraci6n, puntuaci6n, proporciones de las diferentes partes, etc., y que por tanto la variaci6n in- dicada carece de importancia. (61) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 7- 52. — Chrysis pyrophana DaJiIb. Sin. Chrysis pyrophana Dahlb., Hymenopt. eur. pr. bor., 11, p. 280. Cuerpo grueso, mediano. Cabeza corta, con puntuacioii griiesa, irreg-ular, color azul oscuro, excepto la fosita ante- naria que es dorada. Esta profunda, y de puntuacion m^s fina que la del resto de la cabeza. Antenas negras, con los prime- ros artejos dorados. Ojos redondeados. T6rax g-rueso, todo el cubierto de puntos de dos clases: unos muy g-ruesos, redon- deados y reg-ulares, y otros mucho mas pequenos, distribui- dos en los espacios que los primeros dejan entre si. Prot6rax y mesotorax de color de fueg-o. Metat6rax verde 6 azul. Pos- escudete g-iboso. Ang-ulos metasternales muy pequenos y ag-u- dos. Abdomen deprimido, de color rojo de fuego, con reflejos violados, mas perceptibles en el ultimo anillo que en el pri- mero, con puntuaci6n gruesa. Tercer anillo, con una quilla media long-itudinal. Reborde marg-inal, encorvado en semi- circulo. Borde posterior del abdomen, con cuatro dientes; loi^ dos apicales salientes y aproximados , los laterales separados de estos, por un g-ran espacio. Vientre dorado. Pubescencia general no muy abundante. Long'., 11""'. Escorial! (Lag-una!), Villalva! Esta especie parece limitada a las reg"iones montanosas^ donde se presenta en abundancia. Su epoca de aparicion, es la de floraci6n do la Thap.^ia , continuando liasta la de los Eryngmm . 53. — Chrysis succincta L. Sin. Chrysis succincta L., Sys. Nat. 11, pag-. 943. fervida Fabr., Entom. syst. 11, p^g\ 241. sv.ccintula Spin, (ex Dahlb. Hymenop. europ. pr. bor. II. pag-. 268.) Cuerpo estrecho y alarg-ado, de pequeilo tamaiio. Cabeza verde. Yertice azul. Fosita antenaria ancha, verde con el bor- de frontal profundamente excavado en la base. Antenas negras con los dos primeros artejos metalicos. T6rax estrecho, para- lelo, con puntuacion g-ruesa, rugosa. Protnrax verde con el bor- de posterior azul, sin surco longitudinal medio. Mesot6rax do- rado. Piezas cscapulares negras. Metatorax azul; escudete y "78 ANALES DE HISTORIA MAT URAL. (G•^) posescudete redondeados. Abdomen dorado de fueg-o , con los bordes laterales paralelos; puntuaci6n esparcida, reg-ular; seg-- mentos seg-undo y tercero lig-eramente aquillados k lo larg-o. Pantos de la linea marg-inal deaig-uales, abiertos. Borde libre del tercer seg-mento redondeado con reg-ularidad. Vientre ver- de dorado. Long-., 5""". Madrid! No poseo de esta especie sino un ejemplar cog-ido sobre las flores de un Eryngiiim, en la Real Casa de Campo. 54.— Chrysis bicolor Dahlh., var. Grihodo'i Kh. Sin. Chrysis Grihodoi AbeilL. Diagnos. d'espec. nouvell. pag". 5. Alarg-ada, subcilindrica. Cabeza azul con una g-ran mancha neg-ra en el v6rtice. Fosita antenaria profunda, rectang-ular, con los bordes perfectamente separados de las reg-ioues con- tiguas. Anteuas neg-ras con solo el primer artejo verde. Pun- tuaci6n de la cabeza fina, apretada y rug-ulosa, Prot6rax azul, con el borde anterior verde-dorado h los lados del surco me- dio long-itudiual, que es ancbo y poco profundo. Mesot6rax dorado. Piezas escapulares neg-ras. Patas azules. Metat6rax azul. Ang-ulos metasternales deprimidos con las puntas incli- nadas hacia bajo y hacia fuera. Puntuaci6n del protorax ru- g-osa; la del mesot6rax y metat6rax mds g-ruesa, oceliforme. Abdomen alargado, subcilindrico, dorado de fueg-o; puntua- ci6n oceliforme, como rug-osa en alg-unos sitios; los puntos del ultimo seg-mento aparecen como dispuestos en series tras- versales. Puntos de la linea marginal irreg-ulares, incomple- tos. Borde posterior liso. Vientre negro con dos manclias do- radas en el segundo segmento. Pubescencia general clara, blanca. Long., 9 Madrid!, Granada (Chicote!) Los ejemplares de esta especie que poseo, varian considera- blemente unos de otros con respecto al tamano, como sucede con los del Mediodia de Francia estudiados por el Sr. Abeille. En cuanto al caracter que dicho autor asigna a esta varie- dad, de presentar una pequena punta aguda en la mitad del borde posterior del ultimo segmento abdominal, no existe en (63) Gogorza. — cbisididos de los alrededores de Madrid, iq los ejemplares espaiioles, por lo cual debe ser un car^cter muy sujeto k variaciones y por tanto de escasa 6 ning-una importancia. Esta variedad fu6 descdta en un principio como especie distinta por el Sr. Abeille en sus Diagnoses cVesjieces nouvelles, pero un estudio posterior de g-ran niimero de ejem- plares le hizo conocer su estrecha afinidad con la Chrysis Mcolor. 55. — Chrysis purpureifrons Ad. Sin. Chrysis pmyureifrons AbeilL, Diag-nos. des Chrysid. nouvell. pag-. 4. — Synops. des Chrysid. de France, pag-. 78. Cabeza dorada con el borde posterior azul. Fosita antenaria superficial. Antenas neg-ras por completo. Puntuacion de la cabeza apretada, no muy g-ruesa y rug'osa. Protorax y meso- torax dorados; surco medio long-itudinal del primero verde. Piezas escapulares neg-ras. Patas azules con los tarsos test^- ceos. Metat6rax y lados del t6rax azules. Puntuaci6n toracica an^log-a 4 la de la cabeza, excepto en el posescudete donde los puntos son m^s g-ruesos que en el resto. Abdomen dorado con la puntuaci6n no muy fina y desig'ualmente repartida; alg-o m^s g-ruesa en el ultimo seg-mento que en los dos prime- ros. Los puntos de la linea marg*inal muy gruesos, poco nu- merosos, 8 6 10, profundos y de color azul oscuro. Vientre co- lor de fueg-o con dos manchas neg-ras una en cada lado. Long-., Q"". Navacerrada ! Esta especie es sumamente rara en nuestra f^una. Yo he podido proporcionarme un ejemplar en una excursion ve- rificada durante el mes de Junio por los robledales que se extienden al pie mismo de las montanas que forman el inme- diato puerto de Navacerrada. 56.— Chrysis cseruleipes Fah'. Sin. Chrysis carulei2)es Fabr., Syst. Piez., pag-. 173. cm'ulescens Fabr., Entom. Syst. Suppl., p. 257. aiirichalca , L6p., Annal. du Mus. d'Hist. nat. Paris, t. VII, pag-. 124. Cuerpo alarg-ado, subcilindrico. Cabeza dorada. Fosita an- tenaria pequena, superficial, con el borde frontal redondeado. Antenas con los tres primeros artejos verdes, los restantes 80 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (64) negros. Puntuaci6n rug-osa, ig-ual. T6rax dorado. Prot6rax con los ^ng-ulos posteriores muy marcados; el surco medio long-itudinal tan largo como la mitad anterior del anillo. Piezas escapulares pardas. Posescudete c6nico, azul. Abdo- men alarg-ado, estrechado hacia el extremo. Puntuaci6n fina y esparcida. Keborde marginal poco elevado; la linea margi- nal formando una ciirva muy cerrada y con un ^ngulo en la parte media, compuesta de numerosos puntos. Borde libre del tercer segmento liso. Vientre dorado de fuego, con dos pe- quenas manchas negras en cada uno de los dos primeros segmentos. Long., 10'"". Madrid (Sanz de Diego!) Este bonito crisidido, tan abundante en otras comarcas mas septentrionales que la nuestra, es entre nosotros una especie rara. Yo no he podido encontrarla, y los dos unicos ejempla- res que poseo, los debo a la generosidad del Sr. D. Maximino Sanz de Diego. 57. — Chrysis aureicoUis Ab. Sin. Clirysis aureicoUis AbeilL, Diagnos. des Chrysid. nouvelL, ]}kg. 5. — Synops. des Chrysid. de France, pag. 82. Cuerpo bicolor. Cabeza azul, con una mancha trasversa, verde, que se extiende en la frente de un ojo al otro k la altu- ra de los estemmas. Fosita antenaria superficial, pero bien li- mitada en la regi6n frontal, tan ancha como el espacio inter- ocular. Antenas negras, k veces el primero y segundo artejos metalicos. Ojos abultados, anchos. Puntuaci6n de la cabeza fina y rugosa. T6rax azul. Protorax dorado en los dos tercios anteriores. Angalos metasternales deprimidos, agudos, con la punta dirigida hacia fuera; k veces de color verde met^ico. Puntuacion tor^cica algo variable: fina y rugosa en el proto- rax y mesotorax, es algo m^s gruesa 6 irregular en el meta- t6rax, sobre todo en el posescudete. Abdomen ancho, de color rojo-oscuro. La puntuaci6n de los dos primeros segmentos fina, la del tercero aim mas fina y como rugosa. Puntos de la linea marginal completos, profundos y muy numerosos, formando en conjunto una linea curva muy regular y paralela al borde libre. Este liso. Vientre rojo con manchas negras en los anillos. (65) Gogorza. — ckisididos de los alrededohes de Madrid. si Long-., 8'""'. Madrid! (Chicote!, Sanz de Dieg-o!) Esta especie, descubierta por mi amig'o el Dr. Chicote en los alrededores de Madrid, y estiuliada y descrita por el senor Abeille, no escasea en los campos donde existe la TJiapsia, si bien no es tan abundante como la anterior. Yo he tenido oca- sion de recog-er unos 12 individuos durante el mes de Junio en las praderas inmediatas al canal del Manzanares. Poste- riormente, el Sr, D. Maximino Sanz de Dieg-o la ha hallado tambien con abnndancia en distintos pnntos. 58. — Chrysis imiforrais Dahlh. Sin. Chrysis uniformis Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., II, pag-. 124. Cabeza azul. Fosita antenaria, poco profunda, con el borde frontal ag-udo. Antenas con los tres primeros artejos metali- cos, los demas rojizos. Puntuaci6n de la cabeza apretada y fina. Protorax dorado , con el surco medio long-itudinal, muy ancho. Mesotorax azul. Piezas escapulares verdes. Metanoto azul k excepcion del escudete y posescudete que son dora- dos. Ang'ulos inetasternales cilindrico-conicos, con la punta que es redondeada, dirig-ida hacia dentro. Abdomen dorado, con puntuacion fina y g-ranulosa, e ig-ual en los tres seg-men- tos. Linea marg-inal de puntos, bien marcada, formando un ang'ulo casi recto, cuyo vertice toca en el punto medio del borde libre del tercer segmento. Este liso. Vientre dorado. Long'. 6""". Madrid! (Perez Areas!) La distribucion g-eog-rafica de esta especie es notable por su extension , que puede decirse es toda la de la fauna europeo- mediterranea. Los primeros ejemplares conocidos que sirvie- ron a Dahlbom para darla a conocer, fueron recog-idos por el Dr. Loew en el Asia Menor; desde entonces ha sido hallada su- cesivamente en el Caucaso, en Eg-ipto, en Rusia, en Suiza, en Francia, en Italia y por ultimo en Madrid. 59.— Chrysis Phryne Ad. Sin. Chrysis Phryne AbeilL, Diagnos. des Chrysid. nou- vell., pag. 5. — Synops. des Chrysid. de France, pag. 84. ANALES DE HIST. NAT. — X\I. 6 82 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (66) Cuerpo robusto , alarg-ado. Y6rtice abultado, azul oscuro. Frente muy g-rande, trapezoidal. Fosita antenaria. pequena, de contorno redondeado, mas estreclia que el espacio inter-ocular, verde y dorada. Antenas negras. Piintuaci6n de la cabeza oceliforme, apretada. Prot6rax dorado. Mesot6rax con el kren central de un verde muy oscuro, dorado en las areas laterales. Piezas escapulares neg-ras. F6mures azules. tibias verdes, tar- sos rojizos. Posescudete del mesonoto verde. Metanoto azul. Puntuacion del prot6rax y mesot6rax, formada de puntos oce- liformes, rug-osos: metanoto con puntos m^s gruesos. Abdo- men de color rojo de fueg-o: con puntuaci6n fina y apretada: los puntos m^s g-ruesos y esparcidos en el primer segmento que en el seg"undo, y en este m^s que en el tercero. Reborde marginal, poco elevado; linea de puntos regularmente encor- vada, los puntos desiguales en tamano. Borde libre sin dien- tes. Vientre negro. Long. 8'"". Madrid! El ejemplar que me ha servido para hacer la descripcion que antecede, lo cogi sobre unas compuestas en flor, en las praderas del Canal del Manzanares. La descripcion que el se- nor Abeille da de esta especie en su Synopsis , no se ajusta exactamente k mi ejemplar, pero como quiera que este es (f y los del 8r. Abeille son todos Q, segun el mismo indica , cabe suponer que dichas diferencias son sencillamente sexuales. 60. — Ghrysis caeruleiventris A h. Sin. Chrysis cm'uU'kentris Abeill., Diagnos. des Chrysid. nouvelL, p. 5. — Synops. des Chrysid. de France, p^g. 79. Cabeza verde: una mancha de color rojizo en el v^rtice. Fo- sita antenaria, no muy profunda, azul, con el borde frontal bien sefialado, y un profundo canal que la recorre en toda su extensi6n de alto a bajo. Mandibulas rojas, bidentadas. Antenas negras. Puntuaci6n de la cabeza, rugosa, desigual. Prot6rax y mesot6rax rojos; uno y otro cubiertos de puntos oceliformes y aislados. Piezas escapulares pardas. Patas azules, con refie- jos violados, tarsos pardos. Metatorax azul. Angulos metaster- nales, auchos en la base, alargados. de punta redondeada. Abdomen de color rojo de fuego, con los hordes de los anillos <6-) Gogorza, — crisididos de los alrededores de Madrid. 83 violados. Puntuacion g-eneral del abdomen oceliforme, apre- tada. Reborde marg-inal, poco elevado; los puntos de la linea marg-inal gruesos, aislados y cerrados. Borde libre del tercer seg-mento, sin diente, reg-ularmente nrqueado, Vientre azul violado. Long". 7""'. Madrid! Aranjuez (Cardiel!) Especie poco frecuente en nuestra f4una. 61.— Chrysis dichroa, Dahlh. Six. Chrysis dichroa Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. ii. p^g-. 146. carnleipes Spin . Spintharis dichroa Klug-, (ex Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor., ii, p^g-. 146.) Cuerpo pequeno, alarg-ado y paralelo. Cabeza verde, negra en el v^rtice. Mejillas azules, de bordes paralelos. Ojos grue- sos, g-lobulosos. Fosita antenaria pequena, el borde frontal a la altura de la mitad de la long-itud de los ojos. Antenas con los dos primeros artejos verdes, los restantes neg-ros. Puntua- cion de la cabeza rug-osa; la de la fosita antenaria muy fina y apretada. Prot6raxy mesot6rax dorados. Metat6rax azul. Patas verdes, tarsos testaceos. Ang-ulos metasternales cortos, an- chos, triang-ulares. Abdomen rectang-ular, abultado, de color rojo de fueg-o. Puntuacion muy fina, alg-o rugosa en el primer seg-mento. Tercer segmento corto, ancho, sin reborde margi- nal; puntos de la linea marginal redondeados, incompletos y desiguales. Borde libre del tercer segmento, liso, truncado. Vientre dorado. Long. 6'"'". Madrid! 62. — Chrysis semicincta Lej). Sin. Chrysis semicincla Lepell. (Dahlb., Himenopt. europ. pr. bor. II, p^g. 242.) imperialis Dalm. (Dahlb. Disp., pag. 11.) tricolor Lucas, Explor. sclent, de I'Alger. iii, p^g. .309. Cuerpo corto, robusto. V6rtice azul. Frente verde asi como la fosita antenaria que es estrecha y profunda, bien limitada 84 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (68) en el borde frontal y cubierta en los lados de una abundante pubescencia blanca. Proturax dorado. Mesotorax azul, a ex- cepci6n del posescudete que es dorado. Piezas escapulares y patas azules tambien. Metatorax azul con el oscudo dorado. Puntuacion torAcica gruesa, irreg-ular, rug-osa; en el poses- cudete los puntos estan m^s aislados y son mas profundos. Abdomen de bordes laterales paralelos; cada seg-mento tiene la mitad anterior azul y la posterior dorada, ostando separadas estas dos zonas por otras mas estrechas de color verde. Puntos de la linea marginal pequenos y escasos. Borde posterior del ultimo segmento con el borde sinuoso; estas sinuosidades li- mitan cuatro ^ngulos obtusos poco marcados. Yientre verde. Long. 7'""°. Madrid!, Aranjuez!, San Fernando!, Escorial!, (Chicote!) Esta bonita especie que tan bien se distingue de todas sus cong^neres por la especial coloraci6n que presenta en el ab- domen, es el crisidido mas vistoso entre los de nuestra ftuna. Suele encontrarse con abundancia en los campos de Tha])sia y sobre las flores de los Eryngium. 8.— Gen. Euchroeus Zrt/;*. Sin. Latreille, Gener. crust, et insect, t. iv, pag. 578. Cuerpo robusto. prismatico. Cabeza tan anclia como el pro- t6rax. El espacio interocular en su parte superior es tan an- cho cuando m^s, como largo en el primer artejo antenario. Mandibulas bidentadas en el apice. T6rax subcilindrico, con el metanoto normal. Unas terminales de los tarsos sin dientes en el borde inferior. Epimeros mesotoracicos terminados por dos pequenas espinas. Abdomen deprimido, el reborde mar- ginal muy elevado y el borde posterior provisto de un gran niimero de dientes fuertes y desiguales. Entre las diferentes especies que cuenta este g^nero, solo dos se encuentran en nuestra f&una y pueden distinguirse como sigue: Cuerpo azul con alguuas zonas trasversas de color mas oscuro qnadrahis Klug. Cuerpo dorado , con zonas transversas de color violado. purpureus Latr. <69) Gogorza. — crisididos de los alrededores de madrid. 85 63.— Euchroeus quadratus IJahlb. Sin. EiicliTceus quadratus Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, p6g-. 373. Ciierpo grande, robusto. azul y verde. Frente trasversa, es- trecha, con la parte media azul y las laterales verdes; una de- presi6n azul en la reg-ion anterior y media. Fosita antenaria con el borde frontal bien limitado y los laterales converg-en- tes. Antenas larg-as, delg-adas, con los dos primeros artejos azules y los restantes neg-ros. Puntuaci6n pequefia, rug-osa. Protorax corto, con el borde posterior arqueado. Mesot6rax robusto; sus ^ng-ulos laterales posteriores salientes, diver- g-entes: verde en las zonas laterales, neg-ro en la central. Pie- zas escapulares g-randes, convexas superiormente, met^licas. Patas verdes. Metanoto g-iboso. Ang-ulos metasternales fuertes, con el ^pice redondeado, converg-entes. Puntuaci6n del torax rug"Osa, ig-ual; en el escudete y en el posescudete m&s gruesa. Abdomen grueso: el primer segmento verde; el seg-undo azul en su mitad anterior, verde en la posterior; el tercero azul. Puntuaci6n del primer seg-mento g-ruesa, rug-osa; la del se- g-undo doble, formada por puntos g-ruesos y otros muy peque- jQOS en los espacios que dejan los primeros; la del tercero m^s fina y desig-ual. Reborde marg-inal muy elevado; linea de pun- tos apenas perceptible. Borde libre con 14 6 15 grandes dien- tes desig-uales. Yientre verde. Long., 13"°'". Madrid! (Sanz de Diego!) Especie rara en nuestra region , pero frecuente en gran parte de la Europa central y septentrional, y que se extiende hasta la Siberia. 64. — Euchroeus purpureus Lair. Six. EucliVdus purjmreus Latr., Gener. crust, et insect, iv, pag. 37.5. Chrysis pur2mrita Fabr., Entom. syst. ii, pag. 240. Eiichrceus O-denlatus Dahlb., Hymenopt. europ. pr. bor. II, p^g. 375. Cuerpo grueso, robusto. Cabeza dorada. V6rtice y frente con una mancha violada, en la que se hallan contenidos los cstemmas; en la parte central de la segunda de estas dos re- giones, una depresion grande, superficial y bien limitada, 86 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (W) con el estemma medio en la parte superior. Fosita antenaria profunda, continuandose por los lados del epistoma y forman- do dos canales laterales que partieado de la reg'i6n central van k terminar en las mejillas. Puntuacion de la cabeza fina, apretada. T6rax dorado, con alg-unas manchas de color violeta, en el mesonoto. Piezas escapulares violadas. Patas doradas. Tibias y tarsos rojizos. Ang-ulos metasternales converg-entes. Puntuaci6n g-ruesa, regular; la del escudete y posescudete aun mas g-ruesa y mks reg-ular. Abdomen deprimido; el primer seg-mento dorado; el seg-undo con el tercio anterior^, y el pos- terior de color azul violado, el tercio medio dorado; tercer seg- mento, violado. Puntuaci6n del primero y seg-undo seg-mentb gruesa, ig-ual; la del tercero, alg-o m^s fina. Reborde marg-i- nal saliente. Borde libre con 14 6 16 dientes g-randes y des- ig-uales. Vientre dorado. Long-., 12 h 14"'"'. Madrid! (Sanz de Dieg-o!), Escorial!, Alcarria (Sanz de Dieg-o ! ) Bastante repartido pero poco abundante en los distinto? puntos donde se le ha encontrado. Tribu 3. — Parnopinos. (Parnopidas Dahlb.) Cabeza transversa, tan ancha como el prot6rax. Mandibular con un pequeno diente en el extremo. Maxilas y labio muy desarrollados, alarg-ados, constituyendo en conjunto una ver- daderapromuscis. Pronoto transverso corto. Eplmeros mesoto- r.'icicos muy g-randes, inermes. Uiias terminales de los tarsos sin dientes ni espinas en su borde interno. Abdomen depri- mido, con los bordes laterales casi paralelos; el ultimo seg-- mento pr6ximamente tan ancho como los anteriores, y los semianillos inferiores c6ncavos. (71) Gogorza. — crisididos de los alrededores de Madrid. 9.— Gen. Parnopes Latr. Stn. Chrysis Fabr. ex j^arte, Syst. Piezat. , p^g*. 177. Parnopes Latr., Geiier. crust, et insect, iv, pag\ 476. Cuerpo robusto, proporcionado. Cabeza redondeada; el es- pacio interocular ancho, mucho mas ancho que larg-o es el primer artejo de las antenas. Maxilas y labio muy alargados. Espinas terminales de los tarsos g-randes y larg-as, arqueadas. Posescudete g-iboso 6 provisto de una lamina saliente. Alas anteriores, con dos c61ulas completamente formadas. Abdo- men rectang-ular, con cuatro seg-mentos en los cr" y tres en las Q; borde libre del tercer seg-mento, g-rueso, provisto de pe- quefias espinas en el borde interno, y de dientes muy peque- fios en el externo. Una sola especie europea comprende este g-enero. 6.5. — Parnopes carnea Ross. Sin. Chrysis carnea Ross., Faun. Etr. ii, p^g-. 843. — Fabr. Entoni. syst. ii, pag*. 240. Parnopes carnea Dalilb., Hymenopt. europ. pr. bor., ii, p6g-. 38.5. Cuerpo g-rande. Cabeza transversa, verde. Vertice elevado, corao g-iboso. Fosita antenaria g-rande, superficial, con el bor- de frontal bien limitado y entrante en la parte media. Ante- nas con los primeros artejos negros, los restantes rojizos; el primero de ellos corto y grueso. Cabeza punteado-rugosa. T6- rax verde. Prot6rax corto, con los bordes muy marcados; los angulos laterales posteriores salientes, inclinados. Mesotorax grueso; los epimeros muy grandes y visibles a los lados, iner- mes. Piezas escapulares grandes, rojizas, no metalicas. Patas con los femures verdes, las tibias y tarsos testaceos. Metat6rax con el posescudete saliente, prolongado en una lamina hori- zontal, mas anclia que larga, y truncada en el borde poste- rior. Angulos metasternales, anchosy fuertes. Puntuaci6n del torax gruesa, desigual 6 irregular. Abdomen rectangular; el primer segmento verde-dorado; los restantes de color de carne; el margen posterior de todos ellos amarillento. Borde 88 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (72) libre del tercer seg-mento laminar, provisto de pequefios y nuinerosos dientes y de espinillas. Vientre rojizo. Long-. 12'"'". Madrid! (Sanz de Dieg-o!, Cliicote!) Esta especie que comparte con el Hedychridmm rosenm, la notable particiilaridad, en esta familia, de presentar el abdo- men de color rosado no metalico, es poco freciiente en los al- rededores de Madrid. Es parasito de diversos Bemiex y para encontrarle conviene registrar con cuidado los sitios arenosos y soleados, donde dichos himenopteros establecen sus colo- nias hipog-eas. Las praderas del antig'uo Canal del Manzana- res, son hasta hoy el unico sitio de Madrid donde se ha co- g-ido este bonito crisidido. ESPECIES NUEVAS 6 CRI'TICAS OI?,TOI=TEI^OS, DON IGNACIO BOLIN'AR (Sesion del 9 de Febrero de 1887.) He reiinido bajo este iiombre varias descripcioiies de ortup- teros europeos y del Norte de Africa, ineditas las unas y que por primera vez aparecen aliora, publicadas otras en el perio- dico frances Le Natural iste 6 en las Actas de la Sociedad en- tomolog-ica de Belg'ica, y que reproduzco con nuevos dates y dibujos para liacer mds comprensibles las formas de los org-a- nos caracteristicos, al mismo tiempo que para satisfacer los deseos de algunos de mis coleg-as a quienes no he podido pro- porcionar ejemi)lares de aquellas publicaciones. Aphlebia Moghrebica, sp nova. (Fig. 1, c ) (!)• Parva, nigra, nilida. Pronolo semlordimlari postice rede irun- cato, anguUs angustissme rotwidatis, uMque 2>aUide marginato. Elytris dimidmm aMominis vix longiorihis , exhis a])icem xer- siis latissime rolmidatis, margine siUuraU recto, imnctatis. renis m'.lUs. Segmentis ahdominalihxis externe jiaw-maculath. Pedi- Msfusco-piceis, marginihus interiorihus tiUarum nee non tarsis paUidis. Cercis ol)SCV.rc Jnscis cf. CD Vease la lamina IV. <)0 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) Long", corporis a" 4,™" 5 pronoti 1,2 Lat. - 2 Long-, elytrorum 1,6 Semejante k la Ap/i. Sardea Serv. , pero de menor tamafio, con los elitros corneos, punteaclos y desprovistos completa- mente de venas. La forma de estos 6rg-anos es caracteristicay contribuye adisting'uir ambas especies, pues en la A. Moghre- Mcd Bol. no son lanceolados como en la A. Sardea Serv. , sino anchamente redondeados a partir de la mitad pr6ximamente del borde anterior 6 externo, como queda representado en la fig-ura citada. Loc. Riff (Marruecos), mi coleccion. Recog'ida por el Sr. Fig-ari en Melilla. Aphlebia Bsetica Bol. (Fig-. 2, ^.) Nigra ; vertice rufo, antennis testaceis, ajnce fuscis. Pronoto antice rot'iindato,2Jostice recte tnmcato, angnlis imstids rotimda- tis,2^laga magna discoidali nigra. Elytris valde abbreviaUs Qcf segmentmn tertium abdominis non aitingentibus, intns subimbri- catis , postice trmicatis, j*;«?ZM6^, venulosis, inter s titiis fiisco- punctatis. Margine postico segmentorum abdominis anguste albo- limbato. Articulo ^jn»«o tarsorum posticorumd' C(sleris junctis longiore. Long', corporis (f 9 6""" pronoti 1,8 Lat. - 2,6 Long-, elytrorum 2 Aphlebia Bfeiica, Bol., Comptes-rendus de la Societe entomo- log'ique de Belgiqne, seance du l"' mars 1884. Muy semejante k\di A. Carpetana Bol., pero con los elitros mas desarrollados, iguales en ambos sexos y truncados poste- riormente. La mancha discoidal del pronoto es casi circular, por lo que resulta muy alejada de los c\ng-ulos posteriores. (3) Bolivar. — ESPECiEs muevas de ort6pteros. \n Loc. Sierra Nevada, mi coleccion. Conocia solo dos ejemplares procedentes de Lanjaroii, pero recientemente el profesor Sr. Martinez y Saez me ha propor- cionado otros de Bacares. Aphlebia Carpetana Bol. (Fig\ 3, cf.) Blalta carjjetana. Bol., Anales de la Soc. Esr. de Hist. nat.. tomo II, p. 214 (1873). AphleUa carpetana, Bol.. Sinopsis de los Ortop. de Esp. y Por- tiig-al, p. 44. Brun., Prodromus der europ. ortliopt., p. 44. Esta especie es may semejante a la A2)Ii. suhaptera Rami), por la coloraci6n , pero se distiiift-uen facilmeiite ambas espe- cies atendiendo a la forma del pronoto de los maclios y a la de los elitros, como se deduce de la comparacion de las fig'u- ras 3 y 4, en las que se ha representado el l6rax de las dos es- pecies para hacer niAs apreciables estas diferencias. Aphlebia subaptera Ramb. (Fig-. 4, q^.) Blatia suJ)aptera,^^mh\u\ Faune de I'And., t. ii, p. 14, 1838. AphleUa suhaptera, Brun., Prodr. der eur. orth., p. 44, fig-. 8. Pantel, Orth. d'Ucles, Anales DE LA Soc. Esr. DE Hist, nat., t. xv, p. 258. El R. P. Pantel ha descrito con notable precisi6n los dos sexos de esta especie que cito aqui tan solo para hacer refe- renda a la fig'ura 4 y facilitar su comparacion con las demas especies. Aphlebia Algerica Bol. (Fig-. 5, 9.) Aphlebia algerica. Bob, Anal, de la Soc. esp. de Hist. nat.. t. X, p. 49f). No conozco elcf de esta especie, que es la de mayor tamano de todas las cong-eneres. Por la forma de los Elitros es afin a la A. Caairroi Bol. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) Aphlebia virgulata Bol. (Fig-. 6, Q.) Ai)hleMa mrgulata, BoL, Ann. de la Soc. ent. de Belg-iqne, 1878, p. G7. Brnnner, Prodr. der europ. ortliopt., p. 44. En la fig-iira citada puede verse la forma particular de los ^litres de la 9 que estan truncados oblicuamente en el ^pice. y ademas escotados lig-eramente. La especie no ha sido encon- trada liasta hoy sine tan solo en Pedro do Cerro (Portug-al). El c no es conocido. Aphlebia Larrinuse Bol. (Fig-. 7, Q.) AjihlcMa Larrimia, Bol., Akales de la Soc. esp. de Hist, nat., t. X, p. 500. Para su comparacion con los de la especie anterior, se re- presentan en esta fig-ura los elitros de la 9, semejantes por su forma k los de la A. Carpetana Bol. La coloracion de esta es- pecie es muy semejante k la de la anterior, pero es de menor tamano que aquella y mas parecida a la A. sula^Hera Ramh. Todos los ejemplares c'^ de mi coleccion son ninfas. La especie fu6 descubierta por el .Sr. Larrini'ia y por mi en Oran, pero posteriormente ha sido hallada en Ti'inez por la Comisiou cientifica francesa y por los marqueses de Doria. Aphlebia Cazurroi Bol. (Fig-. 8, c •) Fusco-castanea, nitida. Antennis Mrsutis, 2>ttUlde fnscis. Ver- tice Tufo, fusco-UjiJagiato. Pronoto antice latenMisqiie imllide limhato rufoque inmctato; disco castaneo. Mesonoto nee noii meta- noto postice angnstissime pallidis. Ehjtris iestaceis, rufo-punc- tatis, loMformihis, marginem jmsticum mesouotl jiarnm. superan- libns. mnis nullis. Pedihus iestaceis, sinnamm hasi macula fns- ca. A Momine supra sudlnsqiie castaneo, pjalHde marginato, cercis apice fiavis cf. (5) Bolivar. — especies nuevas de ortopteros. m Long", corporis cT 7, """5 pronoti 2,2 Lat. - 3,5 Long-, elytrorum 1 Ap/iIeMa Cazurroi, BoL, Lo Natiiraliste, 7" ann6e, n° 15. 1" aout 1885, p. 116. Especie miiy diversa de todas las descritas hasta hoy y mas semejante por sii coloraciuny aspccto a la Lodoj^tera decipiens Germ. Loc. Melilla (Marruecos), mi colecciun, Descubierta por el Sr. Fig-ari y dedicada al 8r. D. :\ranu('I Cazurro, autor de una interesante piiblicacion sobre algMiiins especies del g-enero Ochrilidia. Stenobothrus Bonneti Boh Testaceo-rufescens , fusco-maculaius. Capite parvo : vertkis fasti gio parum exerto, foveoUs acute delineatis. sedfere quadra- iis; costa froniali plana, punctata, minime sulcata: antennis fili- formibus, angiistissimis. Pronoto mlco imstlco ante medium sito. carinis lateralibus ante sulcum post, fexuoso-curvatis, pone sul- cum distincte retrorsum dlvergentiMs: lo¥is defiexis supra fascia latafusca, longitudinali, in cf snboMiterata. Elytris angustissl- niis, aMomine tertia p)arte longiorihus , area discoidali Q fascia fusca, in d' maculis seriatis; area mediastina ad medium margl- nis extensa, prope lasim ampliata ; area scapulari lasi callosa aliida, ptostice ampliata, venis transversis oUiquis sxihflexuosis: venis radlalibus rectis, parum distantlhus . Corpore subtus hand piloso. Pedibus brevibus; tibiis jmsiicis of femoribus multo bre- riorih'.s, paUidis, spinis brevissimis, nigris. T.ong-. corporis :/ 10 g 20"" pronoti 2.5 3.5 elytrorum IG 20 fern. post. 9.5 11 tib. post. 7 9 Stenobothrus Bonneti, T5ol., Diag-noses d'Ortli. nouveaux, Le Xaturaliste, 7'^ annee, n" 15, 1" aout, 1885, p. IIG. 9J ANALES DE HISTOUIA NATIKAL. (6) Loc. Bir Belli Zid, en las marg-enes del Chott Fedjej (Tunez). Recog-ido por mi excelente amig'o el Dr. Bonnet, quien tuvo la bondad de ofrec^rmele para que le describiese. Stenobothrus festivus, sp. nova. PalHde iestaceus, rel rirklis, vel ru/escens, fusco-maculatus. Antennis h'eviusciUis , in cf margmem posticum iwonoii parum .mperantihis . Verticis foveoUs acute delineatis, elongatis. sul- curvatis; costa frontali a haslvel infra ocellum distincfe sulcata. Pronoti dor so plaiimscxilo ; carinis later alilus ante sul cum pos- ticum xialde angulatis, ap)proximatis , mttam atram secantihus: margine postico oMuse angulato. Ehjtris apicem fernornm att'm- gentilus 9 vel superantihus cf", angustis; area mediastina longe pone medium extensa uliqne ^que lata, venis radialihus fere rec- iis. in ter se modice distan tihus, xena radiali postica a veiia ulnari anteriore valde disjiincta: renis iilnarihus dir.ergentihus p)one me- dixim elytrorum perductis; campo discoidali venulis irregulari- Ims, ante apicem a" Q stigmaie alMdo-ornat. Alis apice infuma- tis, vena radiali ^Jone medium Mramosa. PediMis parce alhido- pilosis; femorilus posticis fusco-xariegatis, geniculis fuscis, suh- tus sanguineis vel testaceis; tihiis late sanguineis, spinis apice nigris. Valmilis ovipositoris, latere nigro-dentatis. Long", corporis ^ 16""" 9 17""" pronoti 3 3,5 elytrorum 12 - fem. post. 10 11 Acridium amcEnum'i, Bris., Ann. Soc. ent. de France, 1850, lvi. Gomphocerus JupmorrJioidalis (pars), Bol., Sinops., p^g-. 120. Esta especie es muy semejante al St. Bolivari Brunn., del que pudiera considerarse variedad si a su menor tamafio no reuniera otros caracteres importantes, entre ellos la forma dc la quilla frontal que est^ surcada por lo menos desde el es- temma medio, y la disposici6n de las venas de los (^litros, que en la nueva especie son menos flexuosas, estando las radiales y tambien las ulnarias mas aproximadas entre si, y en cam- (7) Bolivar. — especies nuevas de ort6pteros. 9t> bio la radial interna muy separada de la uluaria anterior. Por su tamafio. aspecto y coloracion, se puede confundir con el St. Immorrkoidalis Cliarp., con el que le he tenido confun- dido, en efecto. hasta que el Sr. Brunner ha puesto de mani- fiesto un caracter descuidado antes y aplicable k la distincion de varios Stenohoihrns. que consiste en la presencia de dientes laterales en las valvas del oviscapto. Utilizando este caracter se disting'uen inmediatamente las dos especies referidas, por- que corresponden cada una de ellas k dos secciones diferentes; asi en el St. limmorhoidaUs Charp. las valvas son inermes, y en el S.festinis mihi estan dentadas. La diag-nosis del Acridium amcenum Bris. ya citada pudiera ser aplicable a esta especie, pero no es posible aseg-urarse de ello sin examinar los tipos de dicho naturalista; en la proba- bilidad de que sea aquella, hubiera dado k esta especie el nom- bre de St. Brisouti, si no fuera porque antes de sospechar esta relacion ya le habia impuesto el de St. festimis, con el que la he enviado a todos mis corresponsales. Loc. Granada (Chicote!); Ucl^s (R. P. Pantel); Aranjuez, San Ildefonso, Escorial, Gredos, Navacerrada, mi coleccion. Los ejemplares del Guadarrama, cualquiera que sea la loca- lidad de que procedan, son de una coloracion sumamente va- riada y vistosa, dominando el color verde manzana realzado por numerosas manchas amarillas, pardas y negTas. Los de Aranjuez y Granada forman una variedad de coloracion uni- fornie amarillo-rojiza con manchas de un rojo sucio. En estos las quillas del pronoto son amarillas, por lo que ofrecen un aspecto parecido al de un Stmironotus. Stenobothrus Panteli, sp. nov. Viridis xd 2^(Mide testacens, 'Bel obscure fuscns , 'cel grisetcs, 2)aUide et fusco-ornatus. Aniemiis bremssimis , in Q margi- nem posticum pronoti own attingentihus. Costa frontali seriatim punctulata , ante ocellum hreviter concaxiuscula , verticis fo- I'eolis obliise delineatis plernmqiie suboMitteratis. Pronoto , pos- tice obtuse angulato, sulco postico ad medi^im site; a latere viso antice non gibbuloso; carinis lateralibus 2^ro2)e margineni anticum 2)arallelis, ante sulcum suaviterdivergentibus, deinde usque mar- 90 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (S) giiiem posticiuii crassioriius et sensimparallelis, smjnssime mttam atram secanMus. Elytris apicem femornm no% attingentihns, angiistis , marginidus stibparallelis , area mediastina pone me- dium continuata, versus apicem non attemiata, ve^iis radialihv.s 2)arum incurvis, sensim etmodice dwefgentibiis, vena radiali po.^- ticaprope medium fnrcata; venis ulnarihusa hasi divergentihus. A lis Jiyalinis, apicem versns infuscatis, venis anterioribus nigrh. Pedlhus parce pilosis ; femorihus posticis plermnqiie inmacnlatis flavescentihis vel virescentibus, apicem versus pallidiorihus , ge- niculis concoloribus vel ohscnriorihis : tibiis posticis pallidis rel dilute rufescentibus; calcaribus duobns internis longitndine mldc diversa. Valvulis ovip. valde excisis sed muticis. Long*, corporis cT 11"'"'-14'""' Q 17'""'-18"'"' - pronoti 2 - 2,8 3 - 3,5 - elytroriiin 7,5-10 10 -11,5 - fern. post. 8 -10 10 -11,5 Gomphocervs stigmaticus, Bol. (pars). Anal, de la Soc. esp. dk His. NAT., t. VII, p. 427. StenobotJirns stigmaticus, Pantel, ibd.. t. xv, p. 267, 1880. Esta especie es del mismo tamafio y aspecto que el St. stig- maticus Rb. , del Glial sin embarg"o se disting"ue porqiie carece de dientes laterales en las valvas del oviscapto, y tambien por la direcci6n de las quillas del pronoto, que son paralelas en su orig-en, junto al borde anterior y casi rectas y un poco di- verg-entes liacia atras, en la nueva especie, al paso que en el St. stigmaticus son distintamente cnrvas, aproximadas eu el medio, y desde este punto diverg-entes lo mismo liacia ade- lante que liacia atras; sin este caracter seria muy dificil reco- nocer los maclios de una y otra especie, a no recurrir a pe- quenas diferencias en la nerviacion de los elitros. Descartada la referida especie , con la que mayor analog-ia ofrece la que aqui se describe es con el St. viridulus L., del que pudiera considerarse una variedad de pequeiio tamafio si no fuera por la constancia de ciertos caracteres que permi- ten disting'uirles con g-rande facilidad. De estos son los prin- cipales los sig-uientes: 1." El pronoto no es g-iboso ni sus quillas divergentes ha- (P) Bolivar. — especies nuevas de ort6pteros. 97 cia adelaute; el .surco transverse jjosterior est4 situado en el medio. 2.° Los elitros son tan cortos que no Ueg-an a las rodillas posteriores, ni aun casi cubren todo el abdomen en las hem- bras; el area mediastina es de ig-iial anchura en toda su ex- tensi6n y se prolong-a casi hasta el extremo del elitro; las ve- nas radiales son casi rectas, especiaimente en la 9, y la pos- terior, poco despu6s del medio, se bifurca, comprendiendo en medio una venilla accesoria. Apenas hay diferencia entre los elitros del d" J los de la Q, resultando la iinica que puede se- fialarse de que el krea escapular es mas estrecha en la base en el of y la vena mediastina menos recta por tanto que en la 9. 3." Las valvas del oviscapto , especiaimente las superiores, son mucho mas cortas, menos cilindricas y mas ag'udas que en el SL mridultis L. Las variedades de coloracion han sido indicadas de un modo conciso, pero exacto, en estos mismos Anales, t. xv, 1886 (Contrihntion a VOrtho2)terolof/le de VEspagne c&ntmle), por el U. P. Pantel, a quien me complazco en dedicar la especie. Arcyptera Tornosi Bol. (Fig-. 9, o.) Flava, nigro-mttata vel testacea et fusco-variegata. Costa frontali tumida, convexa et pimdata, infra ocellum ohsoleta; verticis foveolis repletis , jmnctatis. Pronoto, dorso ^jlanmsc^Uo, oUuse tectiforme, carinis lateraUMs flexiwsis. Ehjtris suJpJmreis, mtta media lata nigra ornatis, of apicem femorum vix superanti- his, angustis, area scapiilari panim dilatata, area radiali prima apicem versus non angustata, Q valde ahbreviatis , ante medium latissimis, apice aciiminatis , area mediastina medio valde am- pliata. Femorihis posticis flavis, intus sxiMusqiie pallidiorihus, supra nigro-maculatis, geniciilis nigris, in Q lot)is geniciUarihis testaceis. TiMis jJosticis sanguineis, ammlo Msali flaw, condylo in cf nigro in 9 testaceo. cf 9. Long-, corporis cf 22"""-25""" Q 28""°-31"'°" pronoti 5 . 6,5 elytrorum 20 12 -14 Lat. max. - 5 5,5 Long-, fern. post. 17 19 ANAT.FS DE HIST. XAT.— XVI. 1 98 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) Arcyptera mriegata, Bol., Sinopsis, p. 138 (ex part.) La Arcyptera Tornosi no alcanza nunca el tamafio de la A . fusca Pall. , de la que se distingue adem&s por la colora- cion, que es muclio mas viva y variada por efecto del con- traste que forman las manchas neg-ras de los f6mures y de los elitros aobre el fondo amarillo de azufre 6 verde claro del cuerpo; en la Q la coloraci6n es menos brillante y mds os- cura que en el o-\ La forma de los 61itros y la disposici6n de sus venas son tan caracteristicas, que permiten reconocer la especie con toda facilidad. Loc. Guadarrama, mi colecci6n. La he recog-ido siempre en sitios bastante elevados de la Cordillera Carpetana, asl en Navarredonda, Gredos, Escorial (pradera de San Juan) y San Ildefonso. Tambien be visto ejem- plares de Oporto recog-idos por el Sr. Nobre, y que difieren alg"0 por la mayor longitud de los Elitros de la hem bra, si bien los caracteres basados en las nerviaciones permanecen cons- tantes. (Edaleus Mlokosie-witchi Boh (E. nig-ro-fasciato habitu similis: differt: p-onoto postice ro- tundato, carina media multo mums elevata; lobis dejlexis swMus oblique et obtusissime rotimdatis; alls hyalinis, fascia arcuata media fusca antice interrupta marginem externum non attingen- ti, disco interno dilute favo nuevas de ort6pteros. Antaxius Hispanicus, sp. nov. Castaneus vel ohscurefiiscus. Capite anticepallido,fusco-pnnc- talo, sicjirafusco, longitrorsum testaceo-Uneato . Pronoto suhcons- tricto, metazona i^laninsciila, .mMscen(le}ite,posUce')'ecte truncato; lolis dejiexis fiisco-nigris, siilttis late fiam-lmibatis . Elytris ferrugineo- testaceis. Pedihus fusco-varief/aUs, femoribiis posticis pagina externa mtta nigra longitudinali , suMiis inermibiis. PlantxiUs liberis tarsorum postlconim hrevlssimis. Prosterno acute Mspinoso. Cercis conicis, intus dilatatis, lol)o iiiterno apice acuta. Lamina sulgenitali 9 medio excisa , loMs roinndatis. Ovipositor rectus vel latissime curxaius cf *?. Lone*. corporis rf 16 - Q 19-" pronoti 5,5 6 elytrorum 3,5 3 fem. post. 15,5 17 ovipositoris 17 unner, Prodr ., p. ; 326 (noil Bol, Esta especie es muy semejante al A. 2)edestris Fab. , pero se disting-ue per su menor tamaiio, por la coloraci6n uniforme de los 61itros, que en la 9 son al mismo tiempo mas larg-os que en aquella especie, por la carencia completa de espinas en los femures posteriores, y porque en la 9 los 16bulos laterales de la placa infra-anal son muy obtusos. Log. Set-casas (Barcelona), colecci6n del Sr. Brunner y en la mia. La especie me fu^ enviada por el Sr. D. Manuel Martorell y Pena, qiiien la descubrio en la localidad indicada. El Antaxius Kraiissi Bol. de Albarracin pertenece al g-rupo del A. spiniljra- cJmis Fisch. , y tiene como el las plantillas de los tarsos poste- riores casi tan larg-as como el primer artejo de los mismos, y el oviscapto de ig-ual forma y longitud que en aquella especie. El d" es desconocido. AN ALES DE HISTORIA NATURAL, (16) Ephippigera pellucida Bol. Viridi-oMmcea , suhiitida, Icemnsciila. Capite parvo , mrticc odliqiio; fastigio parnm elevato, compresso. Pronoto antice riigo- siusado, postice Icevi, sxi'bpelhiddo, carina media siihohlitterata: loUs lateralihus acute insertis, carinis crenulatis, margine infe- Hore sinuaio. Elytris nifesceniihus , iwna radiali incrassata. TiMis anteriorihis yonc medmm spina armatis. Femorihus 2>os- ticis iitrinque miiltispinosis. Lamina supra-analis angusia, lan- ceolata. Cercis Iremssime Mrsutis, lasi dilatatis; intns dente "oalido, apice attemmtis , suMncnrms atqne mucronaiis. Lamina sulgenitali o'otmidato-excisa : stylis elongatis c/. Long-, corporis 25""" pronoti 7 tibiarum ant. 9 fern. post. 16 Ep)Mppigera pellucida, Bol.. Le Naturaliste, 7' annee, n" 15, 1^'aout 1885, p. 116. Esta especie es afin a la E. Seoaoiei Bol. , de la que difiere X)or el tamano, por su pronoto casi liso, sobre todo en la me- tazona, que es casi transluciente , y por sus tibias anteriores que estan armadas en el borde externo de una espina ante- apical y otra apical. Loc. Sierra de Gerez (Portug-al). Pertenece el tipo k la colecci6n del profesor de Coimbra Sr. Paulino d'Oliveira, quien tuvo la bondad de remitirmela para su descripci6n. Ephippigera serrata Bol. Ferrugineo-olivacea, niiida. Capite magno; xeriicefere perpcn- dicnlariter decUm; fastigio lavissime elevato; late sulcato. Pro- noto rugoso, tuhercnlis flavis eXeiatis: carinis lateralihus com- (17) Bolivar.— ESPECiKS nuevas de ort6pteros. 1015 pressis, serralo-dentatis, medio extrorsttm curvatis ; siilco antico cnrvato, ])osUco recto, mx imne medium sito; metazona medio ca- rinaia: JoMs deflexis subexcavatis, Ifenihus, margine inferiore fere recto, medio siiisimiato et incrassato. Elytris ferruffineis, vix exertis, rena radiali incrassata, valde exjiressa, area margi- 'iiali angxista, reticulata, Femorihis fosticis carina inferiori interna apicem versus sjnnosa; carina inferiori externa miitica rel tantxim spina parva armata. Ovipositor comjjressus , siid- o'ectiis, acuminatits , ajnce suUiis cremilatus 9. Lon g\ corporis 32 - pronoti 8,5 - tibiarum ant. 11 - fein. post. 20 - ovipositoris 27 EpMppigeva serrata, , Bol.. Le Naturaliste, V'aoilt 1885, p. 117. n" 15. Pertenece esta especie al mismo grupo que la E. Miegi BoL. con la que tiene g-rande analog-ia; pero de esta especie y de todas las del g-6nero la disting'uen a primera vista la disposi- ci6n de las quillas del proiioto, que son fuertes y salientes, y al mismo tiempo arqueadas, de tal manera, que parece se con- tinuan insensiblemente con el borde posterior. Estas quillas son adem^s crenuladas, 6 mas bien dentadas, particularidad que no se observa en ning-una otra especie. Loc. Milfontes (Portug-al). Comunicada por el Prof. Paulino d'Oliveira, de Coimbra. Ephippigera Balearica BoJ . E. Perezii talde ajinis tamen statura majore, colore viridi- olivaceo. Pronoto fere Icem, nitido, metazona jiarmn distincte fossulata, eJevata. Elytris corneis, convexissimis, pimctatis, tan- ivm prope marginem externum fossulatis, vena radiali rufa, campo marginali angusto, inflexo, fnsco. Tiliis anticis supra npicem versus spinis duabus, secunda minula. AMomine rufo'i segmentorum margine i^ostica olivacea. Lamina subgenitali me- 106 ANALES DE HISTORIA NATURAL, (18) dio pUcata, siomata, ntrinqiie lolo rolv.ndato transrerso: ovipo- sitor incurvits 9. Long-, corporis 33""" pronoti 10,5 Lat. - 8,5 Long", fem. post. 22 ovipositoris 21 Ephippigera Balearica, BoL, Comptes-rendus de la Soci^te en- tomolog'iqiie de Belg-ique, seance du 1" mars 1884. Muy pr6xima a la E. Perezii BoL, i)ero mas grande, y de iin verde oliv^ceo, con el pronoto brillante. Los 61itros son con- vexos y sii reticulaci6n es tan apretada que parecen puntea- dos, excepto cerca de la vena radial, en donde las areolas apa- recen mas distintas y espaciadas. Las tibias anteriores tienen en la seg-unda mitad dos espinas dorsales y otra apical. La placa subg-enital esta plegada en el medio y forma k cada lado iin lobulo transverso y redondeado. Log. Mallorca. (Colecci6n del Sr. Morag-ues). No conozco m^s que un solo ejemplar Q, descubierto por nuestro consocio el presbitero Sr. D. Fernando Morag-ues y de Manzanos. Platycleis Carpetana, sp. nov. (Fig-. 12, osticis utrinque quadri et Joiuje sjn- oiosis , calcarihis diiahis interioribus pone medium metatarsi extensis; metatarso supra lUrinqne dentlhis qninqne vel sex ajrice fuscis prmlito. Cercis cum pedibus longe setosis. Ompositore bre- mssimo, snbrecto, castaneo zf9. Long-, corporis ^ 11"" 9 12""" pronoti 1,8 2 elytrorum 8 2,2 fem. post. 6,5 6,5 tibiarum post. 4 4 metatarsi post. 2,5 2,5 ovipositoris 4 (rvyllodes littoreiis, BoL. Le Naturaliste, 7' ann6e, n''22, 15 no- vembre 1885. Comparada esta especie con el Gr.pipiens L. Duf., presenta numero.-as diferencias. de las cuales las mas importantes qne- e Geer. — De Geer, Memoires pour servir a rHistoire dos lusectes, t. lu, Orthoptera, 1773, iJolirn. — Dohrn, eu lOntouioIogiscUe Zeituugdes entomologischen Vereiues zu Stettin, Jahrgang, 24-26, 1863-5. Fah., S. E. — Fabricius,, Systema Eutomologite, 1775. Fab., E. S. -Fabricius, Eutoaiologia Systematica, ii, 1793. Fah., Suppl. — Frabricius, Suplementum Entomologiie systematicpe, 1798, FiHch. — Fischer de Waldheim, Bulletin Hist. Nat. Mosc; Annales de la Societe Entomologique de France. (ritcr., Ic. — Guerin-M(^'nc'ville, Iconographie du Regne Animal de Cuvier, 1829-1838. ilurr.. Cub.— Gucrin-INIeneville, en hi Historia fisica, politica y natural do la isla de Cuba por la Sagra, edicion espanola, 1856. Harris, Rep. — Harris in Hitchcock, Report, 1835. Harris, Cat.— Harris in Hitchcock, Catalogues of the Animals and Plants of Massachussets, 1835. Lafr., Hist. — Latreille, Histoire naturelle des Crustaces et des Insectes, I^atr., Fam. — Latreille, Families naturellei? du regne animal. 'i\— Serville, Revue m^thodique des Orthopteres in les Annales des Sciences naturelles, t. xxii, 1831. 77t?m6.— Thunberg, M6moires de I'Acaddmie des Sciences de St.-Peters- bourg. /7/«7cr.— Uhler, Orthopterological Contril^utions in the Proceedings of the Entomological Society of Philadelphia, vol. 11^ 1864. 140 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (350) Familia Forficularise. Genero Labidura, Leach, ix, 1830. Labidura riparia. Forflcula riparia, Pall. Labidura riparia, Dohrn, xxiv, p. 313. — — Scudder, vol. ii, n.° 3. Forficula (Forficesila) affinis, Guer., Cub., p. 137, lam. 12, f. 2. Se encuentra debajo de las cortezas sueltas de los arboles muertos. Es una especie cosmopolita. Labidura Dufouri. Forficula Dufouri, Desm., Faune franc, orth. pi. 1, f. 7. — pallipes, Duf.j Ann. G6n. des. sc. phys. de Bruxelles, vi, p. 316, tab. 96, f. 7, a-h. La hemos cogido tambien debajo de las cortezas sueltas. (tenero Psalis, Serv., xxii, 1831. Psalis gagatina. Labidura gagatina (King); Dohrn, xxiv, p. 320, 1863. Esta especie no fiie colectada po'r nosotros, pero la anoto aqiii por haberia visto con la patria Portorico en Scudder, Bulletin, p^g-. 250, y en su Catalog-ue of the Orthoptera of North Ame- rica, 1868, p^g\ 43. Familia Blattariae. Genero Periplaneta, Burm., ii, 1838. Periplaneta Australasiae. Blatta Australah>ia?, Fab., E. S. ii, p. 7, n." 7. (:^5i) Gundlach. — fauna plerto-riquena. ui Pciiplaucta Australasia, Fah.; Burm., ii, 503, 4. Blatta (Periplaneta) Australasiie, Fab.; Gucr., Cub., p. 141. — — Scnm., M6m. iv, 1864, p. 72. 8e enciientra como plag-a en las casas. De dia est^ escon- (lida y de noche sale; corre muy pronto y vuela. Vive tambi^n en Cuba, M(^jlco y Peru; Batavia, etc., Suecia, Belg-ica, etc. Periplaneta americana. Blatta auicricaua, Linn., S. N., p. 687, u." 4. — — Fab., E. S. ir, p. 7, u.o 6. Periplaneta americana, Linn.; Burm., ii, 503. Blatta (Periplaneta) americana, Linn.; Guer., Cub., p. 141. Periplaneta americana, Satiss., Mem. iv, 1864, p. 71. 8e encuentra como la precedente en las casas y es como ella liabitante de todos los palses calientes. Genero Blatta (Phyllodromia , Serv.); Linn., 1766. Blatta caribaea. Blatta (Phyllodromia) caribjea, nov. spec, Sanss. Observada en las casas; en Mayag-tiez. No observada en Cuba. Blatta delicatula. Blatta (Pliyllodromia) delicatula, Guer., Cub., p. 144. — — Sanss. , M6m. iv, p. 104. \'iene muclias veces por la noche 4 las casas, atraida por la luz; se encuentra tambi6n en Cuba. Blatta vitrea. IJlatta vitrea. Barm. No recuerdo d6nde la hemos cog-ido. 142 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (352) Blatta suppellectilum. Phyllodromia suppellectilum, Serv., Hist. nat. rles. Ortb., p. 114. Blatta cubensis, Scmss., Rev. xiv, 1862, 165. Blatta suppellectilum, Sauss., M6m. iv, 1864, p. 108. La hemos encontrado en las casas; Mayag-iiez. Tambi^n en Cuba. Blatta germanica. BJatta germanica, Fah., E. S. ii, p. 10, n." 22. Genero Ischnoptera, Burm.. ii, 1838. Ischnoptera blattoides. Icbnoptera blattoides, Sauss., Melanges ii, 16, 17. Blatta capitata, »S'ffi«ss., Mim. Mex., 114,1 19. .Se encuentra durante el dia escondidaen lasca.sas: tambien en Cuba. Genero Holocompsa , Burm., ii, 1838. Holocompsa collaris. Corydia (Holocompsa collaris), Burin., ii, 492, 4. Blatta (Holocompsa) collaris, Burm., n; Guer., Cub., p. 138, lam. 12, f. :?. Holocompsa collaris, Sauss., M6m. iv, 1864, p. 151. En las casas debajo de las tablas y otros objetos. Holocompsa cyanea. Corydia (Holocompsa cyanea), Btirm., u, 492, 3. Holocompsa cyanea, Sauss., Mem. iv, 1864, p. 1.50. Esta vive como la precedente; tambien en Cuba, isla San Mauricio. (353) Gundlach. — FAUNA PUERTO-RIQUENA. U^ Gknero Plectoptera, Sauss. Plectoptera porcelana. Blatta porcellana, Sauss., Orth. nov., 1862. Anaplecta porcelana, Sauss., Rev. xiv, 1862, 164. Plectoptera porcelana, — M^m. iv, 1864, p. 176. Vive (lebajo de las cortezas sueltas de Arboles muerto.s y vuela de noclie k veces k las casas atraida por la luz; tambien en Cuba. Plectoptera unicolor. Anaplecta unicolor, Burm., Handb. n, p. 464. Vive como la precedente; aim no observada en Cuba. Plectoptera Krugii. Plectoptera Krugii, nov. spec, Sauss, Esta especie varia en su tamano; vive como las anteriores. Genero Panchlora, Rurm., ir, 1838. Panchlora Surinamensis. Blatta Surinamensis, Ziiiii,., S. N., p. 687, n." 3. _ _ Faft., S. E., p. 271, n." 3; E. S. 11, p. 7, n.'» .-,. Panclilora Surinamensis, Burm., u, 507, 6. P.latta (Panchlora) Surinamensis, Giier., Cub., ]). 142. _ _ Sauss., Mdm. iv, 1864, p. 188. Vive debajo de las piedras, tablas, etc.: tambien en las casas, en tierra, y se encuentra como cosmopolita en todas las partes del gdobo. Panchlora Maderae. Blatta Maderw, Fah., E. 8. ii, p. 6, n."* 2. 144 AKALES DE HISTORIA NATURAL. (354) Blatta (Pauchlora) Madei-if, Fah.; Gner., Cub., p. 141. Panchlora Maderse, Burnt., u, 507. — — Sauss., Mem. iv, 1864, p. 202. Vive como la precedente y es tambien cosmopolita. Panchlora nivea. Blatta nivea, Lin7i., S. N., p. 688, u.° 5. — — Fah.; S. E., p. 272; E. S. ii, p. 82, u." 12. Panchlora nivea, Serv.; Sauss., Mem. iv, 1864, p. 194. Esta especie se encuentra en las Antillasy ambos contiuen- tes americanos. No la he observado aim en Cuba. Panchlora viridis. Blatta viridis, Fab., E. S. ii, p. 8, u." 14. Panchlora viridis. Fab.; Burm., ii, 506, 1. — — Sauss., M6m. iv, 1864, p. 193. Aive debajo de las cortezas sueltas de los arboles muertos 6 debajo de las piedras, tablas, etc., en varias Antillas. Genero Blabera, Serv. ex parte; Burm., ii, 1838. Blabera deplanata. Blabera deplanata, Sa^iss., Kev. xvi, 1864, 348, 68. — — — Mem. IV, 1864, p. 250. Debajo de las piedras y de la hojarasca: aun no observada en Cuba. Familia Mantides. Genero Gonatista, 8auss. , Bull., 18(39. Gonatista grisea. Mantis grisea, Fab., E. S. 22, 40 ((f). (^i^'^) Gundlach.— FATINA PUERTO-RIQUENA. 145 Gouatista cubensis, Scmss., Bull., 1869, 61 ((/ Q). — grisea, — Miss., pi. 6, fig. 1 (Q), 2 (cf ). — — — M<^m., 1874, p. 23. Sobre los arbustos en la maleza y monte; existe en Cuba. Genero Iris, Sauss., Me?., .T" fascicule. Iris Antillarum. Iris Antillariiin, Sanss., Rev., 1859, 60 (Q). — — — Miss. VI, Orthoptera, pi. 6, f. 16 (Q). Encontrado encima de la hierba de Guinea en Mayag"iiez. No existe en Cuba. Familia Phasmidae. Genero Bacteria, Latr., Bif/n., 1825. Bacteria Yersiniana. Bacteria Yersiuiaua, Saiiss., Rev. et Mag., 1868, p. 65. Vive en los montes 6 malezas; no visto en Cuba. Genero Diapherodes , Gray, Synopsis, 1835. Diapherodes Krugii. Diapherodes Krugii, nov. spec, Sanss. Observada en Mayag-iiez: no hallada aiin en Cuba. Genero Acanthoderus (Gray); Burm., ii, 1838. Subgenero Xylodiis, Sauss. Acanthoderus adumbratus. Acanthoderus (Xylodus) adumbratus, Sanss., Oitb. nov., 1859, Encontrado en Mayag-iiez, pero ai'in no en Cuba. ANALES UE inST. NAT. — XVI. 10 , 146 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (356) Genero Pygirhynchus , Serv. , Orth., 1839. Pygirhynchus Guerinii. Pygirhynchus Guerinii, Sauss., Mission, p. 169, f. 13, 13 n. Hemos cog-ido solamente una larva, pero ya propia para reconocer la especie. No existe al parecer en Cuba. Familia Acridii. Genero Acridium (Geoffr.); Burm., ii, 1838. Acridium obscurum. Gryllus obscurus, Fab., Suppl., p. 194, 1798. Acridium obscurus, Fah.; (Harris); Burm., ii, 1838, p. 632. Esta especie vive en los campos y malezas; se la encuentra tambi^n en Cuba. Acridium cancellatum. Acridium cancellatum, Serv., Hist. nat. Orth., 664. Vive como la especie precedente: no visto aim en Cuba. Acridium peregrinum. Acridium peregrinum, OUv., 1807, Voy. Empire Ottoman, ii, p. 424. Tambi^n esta especie vive en el campo: no observada aim en Cuba. Genero Stenobothrus , Fischer. Stenobothrus gregarius. Steuobotlu;us gregarius, Sauss., Orth. nova, p. 20. Ig-noro d6nde fue cog-ido; no le liemos observado en Cuba. (35-) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 147 Genero Tettix, Latr. (emend, ex Tetrix), Hist., 1805. Tettix caudala. Tettix caudata, Sams., 0th. iiov., 1861. Eu parajes liumedos, v. g-r. al lado de lag-unas. No la he observado en la isla de Cuba. Familta Locustarise. Genero Conocephalus, Thunb., Mem. Acad., 1812. Conocephalus Nieti. Conocephalus Nieti, Sams., Orth. nov., 1859. Esta especie no fu6 mandada k Saussure, pero he compa- rado el ejemplar con el de mi coleccion, nombrado tambi6n por Saussure. El tipo era de Mejico; la cog"! en Mayag-iiez. Familia Gryllides. Genero Gryllotalpa, Latr., Gen. vii, 1807. Gryllotalpa hexadactyla. Gryllotalpa hexadactyla, Perty, p. 119, pi. xxiii, f. 9. — — Guer., Cub., p. 146, lam. 12, f. 8. — — Sauss., Mel. v, 1877, p. 193. Esta especie abunda en Mayagiiez y vuela muy frecuen- temente k la luz de las casas. Vive en la tierra donde hace dano. Por la noclie, principalmente despues de un ag-uacero fuerte, deja oir un sonido muy mon6tono, pero suave, produ- cido por la fricci6n de sus alas: si uno se aproxima, cesa el 148 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (358> sonido, pues el insecto percibe la pisada. Para cog-erlo es menester aproximarse con sumo cuidado, averig-uar donde suena y sacar con un g"olpe de g-uataca la tierra con el insecto, Se encuentra tambien en Cuba. Genero Tridactylus, Oliv., 1789; Latr. , Cien., 1807. Tridactylus histrio. Tridactylus histrio, Satiss. Cog-ido en Mayag-iiez; aiin no lo he observado en Cuba. Genero Gryllus, Linn., ^?/ra?., etc. Gryllus aztecus. Grylhis aztecus, Sauss., Orth. uov., 1889. Es especie comi'in y dafiina en jardines y huertas. De dia est4 escondido y de noche sale a comer. Emite un sonido fuerte en proporcion al tamaiio de su cuerpo, incomodando si ha lleg-ado k un dormitorio. En Cuba, y principalmente en la Habana, causa mucho dano, destruyendo los semilleros. Genero Anurogryllus, Sauss., Mel., 451. Anurogryllus muticus. Gryllus muticus, De Gec.r, iii, 520, 1773. Gryllodes muticus, Sauss., Miss. Orth. 411, f. 1 ^Z 9, 1 9 d"- Anurogryllus muticus, Sauss., Mel. v, 1877, p. 4o2. Tg-noro donde lo hemos observado ; no os conocido en Cuba. Genero Liphoplus, Sauss., Mel., 1877. Liphoplus Krugii. Liphoplus Krugii, nov. sp., Sauss. (339) Gundlach. — fauna puerto-riquena. De los contornos de Mayag-iiez y otros puntos ; aim no lo he observado en Cuba. Genero Apithis, 8auss., Miss. (IlapWms, Uhler.) Apithis Krugii. Apithis Krugii, nov. sp., Sauss. Observado en Mayag-iiez, pero aim no en Cuba. Genero Amphiacustes , Sauss., Miss., p. 444. Amphiacustes annulipes. Phalangopsis aiiuulipes, Serv., xxu, p. 70. — — Burin., II, p. 722. — — Guir., Cub., p. 147, lam. 12, f. 9. Amphiacustes auuulipes, Sauss., Mel. vi, 1878, p. 571. Vive en los 4rboles huecos, entre las piedras, en los rinco- nes oscuros de las casas, debajo de otros objetos, v. gr. tablo- nes que acostados en el suelo dejan huecos entre si. Las patas traseras caen muy f&cilmente cuando uno coge el animal. La hembra no tiene 61itros ni alas. Genero Cyrtoxiphus, lirunn., Ori/iOj)iera, 1873. Cyrtoxiphus Gundlachi. Cyrtoxipha Guudlachi, SaH.ss., Miss. Ortli., i, 373, pi. 7, f. 2. Cyrtoxiphus Guudlachi, S'auss., Mel. vi, p. 620, 1878. Lo hemos cogido en las cercanias de Mayagiiez. Existe tarn- bi6n en M^jico. pero aiin no lo he visto en Cuba. ICO ANALES DE HISTORIA NATURAL. (360) Genero Orocharis, Uhler. Orocharis vaginalis. Orocharis vaginalis, Sauss., M61. vi, 1878^ p. 756. Hallado en las cercanias de Mayagiiez, pero liasta ahora no en la isla de Cuba. ORDEN HIMENOPTEROS. Las especies de este orden recog-idas por nosotros (Krug* y Gundlach) fueron examinadas y nombradas, por una parte por Mr. Esra T. Cresson en Filadelfia, y por otra, por el Dr. Dewitz, empleado del Museo Zool6gico de Berlin, en un tratado impreso sobre losHimen6pteros de Puerto-Rico. (Vease la lista siguiente de los autores en Cresson y en Dewitz.) Al- g-unas especies descubiertas liltimamente por el Dr. Stahl en Bayam6n he podido nombrar en vista de mi colecci6n, cla- •sificada tambi^n por Mr. Cresson. Adem^s de estas especies nombradas, habiamos cog-ido otras, que por ser lastimadas 6 defectuosas no sirvieron para el estudio. Enumero las especies en el orden como las trat6 Dewitz. Los autores citados en este orden son : B illh. —Billherg, Emimeratio Insect orum Holmiae, 1820. Bridle.— BrulU, Hj-menopteres en Annales de la Soci^t^ Entomologique de France. .fJoq. — Coquebert, Illustratio iconographica Insectorum qnte in Museis Parisinis observavit J. Ch. Fabricius, 1798. Cress., Proc— Cresson, Pi-oceedings of the Entomological Society of Phi- ladelphia. January, 1865. (Jress., Trans. — Cresson, Transactions of the American Entomological Society. Dahlb. —I>&hlbom, Hymenoptera europpea, 1843. Dewitz.— Dewitz, Hymenopteren von Portorico in Berliner Entomologis- che Zeitschrift xxv, 1881, Heft ii, p. 197. (361) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 151 Drury. — Drury, Illustrations of foreign Entomology, 1773; edit. 2.!', 1837. Fab., S. E. — Fabricius, Systema Entomologiae, 1776. Fah., Mant. — Fabricius, Mantissa Insectorum, t. 11, 1787. Fab., E. S. — Fabricius, Entomologia systematica, 1793. Fab., E. S. Suppl. — Fabricius, Entomologia systematica, supplemeutum, 1798. Fab., Syst. Piez. — Fabricius, Systema Piezatorum, 1804. Fallen. — Fallen, Si^ecimen novum Hymenoptera disponendi methodum exhibens. Grav. — Gravenliorst, Icbneumonologia Europaea, 1829. Guer., Icon. — Guerin-M^neville, Iconographie du Eegne Animal de G. Cuvier. Guer., Prodr.— Gu^rin-M^neville, Prodrome d'une Monagrapbie des Mysi- nes in Dictionnaire pitt. d'Hist. Nat., t. v, 1837. Jurine. — Jurine, Nouvelle M^tbode de classer les Hymenopteres et les Dipteres, 1807. King. — Klug, in Magazin der Gesellscbaft naturforscbender Freunde zu Berlin, iv, 1810. Latr., Hist. — Latreille, Histoire naturelle des Crustaces et des Insectes, 1802-1804. Latr., Gen. — Latreille, Genera Crustaceorum et Insectorum, 1809. Latr., Fam. nat. — Latreille, Families naturelles du regne animal. Lepell. — Lepelletier de St. Fargeau, Histoire naturelle des Insectes. L. y Linn., S. K— Linue, Systema Naturae, 10 edit., 1758; 12 edit, 1767. Lucas in Sagra. — Vease Sagra. Mayr, Eur. Fonn. — Mayr, Europaiscbe Formiciden. Mayr, Form. Aust. — Mayr, Formicse Austrise. Oliv. — Olivier, Encyclopedic m^tbodique. Panz. — Panzer, Kritiscbe Eevision der Insectenfauna Deutsoblands, ii, 1806. Perty, Del.— Perty, Delectus Animalium articulatorum quse in itinere per Brasiliam collegerunt Spix et Martius. Roger. — Roger, Verzeichniss der Formiciden Gattungen und Arten. — Bescbreibungeu der neuen Gattungen und Arten en Berliner Entomologiscbe Zeitscbrift, vii, p. 131. Rossi. — Rossi, Fauna Etrusca, sistens Inseeta, 2.a edit. 1807. Sagra. — Ramon de la Sagra, Historia politica, fi'sica y natural de la isla de Cuba, t. vii, Insectos, edicion espanola, 1856. Sauss., Guep. sol. — Henri de Saussure, Monograpbie des Guepes soli- taires. Sauss., Guep. soc. — Saussure, Monograpbie des Guepes sociales. Say. — Say, in Longs second Expedition, n, 1824. ,S'c/im»A:.— Scbrauk, Fauna boica, ii, 1802, 152 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (362) Smith., Br. Mus.— Smith, British Museum Catalogue, Hymenoptera, iv, 1853. Smith, Jour.— Smith, in Journal of Entomology. Spin.- Spiuola, Insectorum Liguriae species novae aut rariores, 1806. Spin., Ann. — Spiuola, Annales du Museum, xvii, 1811. TFa^A:.— Walker. Westiv. — Westwood, Annals of Natural History, v, 1840. Familia Apidae. Genero Panurgus, Panzer, 1806. Panurgus parvus. Panurgus parvus, Cress., Proc, 1865, p. 175^ ^T '?• — — Dewitz, p. 197. Esta especie pequefia existe tambien en Cuba y es muy pa- recida por el tamaiio y colorido a la Aiigodilora iMwa, Cress., pero difiere por otra nerviacion del ala anterior. Genero Megachile, Latr., Hist., 1802. Megachile singularis. Megachile singularis, Cress., Proc, 1865, p. 177, (/. _ _ Dewitz, p. 197. Recog'ida en Mayag-iiez. Existe tambien en Cuba. Megachile Poeyi. Megachile Poeyi, Guer., Icon, ni, p. 450. — — Litcas in Sagra, p. 325, t. 19, f. 10, a. b. — — Cress., Proc, p. 177, 1865. — ■ — Dewitz, p. 197. Colectada en varios lug-ares y tambien en Cuba. (3(a) Gundlach.— FAUNA puerto riquena. Geneuo Nomada, Fab., -S*. E., 1775. Nomada Krugii. NoDiada Krugii, Cress., Trans, vii, 1878, p. 75, of Q. — cubensis, Detvitz, p. 197, nee. cubensis. Cress., Proc. El Dr. Dewitz uso el nombre de una especie de Cuba muy parecida, diciendo que los ejemplares de Puerto-Rico difiereii en alg-o de la ciiiensis, Cress. — Mr. Cresson, h quien yo liabia niandado ejemplares, dedico la especie al Sr. D. Leopoldo Krug. Genero Pasites, Jurine, 1807. Pasites pilipes. Pasites pilipes, Cress., Proc, 1865, p. 183, (f Q. — — Deioitz, p. 197. Cog-imos esta especie en Mayag-iiez. Vive tambi^n en Cuba. Genero Coelioxys, Latr. , Gen., 1809. Coelioxys abdominalis. (Ja'lioxys abdominalis, Gucr., Icon., p. 453. — — Lucas in S'agra, p. 326, t. 19, f. 11, a. b. — — Cress., Proc, 1865, p. 408, ^. — — Deivitz, p. 197. La hemos cog-ido en Mayagiiez. Aunque este enumerada en la obra de la Sagra como liabitante de la isla de Cuba , yo nunca la he observado en diclio punto. Coelioxys spinosa. Ca'Iioxys spinosa, nov. spec, Dewitz, j). 197. Mr. Cresson la declaru como parecida, aunque distinta, a la Coslioxys Uhleri , sin darla nombre. Aiin no la he cogido en Cuba. 154 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (364) Genero Crocisa? Jurine, 1807. Grocisa? Pantalon. Crocisa Pautivlon, nov. spec, Deivitz, p. 198. Es especie rara y aim no observada en Cuba. Mr. Cresson me la devolvi^ con la nota «nov. spec.» sin nombrarla. Genero Xylocopa, Latr., Hist., 1802. Xylocopa morio. Apis morio, Fab., E. S. ii, p. 315, n.° 2. (of) Xylocopa morio, Fab., Syst. Piez., p. 338, n.o 2. — Cayenna?, Lepel., ii, p. 203, n.° 60, (f. — — Lucas in Sagra, p. 325. (Q) — cubEecola, Lucas in Sagra, p. 325, tab. 19, f. 8. — morio (Fab.); Cress., Proc, 1865, p. 190. — — Dewitz, p. 199. Seg-i'm Mr. Smith en Transactions Ent. Soc. London, 1874, p&g-. 285, existe tambi^n en Nicaragua. Es muy comi'in, tanto en Puerto-Rico como en Cuba. Es notable por la diferencia de colorido entre el macho y la hembra. Las larvas viven den- tro de la madera en divisiones separadas en un tubo comiin, una encima de otra. Geinero Anthophora, Fab., Si/st. Piez., 1804. Anthophora tricolor. Audrfeua tricolor. Fab., E. S. ii, p. 310, n." 13. Megilla tricolor, Fab., Syst. Piez., p. 329, n.° 7. Aiitliophora tricolor^ Fab.; Lepel., ii, p. 86. — Krugii, uov. spec. Cress., Proc, 1878, p. 188. — tricolor, Fab., Dewitz, p. 199. iso habiendo cog-ido esta especie en Cuba, la mand^ para clasificarla k Mr. Cresson, quien la consider6 distinta de la A. tricolor. Dejo el nombre tricolor como lo tiene Dewitz. (365) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 155 Genero Exomalopsis, Spinola, Hymen., 1851. Exomalopsis pulchella. Exomalopsis pulchella, Cress., Proc, ISfio, p. 191. — — Dewitz, p. 199. Se encuentra tambi^n en Cuba y es especie comun. Exomalopsis similis. Uxoinalopsis similis, Cress., Proc, 1865, p. 191, Q; Trans., 1869, p. 298,0^. _ _ Deicitz., p. 199. Esta especie es rara en Puerto-Rico y en Cuba. Genero Centris, Fab., St/sI. Piez., 1804. Centris haemorrhoidalis. Apis hjeniorrhoidalis, Fab., E. S. ii, p. 339, n.° 106. Centris bfemorrhoidalis, Fab., Syst. Piez., p. 359, n." 23^ (/. — — Lepel., II, p. 155, Q. — — Beicifz, p. 199. La hemos encontrado en diferentes localidades, pero aim no en la i.sla de Cuba. Centris versicolor. Anthophora versicolora, Fab., Syst. Piez., p. 359, n." 25. — — Smith., Ann., series iv, t. xiii, p. 364, ^ Q. — apicalis, Guer., Icon., p. 445, pi. 74, f. 4 (teste Lucas). — versicolor, Fab.; Cress., Proc, 1865, p. 193. — — Deicitz, p. 199. Ks especie comun y existe tambi^n en Cuba. Centris lanipes. Centris lanipes. Fab., E. S. ii, p. 340, n.° 113. 15(i ANALES DE HISTORIA NATURAL. (3GG) Centris lanipes, Fah., Syst. Piez., p. 360, n. 20. _ _ Dewitz, p. 199. En Mayag-iiez; no observada en Cuba. Genero Apis, Linn.. 1'735. Apis mellifica. Api.s mellifica, Linn., S. N., p. 955, u.° 22. _ _ Fab., S. E., p. 383, u." 30. — — Lucas in Sagra, p. 327. _ _ Cress., Proc, 1865, p. 195. — — Dewitz, p. 199. Esta especie fu6 introducida de Europa y existe ahora. no solamente en los colmenares, sino tambien cimarrona en arboles huecos de los montes y en las grietas de las penas. NoTA. Despues de liaberse publicado el articulo del doctor Dewitz, me lia remitido el Dr. Stalil, de Bayam6n, las dos es- ppcies siguientes: Genero Melissodes, Latr., Fam. nat., 1825. Melissodes mimica. Melissodes mimica. Cress., Trans, ii, 1869, p. 298. Vive tambien en la isla de Cuba. Melissodes trifasciata. Melissodes trifasciata, Cress., Proc, 1878, p. 208, cf- Antes de haber recibido la especie del Dr. Stalil, la habia- mos encontrado en Mayag-iiez y mandado k Mr. Cresson, quien la considero nueva especie y la nombro. (367) Gundlach. — FAUNA PUERTO-RIQUENA. Familia Andrenidae. Genero Augochlora, Smith., Br. Mus., 1853. Augochlora parva. Augochlora parva, Cress., Proc, 1865, p. 171. ~ — Drwitz, p. 199. Esta especie se parece mucho en tamafio y colorido al Pa- imrgus parvus, pero difiere por otra nerviaci6n del ala an- terior. Genero Agapostemon , Chier., 1846. Agapostemon festivus. Agaposteniou fewtivu^^ Cress., Proc, 18fi5, p. 172. — — Bewitz, p. 199. Yo habia mandado e.sta especie a Mr. Cresson, pues m*^ pa- recia diferente del festivus. Cresson nombr6 el ejemplar remi- tido Ag. tricolor, Lepel.; es decir, que la encontro como yo diferente de la especie cubana A . festivus. Agapostemon Poeyi. AndrcTua Poeyi, Lucas in Sagra, p. 324. Agapostemon Poeyi, Cress., Proc, 1865, p. 173. — — Deivifz, p. 199. , Tambi^n esta especie, enviada a Mr. Cresson, fu6 conside- rada diferente de la A. Poeyi ^ nombrada A. Krugii, Cress. Ignoro si el nombre A. Krugl'i fue publicado 6 no. li. Poeyi es la especie cubana. 158 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (368) Familia Vespidse. Genero Polistes, Latr. , Hist.^ 1804. Polistes americanus. Vespa americaua, Fah., E. S., t. ii, p. 276, n." 52. Polistes americana, Smiss., Giiep. soc, p. 93, n° .55, pi. 11, f. 4, 5. — — Lucas in Sagra, p 323. — — Dewitz, p. 199. Es especie muy comun en toda la isla; no existe en Cuba. Genero Polybia, LepelL, 1836. Polybia phthisica. Polistes phthisica, Fab., E. S. ii, p. 281, n." 97. — — Syst. Piez., p. 278, n.° 42. Polyhia phthisica, Sauss., Guep. soc, p. 186, pi. 23, f. 7, 8. — — Cress., Proc, 1865, p. 167. _ _ Dewitz, p. 199. Es especie comun y existe en Cuba. Familia Eutnenidae. Genero Zethus, Fab., Syst. Piez., 1804. Zethus rufinodus. Eumenes rufinodus, Latr., Gen., iv, p. 137, pi. 14, f. 5, Q. • — — Sauss., Guep. sol., p. 42. Zethus rufinodus, Sauss., Mou. Guep. suppl. , p. 118, pi. 6, f. 3, Q, — — Dewit, p. 200. La especie es rara en Puerto-Rico y no existe en Cuba. (369) Gundlach. — fauna puerto-riquena. 159 Genero Eumenes, Latr., Hist., 1802. Eumenes oruatus. Eumenes ornatus, Sauss., Guep. sol. , p. 147, n." 35, pi. 8, f. 3. — — Lucas in Sagra, p. 321. — — Dewifz , Y>. 200. Es especie rara. Segun la obra de la Sagra existe en Cuba, pero nosotros no la hemos encontrado. Genero Odynerus, Latr., Hist., 1802. Odynerus dejectus. Odyuerus dejectus, Cress., Proc, 1865, p. 164, 9- — — Dewitz, p. 200. Yo liabia clasificado tambi^n con el mismo nombre (al num. 169) esta especie; pero el Dr. de Saussure me escribi6 que mi niim. 169 cT era diferente en el metat6rax de mi nu- mero 169 9, y la nombr6 Od. Cressoni , Sauss. Ig-noro ahora si los ejemplares puerto-riqueiios son el verdadero dejectus, Sauss., 6 si son Od. Cressoni. Odynerus bucuensis. Odynerus bucuensis, Sauss., Guep. sol., p. 185, u.° 80. — — Guep. sol. suppl., p. 222. — — Cress., Proc, 1865, p. 164. He recibido esta especie liltimamente del Dr. Stahl. Genero Rhynchium , Billb., 1820 (Ri/gcMwui), Spin., Rhynchium atratum. Yespa atrata, Fah., E. S. Suppl., p. 262, n." 44. IfiO ANALES DE HISTORIA NATURAL. (370) Vespa atrata, Fah., Syst. Piez., p. 260, n.° 36. Rhynchium atratnm, Deioitz, p. 200. A esta especie nombro Mr. Cresson OdynerusfPJJmps, Cress.; pero acaso este nombre es solamente manuscrito, pues aun- que fuese piiblicado no vale por ser nombrada anteriormente. La hemos encontrado en Mayag-iiez. No existe en Cuba. Familia Crabronidae. Genero Crabro, Fab.. >S'. E., 1875. Crabro Croesus. Craln-o Crcesus? Lepel, t. ni, p. 132, n.° 12. Solerius Crcesus, Zucas in Sagra, p 321. Crabro Crcesus, Cress., Proc, 1865, p. 152. — — Dewitz, p. 200. Los ejemplares de Puerto-Rico difieren en algo del tipo cu- bano. Reconociendo e.sto mande la especie k Cresson y este me dio su opini6n, diciendo que era parecida a Croesus. Dewitz declar6 tambi6n que hay diferencia en el color de la pubescencia. El verdadero Cr. Crcesus existe en Cuba. Crabro Mayeri. Crabro Mayeri, nov. spec, Dewitz, p. 201. La hemos cog-ido en los contornos de Mayag-iiez. Genero Cerceris, Latr. , Hist., 1804. Cerceris Krugii. Cerceris Krugii, uov. spec.j Dewitz. Fue cogida en varias localidades; no la hemos cogido en Cuba. (971) Gundlach. — fauna puerto-riquena. i6i Genero Trachypus, King-, 1810, Trachypus Gerstaeckeri. Trachypus Gerstaeckeri, nov. spec, Deivitz, p. 202. En Mayag-iiez. Familia Bembecidse. Genero Monedula, Coq., 1798. Monedula signata. Vespa signata, Linn., S. N., p. 952, n.°24. Bembex signata, Fah.., E. S. ii, p. 247, u.° 1. — — if^aft., Syst. Piez., p. 223, n." 3. — — Latr., Gen., t. iv, p. 100. — — Lucas in Sagra, p. 320. — — Cress., Proc, 1865, p. 143. — — Dewitz, p. 203. Es especie comi'in en terrenos arenosos, cavando alii hoyos con mucha prontitud. Apenas se la ve posarse, pues vuela prontamente como jugueteando un individiio con otro. Vive tambi^n en Cuba. Genero Bembex, Fab.. Gen., 1776. Bembex ciliata. Rombex ciliata, Fah., S}^st. Piez., p. 226, n." 21. — — Dewitz, p. 203. Esta especie vive en las playas y con las mismas costum- bres. No la hemos encontrado en Cuba. ANALE« UK HIST. NAT.— XYI. 11 162 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (372) Familia Larradae. Genero Larrada, Smith, Br. Mus. (Larra, Fab., 1793.) Larrada trifasciata. LaiTiula trifasciata, Smith, Br. Mus. iv, p. 290. — — Cress., Proc, 18G5, p. 138. _ _ Deu-ifz, p. 203. Cog-imos esta especie en varia.s localidacles y en Cuba. Larrada vinulenta. Larrada viuulenta, Cress., Proc, 186-3, p. 138. — — Dewitz, p. 203. Observada como la precedente en varias localidades y en Cuba. Larrada ignipenuis. Larrada iguipcuuis, SinitJi, Brit. Mus. iv, p. 288. — — Cresa., Proc, 1865, p. 137. — — Dewitz, p. 203. La he encontrado en QuebradlUas; existe tambien en Cuba. Larrada luteipennis. Larrada luteipeuuis, Cress., Proc, 1865 y 1869, p. 293. — — Dewitz, p. 203. Recibi esta especie ultimamente del Dr. Stahl en Bayamun; vive tambien en Cuba. Larrada fuliginosa. Larra fuliginosa, Dahlh., Hym. europ. i, p. 138 et 572. Larrada fuliginosa, Smith, Brit. Mus. iv, p. 288. _ _ Cress., Proc, 1865, p. 137. (373) Gundlach. — fauna puerto-riquena. igh El Dr. Stalil co^-i6 tambi^n esta especie y me la mando. Vive tambi^ii en Cuba. Genero Tachytes, Panzer, 1806. Tachytes insularis. Tachytes insularis, Cress., Proc, 18G5, p. 140. — — Dewitz, p. 203. Es especie rara; existe tambi^n en Cuba. Familia Sphegidse. Genero Sphex, Linn., S. iV., 10' edit., 1758. Sphex auriflua. Sphex auriflua, Perty, Del, p. 142, pi. 27, f. 19. — — Cress., Proc, 18G5, p. 137. — — Deicitz, p. 203. EI Dr. de Saussure me escribiu en 1878 que esta especie era 4Sp/i. Croesus, Fab., cf. Ignore si el nombre anrijiua sera uu i?in6nimo de Crcesus ; en este caso valdria el nombre de Fabri- cio para la especie por ser anterior. Existe tambi^n en Cuba. Genero Priononyx, Dahlb., 1843. Priononyx Thomse. Sphex Thomse, Fah., E. S. ii, p. 199, u." 4. Pepsis Thomse, Fab., Syst. Piez., p. 209, n ° 5. Priouonyx Thomse, Cress., Proc, 1865, p. 137. — — Dewitz, p. 203. Esta especie fue cog-ida en Mayag-iiez y existe tambien en Cuba. 164 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (374> Famflia Pompilidse. Genero Pepsis, Fab., Syst. Pm., 1804. Pepsis ruficornis. Sphex ruficornis, Fab., E. S. ii, p. 219, ii.° 88. Pepsis ruficornis, Fah., Syst. Piez., p. 215, n." 3(i. — — Cress., Proc, 1865, p. 134. — — Deioitz, p. 203. No es rara en Puerto-Eico ni en Cuba. Pepsis caerulea. Sphex caerulea, Linn., S. N., p. 947, n.° 38. Pepsis speciosa, Fah., Syst. Piez., p. 216, n.° 45. — — Lucas in Sagra, Y). M8. — Dewitz, p. 203. Es especie rara en Puerto-Rico; aunque indicada por Giif^- rin como de Cuba, no la he observado en diclia isla. Pepsis heros. Pepsis heros, Dahlh. — — Dewitz, p. 203. Es especie comi'in, pero aim no observada en Cuba. Genero Pompilus, Fab., E7it. Syst., siqJJ^l., 1798. Pompilus coruscus. Pompilus coruscus. Smith, Br. Mus. iii, p. 156. _ _ Cress., Proc, 1885, p. 128; Trans,, 1867, p. 103. — — Dewitz, p. 203. Es alg-0 rara, tanto en Puerto-Rico como en Cuba. <:^^5) Gundlach.— FAUNA puerto-riquena. les Pompilus flammipennis. Pompilus flauimipeuiiis, Smith, Br. Mus. in, p. 156. — iguipennis, Cress., Proc, 1865, p. 121; Trans., 1867, p. 119. — — Dewltz, p. 203. Es tambien rara en ambas islas. Pompilus cubensis. Pompilus auceps, Cress., Proc, 1865, p. 130 (uec anceps. Smith). — cubensis, Cress., Trans. , 1867, p. 93. — anceps, Dewltz, p. 203. Mr. Cresson debia dar un nombre nuevo, ya que el dado en los Proceeding's estaba empleado para una especie de Pa- nama. Vive tambien en Cuba. Pompilus fulgidus. Pompilus fulgidu.s, Cress., Proc, 1865, p. 131; Trans., 1867, p. 94. — — Dewltz, p. 203. Cog-ida en Quebradillas; vive tambien en Cuba. Pompilus bellus. Pompilus bellus, Cress., Proc, 1865, p. 124; Trans., 1867, p. 130. — — Deivitz, p. 203. Ob.servada en Mayag-iiez y tambien en la isla de Cuba. Pompilus mundus. Pompilus concinnus. Cress., Proc, 1865, p. 122 (nee concinuus, Wesm). — mundus, Cress., Trans., 1867, p. 106. — concinnus, Deicitz, p. 203. Tambien esta especie debia recibir un nuevo nombre, por ser empleado ya el que le dio Cresson en los Proceeding's. Es <-omiin en la isla en varias localidades y tambien en Cuba. Pompilus ferrugineus. Ceropales ferrugineus, Say, u, p. 334, 1824. 161 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (376> Pompilns fen-ngiueus, Dahlb., i, p. 63, 1845. _ _ Cress., Trans., 1867, p. 107. — — Dcwitz, p. 203. Es especie rara en Puerto-Rico y no observada en Cuba. Pompilus Cressoni. Pompilns Cressoni, nov. spec, Dcwitz, p. 203. - . Es rara. No fue observada en Cuba. Pompilus nanus. Pompilns nanus. Cress., Trans., 1867, p. 105. No recibio el Dr. Dewitz esta especie. Fu6 enviada por mi k Mr. Cresson. El ejemplar puerto-riqueno era igual al tipo, que es de Georgia. Pompilus flavopictus. Pompilns flavopictus, Smith, Journ. i, p. 369, 9- _ _ Cress, Trans., 1867, p. 97. Esta especie es rara. El tipo procede de M^jico. El doctor Dewitz no recibi6 la especie. Familia Scoliadse. Genero Myzine, Latr. . Hist., 1804. Myzine sexcincta. (^ Scolia sexcincta. Fab., E. S. ii, p. 236, n." 33. _ _ Fab., Syst. Piez., p. 248, n.° 1. Q Tiphia hsemorlioidalis, Fab., E. S. ii, p. ^25, n." 8. — — Fab., Syst. Piez., p. 234, n.° 12. Sapyga maiorta, Panz., en Guer., Prodr., n.° 1. Myzine sexcincta, Dewitz, p. 204. Es una especie que varia mucho en su colorido. Es proba- ble que exista tambi^n en Cuba. (377) Gundlach. — fauna puerto-riquena. i67 Myzine ephippium. Tiphia ephippium, Fab., E. S. n, p. 22'), n." 10. — — Fah., Syst. Piez., p. 234, n." 14. — — Dewitz, p. 204. Ks especie rara y aim no ohservada en Cuba. Myzine apicalis. Myzine apicalis. Cress., Proc, 1865, p. 117. Es especie comi'in en Puerto-Eico y tambi^n en Cuba. No fu6 vista por el Dr. Dewitz. (Acaso sea la misma que precede.) Gkxero Tiphia, Fab., >S. E., 1775. Tiphia argentipes. Tipliia argentipes, Cress., Proc, 18G5, p. 117. — — Dewitz, i». 204. Esta especie abunda en las islas de Puerto-Rico y Cuba. Genero Scolia, Fab., E. >S., 1775. Scolia atrata. Soolia atrata. Fab., E. S. ii, p. 228. — — Fab., Syst. Piez., p. 239. — — Cress., Proc, 1865, p. 118. — — Dewitz, p. 204. Es especie muy comun; su vuelo es lento y con ruido. Visita las flores. En Cuba es tambi^n muy comun. Scolia tricincta. Tiphia tricincta. Fab., E. S. n^ p. 227, n." 15. — — Fab., Syst. Piez., 235, n." 18. Scolia fnlvohirta. Cress., Proc, 1865, p. 119. — tricincta, Doritz, p. 204. No es rara; se encuentra tambi^n on Cuba. 168 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (378) Scolia trifasciata. Tiphia trifasciata, Fah., E. S. ii, p. 346, (f. — — Fah., Syst. Piez., p. 235, n.' 17. — — Cress., Proc, 1865, p. 118. — — Dewitz, p. 204. Es muy comi'in en diferentes localidades ; tambi^n en Cuba. Scolia dorsata. Tiphia dorsata, Fab., E. S. ii, p. 226, ii." 12. — — Fab., Syst. Piez., p. 285, u.*" 16. — — Dewitz, p. 204. Es especie rara en Puerto-Rico y no observada en Cuba. Scolia plumipes. Scolia plumipes, Dniry. _ _ Deicitz, p. 204. Esta especie rara no la hemos observado aun en Cuba. Familia Formicidse. Hay en la isla un gran numero de especies , pero no se ha hecho aim la clasificacion. He visto entre ellas representados los g"6neros Camponotus , Mayr, 1861 (probablemente con la especie inaqualis, Rog-er); Odontomachus , Latr. , Hist., 1804; Prenolepis, Mayr, 1861; Platythyrea, Rog-er, 1863; Pheidole, Westw., 1840 (probablemente con la especie ciiicensis , Rog-er); Mo7iomormm, Mayr, 1855. No he visto en Puerto-Rico el g-enero Atta, Fab., que tiene la isla de Cuba representado por dos especies, nombradas con el nombre vulg-ar Bihijagua, que causan tanto dano k la ag-ricultura y horticultura. (379) Gundlach. — fauna puerto-kiquena. ion Familia Chalcididae. Genero Smicra, Spinola, 1811. Smicra punctata. Chalcis punctata, Fab., S. E. ii, p. 196, n." 5. — — Fab., Syst. Piez., p. 161, n.o 8. Smicra uigropicta. Cress., Proc, 1865, p. 95. — punctata, Deicitz, p. 204. Las larvas de todas las especies de esta familia se crian dentro del cuerpo de orugas y larvas, 6 cris41idas y ninfas, sieiido asi utiles k la agricultura por la destriicciun de ellas, muchas veces dafiiuas a las plantas cultivadas. Esta vive tam- hi^n en Cuba. Smicra iguea. Smicra ignea. Cress., Proc, 1865, p. 92. — — Deioitz, p. 204. Es especie rara, tanto en Puerto-Rico como en Cuba. Smicra flavopicta. Smicra flavopicta. Cress., Proc, 1865, p. 99. _ _ Deioitz, p. 204. Comun en ambas islas. Smicra emarginata. Chalcis emarginata. Fab., Syst. Piez., p. 161, u." 17. Smicra emarginata , Deivitz, p. 204. Esta especie es rara. No ha sido observada en Cuba. no ANALES DE HISTOKIA NATUEAL. (3S0) Genero Chalcis, Fab., Mant., 1787. Chalcis robusta. Clialcis robusta, Cress., Proc, 1865, p. 101. — — Dewih, p. 204. De los contornos de Mayag-liez. Existe tambien en Cuba. Chalcis incerta. Chalcis incerta. Cress., Proc, 1865, p. 101. Esta especie no la ha recibido el Dr. Dewitz. Yo la habia remitido a Mr. Cresson, quien la declar6 C/i. incerta. Chalcis restituta? Chalcis restituta? Walk. Habiendo yo remitido a Mr. Cresson un ejemplar para la clasificaci6n , me comunic6 el nombre, pero con duda. No he observado la especie en la isla de Cuba. Familia Evanidae. CrENERo Evania, Fab., S. F., 1775. Evania laevigata. Evania Itevigata, OI'iv., Enc. vi, i>. 453. — — Ghci:, Icon., p. 405, pi. 65, f. 1. — — Lucas in Sagra, p. 314. — — tVfS.s., Proc, 1865, p. 8. _ _ Dewitz, p. 205. Se enciientra muchas veces en las casas, donde la larva se cria en las ootecas de las cucarachas (Periplanetd). Es tambien comim en Cuba. (381) Gundlach. — fauna puerto-riquexa. ni Evania ruficaput. Evania ruficaput, nov. sjiec, Dewltz, p. 205. Esta especie fu6 cog-ida en Mayag-iiez. No fa6 observada en Cuba. Genero Hyptia, Rossi, Faun, etr., 2' 6dit. , 1807. Hyptia petiolata. FA-ania petiolata, Fah., E. S. ii, p. 194, n.° 5. — — Fah., Syst. Piez., p. 179, u.° 5. Ilyptia petiolata, Deiv'dz, p. 205. Es especie muy rara y aim no observada en Cuba. Hyptia rufipectus. Hyptia rufipectus, uov, spec, Dewifz, p. 205. El amig-o Krug- la cog-io una sola vez en Mayag-iiez; no ha sido observada en Cuba. Familia Ichneumonidae. Genero Hemiteles, Grav., 1829. Hemiteles incertus. Hemiteles incertus, Cress., Proc, 1865, p. 22. — — Dewitz , p. 205. En varias localidades; se encuentra tambien en Cuba. Genero Ephialtes, Sclirank, 1802. Ephialtes Cressoni. Ej)liialtes Cressoni, nov. spec, Dewliz, p. 205. Fu6 cog-ido en Mayag-iiez, No vive en Cuba. 172 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (382) Genero Pimpla, Fab., Syst. Piez., 1804. Pimpla marginella. Pinii)la marginella, Brulle, Hym., \>. 107. — — Cress., Proc, 1865, p. 35. — — Dewitz, p. 206. Xo es rara y vive tambi6n en Cuba. Pimpla nubecularia. ]'iini>la nubecularia, nov. spec, Dewifz , p. 206. .Se encontru en Mayagiiez. Aun no se ha visto en Cuba. Genero Tryphon, Fallen, 1813. Tryphon Cerberus. Tryplion Cerberus, nov. spec, Dcirit.:, p. 207. No recuerdo d6nd.e la hemes encontrado. Aim no se ha ob- r^ervado en Cuba. (Jenero Eiphosoma, Cress., Proc, 1865. Eiphosoma annulata. Eipln)Sonia annulata. Cress., Proc, 1865, p. oi. — Deicifz, p. 207. observada en Utuado. Existe tambien en la isla de Cuba. Eiphosoma nigro-vittata. Iviphosorua nigro-vittata. Cress., Proc, 1865, p. 55. — — Dewifz, p. 207. rog-imos esta especie en Mayagiiez; existe en Cuba. (383) Gundlach.— FAUNA PUEHTO-RIQUENA. \7.i Gkneko Ophion, Fab., Ent. tSyst. suppl, 1798. Ophion obsoletus. Ophion obsoletus, Cress. El Dr. Dewitz no tiene en su articulo ning-una especie del g-^nero Ophion. Esta y las otras especies fueron enviadas por mi ^ Mr. Cresson y nombradas por el. Parece faltar en Cuba. Ophion thoracicus. Opliion thoracicus, Cress., Proc, 186-5, p. 55. En varias localidades. Tambien en Cuba. Ophion bicarinatus. Ophion bicarinatus. Cress. La hemos cog-ido en Mayagiiez, pero ai'in no en Cuba. Ophion flavus. Ophion flavus. Fab., E. S. ii, p. 179, n." 188. — — Fab., Syst. Pioz.. p. 134. — — Lticas in Sagra, p. 315. — — Cress., Proc, 1865. Es especie comun . tanto en Puerto-Rico como en Cuba. Familta Braconidse. Genero Bracon, Fab., Syst. Piez., 1804. Bracon ventralis. Bracon ventralis, Cress., Proc, 1865, p. 76. _ _ Dewitz, p. 207. La hemos cog-ido en Mayag"iiez. Vive tambien en Cuba. 174 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (384) Bracon voraginis. Bracon voraginis, Cress., Proc, 1865, ji. 71. — — Deicltz, p. 207. La he encontrado en Quebradillas. Existe en Caba. Genero Chelonus, Jurine, 1807. Chelonus insularis. . 207. No es especie rara; tambi^n es cubana. Familia Tenthredinidse. Genero Schizocera, Latr., Fa7ii., 1825. Schizocera Krugii. iSchizocera Krugii, Cress., Trans., vol. viii, 1880, p. 54. — Zaddachi, DeicUz, nov. sjiec, p. 207. Esta especie, sin embarg-o de ser rara, es abundante en ciertas matas donde se ha criado la larva. El macho en estado perfecto es notable (como indica el nombre g-en^rico) por sus antenas, que parecen ser cuatro en lug-ar de dos, porque desde el seg-undo artejo est4 la antena doble. El Dr. Dewitz no habia notado que Mr. Cresson habia dado ya, en 1880, un nombre k la especie. ORDEN DiPTEROS. La colecci6n de los Dipteros recogidos por Krug- y por mi fue examinada y descrita por el Sr. von R(Pder en Hoym (Alemania), y el resultado publicado en el «Stettiner Entomo- (385) Gundlach. — FAUNA PUERTO-RIQUENA. Ho log'ische Zeitung-», 1885, p^g-inas 337-349, en un articulo Dij)- teren der Insel Poriorico. La coleccion clasificada es bastante pobre en especies, por- que mi amig-o D. Leopoldo Krug-, entonces jefe de la firma Lameyer y Compania en Mayagliez, no tenia miicho lug*ar para recog-er insectos que no fuesen Lepidupteros, y yo tenia que ocuparme, durante los diez y siete meses de mi perma- nencia en la isla de Puerto-Rico, en todas las clases y 6rde- nes del reino animal, exceptuando los pecesy animales radia- dos. Adem^s se estropearon muclios ejemplares por ser tan fr%iles; y aunque teniamos 160 niimeros en el Catalog-o. no ha podido el Sr. von Roeder clasificar mas que 97 (de ellos 11 nuevos para la ciencia) y reconocer ademas en 14 especies el g-6nero. Yo no teng-o en esto otro m^rito que el de haber ayudado k formar la colecci6n del Sr. Krug-, reconocida por von Roeder. Enumero las especies en el mismo orden que est^n en la publicaci6n mencionada del Sr. von Rcpder. He ag-reg-ado los nombres de las secciones y familias; los de autores para los g-eneros; la cita de la obra en que fue descrita por primera vez la especie, agreg-ando k veces otro nombre sin6nimo; he indicado la patria en que existe la especie y tambi^n la p^g-ina en que est^ mencionada en la obra de la Sag-ra. He usado las sig-uientes abreviataras para los autores cita- dos en este tratado : Bigot. — Bigot, en la obra de la Sagra. (Vease Sagra.) Dr. — Druiy, Illustrations of Natural History, 3 vols., 1770-1782. Dum.—'DwmQvW, Zoologie analytique. Fab., E. S. — Fabricius, Entomologia systematica, 1793, Fah., E. S. Supx)!. — Fabricius, Entomologia systematica, Supplemeutum, 1798. Fab., S. Antl. — Fabricius, Systema Antliatorum, 1805. Fallen, Spec. — Fallen, Specimen entomologicum novum Dipterum metho- dum exhibens. Fallen, Diss. — Fallen, Dissertatio Ebizomyzorum , 1820. ^'eq^r.— Geoflroy, Histoire abr^gee des Insectes des environs de Paris. Gner. — Gu^riu-M^ueville, IcouograiDhie du regne animal; Dipteres. iTa^.— Haliday, Entomological Magazine, 1833. Lafr., X. D. — Latreille, en Nouveau Dictiouuaire d'Histoire naturelle. Latr., Pr. — Latreille, Precis des caracteres gen^riques des insectes. Latr., Hist. — Latreille, Ilistoire naturelle des Crustac6s et des Insectes. 176 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (386) Zertc/t.— Leach, On the genera and species of Eproboscideous Insects in the Wernerian Transactions, vol. ii, 1817. Linn. — Linne, Systema Naturae, editio xii, ii, 1767. Tao., Besch. — Lcow, Beschreibung einiger neuen Tipularia terricula en el V vol. de Linnea Entomologica; Stettin, 1851. Lw., N. B. — Loew, Neue Beitraege; Berlin, 1861. Lw., Mon. — Loew, Monographs of the Diptera of North America, par. i, 1862, II, 1864. Lw., Cent. — La?\v, Diptera Americae septentrionalis indigena en Berliner Entomologische Zeitschrift; en 10 Centurias. la en 1861, pag. 307; Ila en 1862, pag. 185; Ilia en 1863, pag. 1; IVa en 1863, pag. 275; Va en 1864, pag. 49; Via en 1865, pag. 127; Vila en 1866, pag. 1; VHP en 1869, pag. 1; IXa en 1869, pag. 129; Xa en 1872. pdg. 49. Macq. — Macquart, Dipteres exotiques nouveaux ou pen connus; 2 vols. en 5 parties et 5 supplements en M^moires de la Society des Sciences et des Arts de Lille, 1838-1855. Melgen, en Illig. — Meigen, en lUiger's Magazin fiir Insecteu kunde. Meig., Syst. Besch. — Meigen, Systematische Beschreibung der bekannten europaeischen Zweiflugligen Insecten; 7 vols., 1818-1838. B. D. C.^=Rob. Desv. Cn7.— Robineau Desvoidy, Essai sur les Culicides en las Memoires de la Soci^t^ d'Histoire naturelle de Paris; vol. iii, pag. 412, 1827. Rob. Desv., Tip. -Robineau Desvoidy, Essai sur les Tipulaires. Roh. Desv., M. — Robineau Desvoidy, Essai sur les Myodaires en las Me- moires des savants strangers de I'Acadi^mie des Sciences de Paris, vol. ii, 1830. Rader. — V. von Rceder, Dipteren von der Insel Portorico en Stettiner Entomologische Zeituug, 1885. Saqra. — Ramon de la Sagra, Historia politica, fisica y natural de la isla de Cuba, t. VII, Insectos, edicicni espaflola, 1856. (Los Dipteros los redacto Mr. Bigot). ;^ay. — Say, Description of Dipterous Insects of the United-States in the Journal of the Akademy of Natural Sciences in Philadelphia, vol, in, 1873. ,S'c/ii«er.— Schiner, en Reise der ostreichischen Fregatte Novara um die Welt. Zoologie, Abtheilung Diptera. .S'cojJoZi.— Scopoli, Entomologia Carniolica. Serville. — Audinet-Serville, en Encyclop^die methodique. Wall: — Walker, List of the specimens of Dipterous Insects in the Collec- tion of the British Museum; 4 parts and 3 supp., 1848-55. ^yie(l., Auss. Zw. — Wiedemann, Aussereuropaeische Zweifliiglige Insec- ten; 2 vols, 1828-30. Wied., Anal. — Wiedemann, xVnalecta Entomologica ex Museo regio Haf- niensc maxime congesta. mi) Gundlach. — fauna puerto-riquena. it SECCION NEMO CERA. Familia Culicidse. Genero Megarhinus, Rob., Desv. Tip. Megarhina portoricensis. Megarhina portoricensis, nov. spec, Rceder. Es una especie rara, cogida en el interior de la isla. Genero Gulex, Linn. , S. N. , 1735. Culex fasciatus. Cnles fasciatus. Fab., S. Autl., p. 36, u.o 13. — mosquito, R. D. C. , p. 390. — — Guerin et Percheron, Gen.; Diptera, t. 11, f. 1. — — Bigot en Sagra, p. 329. Esta especie es muy comi'in y existe tambi6n en las islas df Cuba y Jamaica. Culex, especie no clasificada. Genero Anopheles, Meig*. , Syst. BescJir., i. 1818. Anopheles albimanus. Anopheles albimanus, Wied., i, 13, 3. Se encuentra tambien en Cuba y en Santo Doming-o. Anopheles , dos especies no clasificadas. ANALES DE HIST. NAT. — XVI. 12 nS AN ALES DE HISTORIA NATURAL. {3e»8i Gexero Corethra, Latr.: Meig*. en lUig-.. Mag.. 1803. Corethra punctipennis. Corethra punctipennis. Say. Joum. m. 16. Mr. Say indica como patria Pensylvania. Familia Mycetophilidae. Genero Sciara, Fab.: Meig-. en lUig.. Mag.. 1803. Sciara, dos especies dudosas. Familia Tipulidae. Genero Tipula. Linn.. Sg-st. Xat.. 173o. Tipula longipennis. Tipula longipennis, Macq., i, pars 1, p. 57, n.o 9. — — Bigot en Sagra, p. 329. Esta especie no es rara en Puerto-Rico ni en Cuba. G&NERo Eriocera, Macq., Dij'f. exot., t. i, p. 1. 1838. Eriocera trifasciata. Eriocera trilasciata. nov. sp., Bfedei: Es una especie rara. Genero Limnobia, Meig.. Sgsf. Beschr., i. 1818. Limnobia, especie no clasificada. <38Si Gundlach. — fauxa puerto-eiquena. r.» Genero Geranomyia, Hal., Entortiologicil Magazme, 1833.= Aporosa, Macq. Geranomyia rufescens. Axjorosa rufescens, Ln:., Besch. v, p. 396, t. n, f. 9-12. El ejemplar tipico era de Puerto-Eico. Hasta ahora no se ha encontrado en otras i-slas. Gexero Toxorhina, Loew. Toxorhina fragilis. Toxorhina fragilis, Ln-., Besch. v. 401. t. n, 1 16-18. El tipo era tambieu de Puerto-Rico, donde solamente ha side observada la especie. SECCIOX BRAGHYCERA. Familia Stratiomidydae. Genero Hermetia, Latr.. Koux. Diet. d'Hist. nat.. 1804 Hermetia illucens. Musca illucens, Linn., p. 979, n." 2. — leucopa, — p. 983, n." 23. Mydas Ulucens , Fah., E. S. it. p. 2.53. n."^' 2. Hermetia illucens, Fah.; Bigot en Sagra. p. 335. Se ha observado la especie ademas en Cuba, Jamaica. Xueva Mejico y Brasil. Se posa muchas veces sobre lo.? tronco.- de los arboles recien cortados. 180 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (390> Familia Tabanidse. Genero Chrysops, Meig-. en Illig-., Mag. ii, 1803. Chrysops costatus. Tabanus costatus, Fah., E. S. iv, p. 373, n." 45; S. Antl., p. 112, ii.o 8. Chrysops molestus, Gucr., Icon. (teste Bigot.) — costatus, Bigot en Sagra, p. 334. Especie muy comun en terrenos bajos, donde suele posarse encima de las orejas de los caballo.s para cliupar la sang-re, por lo cual es un insecto muy molesto. Tambien en Cuba, .Ja- maica y America meridional. Familia Bombylidse. Genero Anthrax, Linn.; Scop., Ent. Cam., 1768. Anthrax Lucifer. Anthrax Lucifer, Fah., E. S. iv, p. 262, n.o 21; S. AntL, p. 126, n. 40. — — Bigot en Sagra, p. 333. Es especie comun. Suele posarse en el suelo. Tambien existe- en Cuba y otras Antillas. Anthrax bigradata. Anthrax bigradata, Ltv., Cent, vm, n." 37. Se encuentra tambien en la isla de Cuba, Anthrax Gorgon. Anthrax Gorgon, Fab., S. AntL, p. 126, n." 41. Ann no la hemos encontrado en Cuba, pero existe tambien en otras Antillas. <:39i) Gundlach. — fauna puerto-riquena. isi Antrhax paradoxa. Anthrax paradoxa Jwunickr. Esta tampoco la hemos observado en Cuba. Anthrax Faunus. Anthrax Fauuus, Fab., S. Antl., p. 126, u.o 38. Es especie comiin en diferentes Antillas, v. gr. Cuba. J^ntrax (Edipus. Anthrax (Edipus, Fab., S. Antl., p. 123, n.o 22. Esta especie ha sido observada en Kentucky, Pensylvania^ ]N' iieva Escocia, Montafias pedreg-osas y varias Antillas. Genero Exoprosopa, Macq., Dipt. Ex. u, I, 1840. Exoprosopa Cerberus. Anthrax Cerberus, Fab., E. S. iv, p. 256, n.o 1; S. Antl, p. 118, u.o 1. Es rauy comi'in en terrenos desmontados y en Cuba, Ja- maica y probablemente en otras Antillas. Exoprosopa cubaua. Exoprosopa cubana, Liv., Cent, viii, n.° 22. Es rara en ambas islas. Familia Asilidae. Genero Erax, Scopoli. Erax rufitibia. Erax rufitibia, Macq., Dipt. exot. suppl. ni, p. 27, n.o 42, t. ii, f. 11. Esta especie vive tambi6n en la isla de Santo Doming-u. 182 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (392> Erax femoratus. Erax femoratus, Macq., Dipt. exot. i, pars ii, p. 115, n.o 20. El ejemplar de Macquart era de la Carolina. No est^ indi- cada de otra Antilla, aunque es probable que exista. Genero Proctacanthus, Macq., Di2)t. exot., u, 2, 1838. Proctacanthus rufiventris. Proctacanthus rufiventris, Macq., 1. c. i, pars u, p. 123, u.° 5, tab. x, f. 2.. Adem^s de Puerto-Rico existe en Santo Doming-o y Hon- duras. Genero Ommatius, Wied., Aiiss. Eur. Zweifl., 1828. Ommatius marginellus. Asilus marginellus, Fab., E. S. iv, p. 384, n.° 36. Dasypogon marginellus, Fab., S. Antl., p. 170, n." 28. La patria indicada para esta especie son las Antillas. Genero Leptogaster, Isieig., Klassif., 1804. Leptogaster cubensis. Gonypes cubensis. Bigot en Sagra, p. 332. Es especie rara, tanto en Puerto-Rico como en Cuba. Familia Therevidae. Genero Thereva, Latr. ,, Precis Car. Ins. , 1796. Thereva argentata. Thereva argentata. Bell. Especie rara. (393) Gundlach. — fauna puerto-riquena. i83 Familia Dolichopod8e. Genero Psilopus, Meig-., Syst. Beschr. iv, 1814. Psilopus pilosus. Psilo]nis pilosu8, Lw., IST. B. viii, p. 80, n." 4. L(pw describi6 iin ejemplar de Cuba. Psilopus chrysoprasinus. I'silopus chrysoprasi (sic), Walk., List, in, 646. — chysoprasinus, Lw., N. B. viu, p. 20, u.° 8. Walker indica como patria las Antillas. Yo lo cog-i en la i.sla de Cuba. Psilopus suavium. Psilopus suavium. Walk., List, in, 648. Ademas de Puerto-Rico se encuentra en Jamaica. Psilopus psittacinus. Psilopus psittacinus, Lw., N. B. vni, p. 96, n.o 16. Lrew recibi6 su ejemplar de la Florida. Psilopus jucundus. Psilo])US jucundus, Lw., N. B. vni, p. 87, n.o 5. Esta especie no es rara y se encuentra tambi^n en Cuba. Psilopus dimidiatus. Psilopus dimidiatus, Lw., Cent, n, n." 70. El ejemplar descrito per Loew era de M^jico. 184 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (391) Psilopus diffusus. Psilopus diffusus, Wied, n, p. 221, n.o 17. Es una especie que vive, no solamente en las Antillas. sino tambi^n en Georgia , Trenton Falls y en el Brasil. Genero Pelastoneurus, Law. Pelastoneurus fasciatus. Polastoueurus fasciatus, nov. spec, Bader. Hasta aliora se ha observado solamente en Puerto-Rico. Genero Chrysotus, Meig-., S^si. Bec/ir., iv, 1824. Chrysotus pallipes. Clirysotus pallipes, Zw., N. B. viii, p. 06, n." 8. El ejemplar tipico provenia de los Estados-Unidos. Familia Syrphidse. Genero Volucella, Geoffr.. Hist, des Ins.., 1764; Latr,, v, 491. Volucella esuriens. Syrphus esuriens, Fah., E. S. iv, p. 281, n." 10; S. Antl., p. 226, 9. La patria se extiende sobre las Antillas. Volucella obesa. Syrphus obesus, Fah., Syst. Eut., p. 763, u.° 5; S. Antl., p. 227, n.o 14. Volucella ol^esa, Bigot en Sagra, p. 336. Especie sumamente comi'in en losmontes, donde se la ve inm6vil en el aire, pero batiendo las alas con una pronti- (395) Gundlach. — fauna tuerto-riquena. i85 tud admirable. De repente cambia de sitio y sig-ue otra vez inmuvil. (Esta propiedad se observa tambi6n en otras espe- cies de este geiiero.) El vulg-o cree que esta mosca es la Lytia vesicatoria, nombrada 31osca cantarida, enganado por su color, y otros creen que su picadura es venenosa. Ambas creencias son enteramente erroueas, pues la Lytta es coleoptero y la VoIuceJla no pica k nadie. La especie es casi cosmopolita, pues est& indicada (acaso por equivocaci6n), no solamente de las Antillas y America meridional, sino tambien, segiiu Macquart , de Asia y Africa. Volucella sexpunctata. Volucella sexpunctata, Ltv., Cent, vi, n/' 37. Vive tambien en Cuba. Volucella pusilla. Volucella pusilla, Macq., Dipt. exot. ii, j^ars. ii, p. 21, n.o 1. — — Bigot en Sagra , p. 336. El ejemplar de Macquart era de Cuba. (tenero Eristalis, Latr... Nom. Did. d'llist. nat., 1804. Eristalis vinetorum. Eristalis vinetorum, Fah., S. Antl., p. 235, n.° 13. — — Bigot en Sagra, p. 336. Es una especie que no solamente vive en las Antillas, sino tambien en el Brasil. Estados-IInidos y Nueva Escocia. Eristalis albifrons. Eristalis albifrons, Wicd., ii, p. 189. Aim no la he observado en Cuba. Ignoro la patria del tipo. Eristalis pusio. Eristalis pusio, Wied., u, p. 192. Lo (licho en la especie precedente se aplica tambien k esta. 186 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (396) Genero Pteroptila. Pteroptila cincta. ciucta, -D>-._, Ins. I, p. 109, t. XIV, 6. Syrphus pinguis, Fab., E. S., p. 282, n." 16. Eristalis piuguis, — S. Antl., p. 233, n.o 6 Seg-uii Drury vive esta especie en Jamaica, y Fabricius dice que tambi^n en Jamaica. No la he observado aim en Cuba. Pteroptila pratorum. Syrphus pratorum, Fab., S. E., p. 765, n.o 13. Eristalis pratorum, — S. Antl., p. 236, n.o 18. La patria indicada por Fabricius es Antillas ; en Cuba no se la ha observado. Genero Xylota, Meig-. , Si/s/. Besckr., iii. 1822. Xylota pachymera. Xylota pachymera, Lw., Cent, vi, n.o 54. Se encuentra tambi^n en Cuba, de donde provino el tipo. Genero Baccha, Vsih.,/S7/si. Antl., 1805. Baccha clavata. Syrphus clavatus. Fab., E. S. iv, p. 298, n.° 3. Baccha clavata, — S. Antl., p. 200, n.o 13. No es rara en Puerto-Rico ni en Cuba. Baccha parvicornis. Baccha parvicornis, Ltv., Cent, vii, n.o 64. Vive tambit^n en Cuba. La habia mandado k Loew. (397) Gundlach."— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 1 Baccha capitata. liacclui capitata, Ln\, Ceut. m, n." 25. El ejemplar de Ltew era de Cuba, inandado por mi. Genero Ocyptamus, Serville; Macq., Dipt. i. Ocyptamus conformis. Ocj'ptamus conformis, Lw., Cent, vii, n.o 67. Existe tambien eii Cuba, observado por mi. Ocyptamus latiusculus. Ocyptamus latiusculus, Lw., Cent, vii, n.u 68. Ig-ualmente vive en Cuba. Ocyptamus fasciatus. Ocyptamus fasciatus, nov. sp., Roeder. Hasta ahora se ha observado solamente en Puerto-Rico. Genero Mesograpta. Mesograpta minuta. Mesograpta minuta, Wied., ii, p. 146. Xo observada en Cuba. E.s especie rara en Puerto-Rico. Mesograpta Boscii. .Syrphus Boscii, Macq., Dipt, exot., ii, pars ii, p. 100, n." 23, t. xvir, f. 2. — — Bigot en Sagra, p. 338. ICsta especie se encuentra ademas en Cuba yen la Carolina 1S8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (398) Mesograpta laciniosa. Mesograpta laciniosa, Lie, Cent, vi, n." .50. VA tipo fu6 cog-ido por mi en Cuba. Mesograpta, dos especies que no se pudieron clasificar porser defectuosas. Familia Myopidse. Genero Gonops, Linn.. Syst. Nat., 1758. Conops pictus. Conops pictus, Fah., E. S. iv, p. 391, n.o 3; S. Autl., p. 176, n." 5. tSe encuentra, no solamente en Puerto-Rico y Cuba, sino tambien en la America meridional y en la Carolina. Genero Zodion, Latr., Precis Car. Ins., 1796. Zodion nauellum. Zodion uanellum, Ltc, Cent, vii, n.o 75. Kl ejemplar que sirvi6 para la descripcion era de los alre- Trichopoda pyrrhogastra. Trichopoda pyrrhogastra, Wied. — Haitensis, R. D. M., p. 285, n." 7. Esta especie existe tambi^n en Cuba. Genero Gymnosoma, Fallen, Diss. Rhizomyz., 1820. Gymnosoma filiola. Gymnosoma filiola, Lu\, Cent, x, n.o 66. Adem^s de la isla de Puerto-Rico se encuentra en Tejas. Genero Ocyptera, Latr., Noiiv. Diet. d'Hist. nat., 1804. Ocyptera atra. Ocyptera atra, nov. sp., Bceder. p]s acaso una especie propia de Puerto-Rico. Ocyptera minor. Ocyptera minor, nov. sp., Rader. Xo se sabe si existira tambien en otra Antilla. Genero Gonia, Meig\ , SysL Beschr. v, 1826. Gonia chilensis. Gonia chilensis, Macq. Esta especie existe tambien en Cuba. 190 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (400) Genero Jurinia, R. D. M., 1830. Jurinia analis. Dejeania analis, Macq., Dipt. exot. ii. Macquart cita como patria M6jico. No observada en Cuba. Genero Belvoisia, R. D. M., 1830. Belvoisia bifasciata. Musca bifasciata, Fah., S. E., p. 777, u." 19; S. Antl., p. 299, n.o 78. Tiene una distribuci6n geografica larg-a, pues adem^s de liabitar en Cuba y otras Antillas, vive tambien en el Brasil y en los Estados-Unido.?, v. gr. Carolina, Yirg-inia, Filadelfia. Genero Blepharipeza, Macq., DijJt. exot.^ 1843. Blepharipeza leucophrys. lUephavipeza leucophrys, W'led. _ _ Schhicr, Dipt., p. 336. Ig-noro la patria indicada por Wiedemann y Schiner. Genero Echinomyia, Meig". ; Dum., Zool. anahjt. Echinomyia robusta. Echinomyia robusta, Wied. Ig-noro la patria indicada por Wiedemann. Falta aim en Cuba. (401) Gundlach. — fauna puerto-riquena. i9i Genero Exorista, Meig\ en Illig., Mag.. 1803. Exorista tesselata. Exorista tesselata, no v. sp., Boeder. Eurygaster obscurus, Bigot in Sagra, p. 341 ? Si por m4s ejemplares colectados se ve la identidad con Eurygaster ohscurus, prevalecera este nombre anterior. La es- pecie vivc tambien en Cuba. G^NERO Frontina, Meig-. Frontina rufifrons. Froutina rufifrons, nov. sp., Rarler. El Sr. von Roeder encontro nna diferencia en las nervia- ciones del ala de la Tacldna occidentalis, Wied., que es de San Thomas. Se debe observar si la diferencia es constante. Familia Dexidse: Genero Dexia, Meig-., Syst. Beschr. \, 1826. Dexia strenua. Zelia strenua, E. D. M., p. 315, n.o 2. El tipo era de Santo Doraing-o. Familia Sarcophagidae. Genero Sarcophaga, Meig-., Syst. Beschr., \, 1826. Sarcophaga plinthopyga. Sarcophaga plinthopyga, Win!., n, p. 360, n." 10. Adem^s de Puerto-Rico se encuentra en San Thomas. Ja- 192 ANALES DE HISTORIA MATURAL. (402) maica, Demerara y Niieva Escocia. Todavia no se la ha obser- vado en Cuba. Sarcophaga lambens. Sarcophaga lambens, Wied., ii, p. 365, n.° 23. Wiedemann indica como patria las Antillas y el Brasil. No la he reconocido en Cuba. Dos especies dudosas que no ha sido posible clasificar. Familia Muscidae. Genero Musca, Linn. Musca domestica. Musca domestica, Linn., S. N., p. 990, n.o 69. — — Bigot en Sagra, 346. Esta es una especie cosmopolita, encontr^ndose en todas las tierras. Genero Compsomyia. Compsomyia macellaria. Musca macellaria, Fah., S. E., p. 776, n.*' 14; S. Antl., p. 292, n." 42. Lucilia macellaria, Bigot en Sagra, p. 345. Se eiicuentra tambien en Cuba y en el Brasil. Genero Lucilia, R. D. M., 1830; Macq., Dipt, ii, 1835. Lucilia ruficornis. Lucilia ruficornis, Macq. — — Bigot en Sagra, p. 345. Es una especie coniun, tanto en Puerto-Rico como en Cuba. (403) Gundlach.— FAUNA PUERTO-RIQUENA. 193 Genero Pyrellia, R. D. M., 1830. Pyrellia centralis. Pyrellia centralis, Lio., Cent, viii, n.° 62. El ejemplar que sirvi6 para la (iescripci6n era de Cuba. Pyrellia ochricornis. Pyrellia ocliricomis, Wied., n, p. 408, n.° 41. — — Bigot en Sagra, p. 345. Es una especie muy comiin en Puerto-Rico y en Cuba, y se encuentra tambi^n en el Brasil. GiENERo Ormia, R. D. M., 1830. Ormia punctata. Ormia punctata, R. D. M., p. 428, n.o 1, El tipo provenia de Jamaica. No la lie observado en Cuba. Genero Stomoxys, Geoffr. , Hist, des Ins., 1764. Stomoxys calcitrans. Conops calcitrans, Linn., S. N., p. 1004, n.° 2. Parece ser una especie introducida de Europa, pues se la conoce ademas en America septentrional, en Cuba y proba- blemente en otras Antillas. ANALES DE HIST. NAT. — XVI. 13 194 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (401) Familia Anthomyidse. Genero Ophyra, Macq., Dipt, ii, 1835. Ophyra aenescens. Ophyra a?nesceus, Wicd., \i, p. 435, u.° 29. La patria iiidicada es Tejas y Nueva Orleans. No en Cuba. Genero Anthomyia, Meig-., Hyst. Besckr.. \, 1826. Dos especies dudosas impropias de clasificar. Genero Coenosia, Meig-., Syst. BescJir. , v, 1826. Una especie impropia para la clasificaci6n. Familia Sciomyzidse. Genero Sepedon, Latr.. Nouv. Diet. cVHist, nat. Sepedon macropus. Sepedon macropus, Walk., iv, p. 1078. Se encuentra tambien en Cuba y en Jamaica. Familia Micropezidse. Genero Calobata, Meig-. . Syst. Besckr. v, 1826. Calobata fasciata. Musca fasciata, Fah., S. E., p. 781, n.° 43; S. Autl., p. 262, u." 9. Es una especie comun, tanto en Puerto-Rico conio en Cuba. <405) Gundlach. — fauna iterto-riquena. 195 Galobata lasciva. Musca lasciva, Fah., E. S. iv, p. 564, u." 1 1 1 ; S. Antl, p. 262, n." 8. Esta especie vive tambi6n en Cuba. Genero Micropeza, Meig'.;'Fallen, Sjiec. ent., 1810. Micropeza limbata. Micropeza limbata, nov. sp., Rarder. Hasta ahora no recoiiocida en Cuba. Genero Nerius, R. D. M., 1808. Nerius cinereus. Nerius cinereus, nov. sp., Ra'der. No observada en Cuba ni otra Antilla. Familia Ortalidse. Genero Euxesta, Loew. Euxesta annonse. Musca annouae, Fab., E. S. iv, p. 358, n." 189. Tephritis annonas. Fab., S. Antl., p. 520, n.° 9. Euxesta annonse, Lw., Berl. Ent. Zeitscli. xi, p. 305, tab. 11, f. 13. Existe tambien en otras Antillas. Cuba. Euxesta costalis. Musca costalis, Fab., E. S. iv, p. 36U, n.° 196. Dacus costalis. Fab., S. Antl., p. 278, u." 25. — aculeatus, Fab.j S. Antl., p. 275, n." 14. Euxesta costalis, Lw., Berl. Ent. Zeitsch. xi, p. 301, tab. u, f. 10. Loew indica como patria las Antillas. 196 ANALES DE HISTOEIA NATURAL. (406) Euxesta stigmatias. Euxesta stigmatias, Iav.j Berl. Ent. Zeitsch., xi, p. 310, tab. ii, f . 18. Lcew recibi6 esta especie de Cuba por mi y del Brasil. Euxesta spoliata. Euxesta spoliata, Lw., Berl. Ent. Zeitsch. xi, p. 298, tab. ii, f. 7. Lcew recibiu la especie tambien por mi. Sig-ue en la publicaci6n del Sr. Ton Rcieder la especie Genero Stenomacra. Stenomacra Guerini. Sepsis Guerini, Bigot en Sagra, p. 346. Es rara, tanto en Cuba como en Puerto-Rico. Ig*noro si el g-enero Stenomacra pertenece k la familia OrtaUdm 6 4 la de Trypetidff, j lo dejo entre las dos familias. Familia Trypetidae. Genero Acrotoxa. Acrotoxa fraterculus. Trypeta fraterculus, Wied. No he observado la especie en Cuba. Genero Aciura, R. D. M., 1830. Aciura insecta. Trypeta insecta, Lw., Mon. i, p. 72, n.* 7, tab. n, 1 8. La especie fu6 descubierta en Cuba. (41)7) Gundlach. — fauna puerto-riquena. m Genero Ensina, R. D. M., 1830. Ensina humilis. Trypeta humilis, Lw., Mou. i, p. 81, u." 15, tab. ii, f. 17. Era conocida solamente de Cuba. Genero Evaresta. Evaresta melanogastra. Trypeta melanogastra, Lu:, Mou. i, p. 90, u." 23, tab. u, f. 2:5. Esta especie fu6 descubierta ig'ualmente en Cuba. Familia Sapromyzidae. Genero Sapromyza, Fallen, Spec, ent., 1810. Sapromyza octopuncta. Sapromyza octopuucta, WiecL, ii, p. 454, n.° 9. No se ha observado en Cuba. Sapromyza cincta. Sapromyza cincta, Lw., Cent, i, n." 81. EI ejemplar tipico provino de Cuba. Genero Lauxania, Latr.. iYoht. Diet. cVEist. nat., 1804. Lauxania variegata. Lauxania variegata, Lw., Cent. i. ii." 8:{. El Sr. von Roeder da como sin6nimo Sciomyza obscurijaennis, 198 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (408) Big"ot en Sag-ra, pag*. 348. Ignoro el motivo por qu6 este seiior no ha adoptado este nombre dado ya en 1856, pues me parece que ambos pertenecen k una misma especie. Lauxania albovittata. Lausauia albovittata, Ltv., Cent, n, n." 79. Esta especie existe tambi^n en Cuba. Otra especie del g6nero no clasificada por ser defectuosa. Familia Sepsidae. Genero Sepsis, Fallen, Spec, ent., 1810. Sepsis discolor. Sepsis discolor, Bigot en Sagra, p. 346. Es especie muy rara en ambas islas. Familia Ephyrinidse. Genero Notiphila, Fallen, Spec, ent., 1810. Noliphila erythrocera. Notiphila erythrocera , Lie. No se ha observado en Cuba. Agrego la siguiente seccion no mencionada por Roeder. (400) Gundlach. — fauna puerto-riquena. ito SECCION CORIACEA. Familia Hippoboscidae. Genero Ornithomyia, Leach; Latr., Hist. nal. des Ins. Ornithomyia erythrocephala. Ornithomyia erythrocephala, Leach, p. 13, n." 3, hini. xxvii, f. 4-6. Se encuentra en aves de diferentes familias. Tambieii en Cuba, Jamaica, Brasil. Familia Nycteribidae. (tenero Strebla, Wied., AnaUcta, 1824. Strebia vespertilionis. Hippobosca vespertilionis, Fallen, p. 339, n." 0. Vive sobre los murcielag'os , y se la conoce en Cuba y oti'as Antillas. PUMITA DEL KRAKATOA, DON APOLINAR FEDERICO GREDILLA Y GAUNA. (Sesion del 5 de Enero de 1887. Habiendo recibido el sefior Director del g-abinete de Histo- ria Natural de esta corte , varies fragmentos rodados de pu- mita remitidos por el R. P. Paul Cambon^, misioiiero apos- tolico de la Compafiia de Jesus en Samatara (Madagascar), que, procedentes al parecer de las erupciones del Krakatoa, y flotando a trav^s del Oceano Indico fueron recogidos por diclio senor en las plavas de aquella grande isla (1), he creido opor- tuno bacer un estudio microgr^fico de la sustancia que los constituye, tanto por ser la pumita una de las rocas meuos estudiadas (2) como por proceder del teatro de horribles catas- trofes debidas k intensisimos terremotos y erupciones volca- nicas que ocurrieron en Agosto de 1883. Estas consideraciones y el amor &los estudios petrograticos que desde hace pocos afios cultivo, por mks que no sean tan- gibles sus resultados por causas que no hay necesidad de consignar en este escrito, me ban inclinado k publicar estas observaciones que supongo sertin las primeras con referenda al asunto, por m^is que al acordarse M. Cambon6 delMuseodo (1) La carta que prueba la autenticidad de estos raateriales esta en poder del se- nor Director del gabinete de Historia Natural. (2) No conozco mas trabajos que el «Estudio micrograftco de la Pumita del Vesu- bio del aiio79, Fouque en los Comptes-Rendns.... 1874: el Bimstcin von Indefatigo.bh I'tid Abingdon (Galapagos) de Gooch-Frank-A en la obra T. M. M. 1876, u, pdg. 137 y tinalmenteflos trabajos publicados con respecto al «Estudio de las cenizas volcdnicas ilel Krakatoav por Daubree y Renard. 202 ANALES DE HISTORIA NATURAL. [2) Madrid no olvid6 tampoco el de Paris y el de Borgia (Roma) en los cuales no teng-o noticia de que nadie se haya ocupado en el estudio microsc6pico de tan interesante roca pumitica. He comparado principalmente la pumita del Krakatoa con la de Lipari tipo de pureza en materia vitrea y la de Pompeya (Vesubio) sembrada de cristales cementados por su materia vitrea correspondiente, pues creo firmemente que los estudios comparativos ensenando mas, llenan los deseos intelectuales en estos casos de manera tal, que, no se olvidan asi tan f4cil- mente las diferencias que se establezcan , y al mismo tiempo se hace ameno el estudio de cuestiones cientificas, tan aridas y dificultosas como lo son las de la Litologia. Las tres rocas mencionadas en el mero hecho de ser pumi- tas, son muy porosas, flotan en la superficie del ag-ua aunque sean los fragmentos variables en grosor y al exterior en nada se disting-uen de las pumitas ordinarias. Sin embarg-o, el aspecto que presenta la del Krakatoa es bien distinto del que ofrecen las de Lipari y Vesubio; tanto es asi, que vistos a la par los tres ejemplares, nadie seguramente confundiria las localidades de cada uno de ellos, merced k que el color y la estructura marcan en ellos con el simple au- xilio de la lente 6 sin 61 sensibles diferencias que expreso en el sig-uiente cuadro: Color blanco-leclioso, fibras sedosas paralelas bien perceptibles a simple vista Pumita de Lipari. Con la lente se perciben par- ticulas cristalinas en gran cantidad Idem del Vesubio. Color blanco-ocraceo. ( Sin la lente son percepti- bles particulas cristalinas grandes y en pequena can- tidad Idem del Krakatoa. Estas diferencias externas que resaltan a nuestra vista y dependen de las particulas cristalinas diversas que no son asignables k especies determinadas bajo el auxilio de la lente, las encontraremos tambi6n en el campo del microscopio, pero como es consiguiente, se podr4 hacer en 61 la determinaci6n especifica de los cristales que las constituyen. (3) Gredilla. — pumita del krakatoa. 203 Una particularidad notable har^ observar con respecto j'l la pumita del Krakatoa y es, que ofrece en su superficie y mas que en esta en los huecos 11 oquedades que la roca presenta, gran ni'imero de moluscos de ag-ua dulce que parecen ser del g^nero PlanorMs (supuesto que las vueltas de espira estan en un mismo piano) cuya presencia es inexplicable al parecer si se tiene en cuenta el orig-en volc&nico de estos materiales y el haber estado por bastante tiempo en ag-uas marinas. Sin embargo, encuentro una explicacion que creo no carecerti de interns y supongo satisfactoria. He advertido antes que estos PlanorMs estaban principal mente en las oquedades y no eu la superficie de estos cantos pumiticos lo cual me hace sospe- char que al ser arrojados por el volc&n del Krakatoa fueron a depositarse h un lago de la misma isla, el cual pudo ser muy bien un antiguo crater, pues muchos de los lag-os que se ob- servan en las regiones volc^nicas tienen este origen. En este lago pudieron fijarse sobre la superficie de estos cantos los numerosos seres de que se trata. Ahora bien, pudiendo haber estado en comunicacion este lag-o con un estuario quese rela- cionara con el Oc6ano Indico, se comprende que pudo y debi6 en este caso sucederque por tlotar estos cantos sobre las aguas marinas y atraves&ndolas para lleg-ar k la gran isla africana de Madag-ascar, donde fueron recogidos, se quedaron perfecta- mente lavados y limpios los seres que estaban en la superficie de diclios cantos, y iinicamente en lospuntos en que la acci6n erosiva fuera menor, es decir, en los huecos u oquedades mu- cho m^s libres del azote del oleaje, permanecieron mds tiem- po fijos los PlanorMs, como efectivamente asi ha sucedido en los ejemplares que tengo el honor de presentar k la So- ciedad. Si interns grande ofrece como acabamos de ver el aspecto exterior de estos materiales, no menos utilidad cientifica apor- ta a la Petrografia el examen microsc6pico de una seccion previamente preparada. He advertido anteriormente que podemos considerar la pu- mita de Lipari como tipo de pureza en materia vitrea, y en efec- to est4 constituida unica y exclusivamente por un tejido de hilos vitreos dispuestos con paralelismo, observdndosed veces en la masa una verdadera estructura fluidal. Es general tam- bi6n, que en las pumitas de fibras paralelas sean los micro- •204 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) litos raros 6 nulos y los poros g-aseosos abundantisimos, suce- diendo asi en esta roca. Desprovista completamente de crista- les asig-nables k especies determinadas, solamente se percibe (haciendo g'irar al analizador y estando la secci6n entre los dos nicoles) que cambia de color preseiitAndose uiias veces clara y otras oscura, como corresponde a las sustancias iso- tropas y por no presentar lineas de esfoliacion, est^ deiitro del g-rupo de las amorfas. Por consecuencia el lug-ar que co- rresponde k esta roca en la clasificaci6n de Lasaulx es el si- g-uiente : Clase: Polimicte 6 compuestas: En masa: No cristalinas, amorfas, vitreas 6 resinoideas: Pumita. Atiora bien: por mas que la roca k que me refiero sea tipo de amorfa pura, no quiere decir en manera alg-una que no haya pumitas de Lipari que conteng-an cristales de plag-io- clasa y de sanidina cementadas por dicha masa vitrea y que desde lueg-o corresponde al g-rupo de los porfidos de los vi- drios naturales de Lasaulx: y hay ejemplos de ello efectiva- niente en la coleccion g-eneral de rocas del g-abinete de Histo- ria Natural. A este modelo de pureza dentro de los vidrios naturales si- g-uen las pumitas del Krakatoa primero y del Vesubio des- pu6s; en las cuales no se observa ese tejido de liilos vitreos dispuestos paralelamente como en la anterior, sino un entre- cruzamiento que k manera de red contiene entre sus mallas los di versos cristales de que vamos k hacer mencion. La del Krakatoa abunda en materia vitrea, la del Yesubio se presenta muclio m^s individualizada basta el punto de que seg-iin Fouqu6 seria imposible suponer que bajo el campo del microscopic pudiera observarse una proporcion tan prodig-iosa y tanta diversidad de cristales formando parte integ-rante de diclia roca, raz6n por la que tanto esta como la anterior pare- ce debian colocarse en la clasificaci6n de Lasaulx en los g'ru- pos Polimicte 6 compuestas: En masa: Semicristalinas: Porfidos de los vidrios nakirales; pero como quiera que la masa 6 fondo vitreo abunda considerablemente , y los cristales destaca- dos no son claramente discernibles al exterior, corresponden ui&s bien al g'rupo de las No cristalinas, paso k las Semi- cris talitias , y i^odrmae en estas establecer los dos g-rupos si- guientes: (5) Gredilla. — pumita del krakatoa. 205 / Microp(3rfidos 6 porfidos de los vidrios Datiiralos ^ . . ,. \ microscopicos. Semicristalinas.. . . s ,, Maeroporfidos 6 porfidos de los vidrios naturalcs maci-oscopicos. Al primer g-rupo correspoiideriaii, como es consig-uiente, las pumitas del Krakatoa y del Vesubio y al seg-undo todos los demds vidrios naturales en los que los cristales se destacan y perciben claramente al exterior. En ambas pumitas la materia amorfa que cementa los cris- tales es transparente y con un tinte amarillento, debido 4 la peroxidaci6n de la mag-netita, que g-eneralmente se transfor- ma en hematites y cuya alteracion lleva consig'o la delos cris- tales en dicho fondo cementados como sucede con los de pla- g-ioclasa. Esta materia amorfa estk acribillada de numerosas cavidades gaseosas redondas y alarg-adas en el sentido de las fibras de la pumita y conduciendose como isotropa, locual co- rresponde k todas las sustancias amorfas, vitreas 6 no crista- linas. La pumita del Vesubio de la erupciun del afio 79 de la era cristiana seg-iin el examen microsc6pico liecho por Fouque est^ constituida por una multitud de cristales de anfig-ena, cristales claros que parecen ser do hornblenda, aug-ita, peri- doto?, hierro oxidulado, feldespato y mica parda, lo cual de- muestra que los cristales de anfigena, siendo tan abundantes. comunican car^cter k la roca pudi^ndose por ello clasificarla de micropdr/ldo 2Mmitico de anfigena. He de advertir adem^s, que siendo el volcan del Vesubio del grupo de los mixtos, pues en sus erupciones ha arrojado cenizas, lava y toba (mientras que otros como los de Kea y Lea en la isla de Hawaii (Sandwich) arrojan solo lava, el de Oahu (Sandwich) solo toba y el de Stromboli general- mente (1) cenizas) se observa una particularidad sumamen- te interesante 3' es, que en todas sus manifestaciones volc^ni- cas, el Vesubio ha arrojado todas sus rocas con cardcter anfi- g^nico, como lo serian las del ano 79 de la era cristiana, y en las diferentes erupciones de los anos 203, 472, 512, 685 y 993, (1) Digo generalmente, pues li veces ha arrojado lava, segi'ai el distinguido profe- sor Sr. Vilanova, como acreditan los materiales traidos por el mismo de una erupcion que tuvo ocasion de ver. •20fi AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (6) liemos de creer fueraii siis cenizas tambi^n anfig-^nicas sin temor de equivocarnos, puesto que son de lava las erupcio- nes posteriores de los aiios 1036, 1049, 1138, 1306, 1500, 1631, 1G66 y las babidas despu^s de diez en diez anos proximamen- te liasta boy dia, de alg-unas de bis cuales tenemos bermosos ejemplares en el g-abinete de Historia Natural, gracias al celo de nuestro querido consocio y maestro D. Juan Vilanova. Es- tos materiales l^vicos, ya doleriticos, ya basaltiticos llevan todos en si el sello anfigenico. Es de interns fijar la atenci6n con respecto k los materiales de los diferentes centros volc^nicos, pues pudiera llegarse con el tiempo k determinar en general la localidad de una roca volc^nica de cuyo origen no bubiera indicio sin m^s que te- ner en cuenta su composici6n mineral6gica, la estructura y la facies especial que siempre presentan las rocas de centros determinados. • Lapiimiia del Kraka/oa clasificada y colocada en el grupo de los microporfidos de las semicristalinas y correspondiendo a los plagioclasicos por los cristales que encierra, y no anfig-^- nicos como la anterior, abunda, como ya dijimos antes, en masa amorfa basta el punto de no encontrar cristales bajo el campo del microscopio despues de baber movido bastante la preparaci6n. Dicba masa estii constituida por un tejido entre- cruzado de bilos vitreos con inclusiones g'aseosas conduci'6n- dose isotropa como todas las materias vitreas. Entre las mallas de este tejido se perciben m^s separados algunos, aunque po- cosy pequenisimos, cristales de plagioclasa; pero se observan siempre reunidos g-randes cristales de la misma jjlagioclasa, los cuales est^u rodeados de atigita y magnetita, I'lnicos cris- tales que componen el conjunto, acompanados a veces con mancbas de color rojo de sang-re constituldas por la bematites como resultado de la alteraci6n de la magnetita. En su consecuencia, el examen microsc6pico asigna k esta roca unicamente los elementos sig-uientes: materia amorfa, pUgwclasa, atigita y magnetita. Materia amorfa. — Abundantisima y constituida por espicu- las 6 bilos vitreos que se entrecruzan formando una verdade- ra red entre cuyas mallas anidan los cristales de plagioclasa, aug-ita y mag-netita: es de un color amarillo palido, isotropa y con todos los caracteres propios de las materias amorfas 6 (7) Gredilla. — pumita del krakatoa. 207 vitreas, con manchas de color ocr^ceo dependiente sin diida alg-ima de la peroxidaci6n de la mag-netita. PlagiocJasa. — Sus cristales estan caracterizados por la es- tructura laminar maclada, siendo sus secciones tabulares de forma astillosa nnas veces y otras exag-onal alarg-ada: son in- coloros k la luz natural y presentan alg-unos de ellos estruc- tura test^cea conc^ntrica y enteramente independiente de la maclada laminar. Se obseryan en alg-unos de ellos g-randes g-rietas por las cuales penetran productos amorfos infiltrados (le la masa que forma el fondo de la roca y que enmascaran k veces t'l los cristales. Se perciben numerosas inclusiones: al- g-unas llquidas dentro de cristales de apatito con burbuja m6- vil aunque raras veces; tambi^n vitreas en grado sumo con burbujas fijas alineadas y sig-uiendo en alg-unos cristales la direcci6n de ios lados de un rect^ng-ulo y afectando la forma circular 3^ alarg-ada; asimismo numerosas inclusiones g-aseo- sas; otras pardas vitreas y con burbuja fija; las bay de mag- netita y tambi^n de aug-ita. A la luz polarizada no cabe duda que la sustancia que estu- diamos es plag-ioclasa y en muchos cristales de esta se obser- va un sistema de rayas paralelas de variada coloracion, vi6n- dose otras veces vivas coloraciones rojas y verdes, amarillas 3- azules pasando de un tono a otro sin interrupci6n como carac- teriza h las fajas polisint6ticas. Corresponden en su conse- cuencia al g-rupo de las plag-ioclasas vitreas. Augita. — Es notable ver estos cristales siempre asociados a los de plagioclasa y mag-netita, y est^n en forma de g-ranos, siendo sus secciones k veces cuadrilateras: su birefringencia es fuerte y su polarizaci6n crom^tica viva. En cambio, como co- rresponde k estos cristales, su pleocroismo 3' capacidad absor- bente de luz son extraordinariamente pequenos 3' los colores amarillo 3- verdoso con varias lineas que los atraviesan ^i al- g-unos de ellos, estando fuertemente salpicados de mag-netita; tienen inclusiones aciculares, otras vitreas de forma irreg-ular y alarg-ada con burbuja fija, como corresponde k las aug-itas llento. Gr^niilos may meniidos de mag-netita y alg-una cavi- dad fluida son las unicas inclusiones que he visto. El peridoto raacroscdpico es muy abundante en el basalto de Beteta, seg-un he dicho antes, mientras que en el compacta no se ve m^s que un grano g-rueso de 19 per 11 mm. El de la primera roca tiene un tono amarillento rojizo, mientras que el de la seg-unda es m^s verde, color mas bien de crisoUta. Si se tratan con &cido clorhidrico en un porta-objetoalg-unos peque- iios frag-mentos del olivino del basalto de Beteta, y despues de haberse g-elatinizado totalmente, se anade una g-ota de ^cida sulfi'irico diluido, poniendo el porta-objeto en el desecador de 4cido sulfi'irico para que pierda la mayor parte del ag-ua exce- dente, y cubri(^ndolo despues y durante un rato con un vidrio de reloj en el que se haya puesto un trozo de papel de tiltro empapado en alcohol, se ven aparecer con el microscopio los caracteristicos cristales trapecianos de yeso, prueba de la pre- sencia de la cal en el citado mineral. La cantidad que de este 6xido contiene, juntamente con la de hierro, no es, sin embar- go, suficiente para determinar la fusi6n ni aun el simple re- dondeamiento de sus frag-mentos al soplete, caracter este ul- timo que, juntamente con su densidad, que es de 3.362, le separan de la monticelUta, con quien la presencia de la cal l)udiera k primera vista confundirlo. Con objeto de saber apro- ximadamente la cantidad de esta base que encierra el mine- ral que me ocupa, lo he analizado siguiendo el procedimienta que describe F. Wohler (1) en lo que se retiere al ataque del mineral y separacion y determinaci6n de la silice y hierro, y lo que recomienda R. Fresenius (2) para la separaci6n de pe- quenas cantidades de cal en presencia de gran cantidad de magnesia. El hierro lo he calculado bajo la forma de 6xid(> ferroso, por m^s, que tanto la simple inspecci6n del mineral como su observaci6n microsc6pica, muestran que una parte de aquel metal, la que se halla en la periferia de los granos, est& convertida en hidrato ferrico. H6 aqui el resultado de mi an^lisis: (1) Trait, prat, d'analyse chihiiquc, trad, par L. Grandeau et L. Troots —Paris. 18(». pagina 141. (2) Trait. cVanahj. chlni. quant., trad, par C. Forthome. — 1™<^ edition franoaise, pdgina 470. (25) Quiroga. — noticias petrograficas. 213 SiOi 41,38 MgO 47,86 FeO 9,92 CaO 1,23 100,39 La cantidad de cal que he hallado en este olivino es muclio menor que la que contiene la monticellita de la Somma ana- lizada por Eammelsberg- (1) que es 34,92 por 100, pero ha de- bido ser mayor cuando el olivino estuviese fresco, pues indu- dablemente la del arag-onito que impreg-na la roca precede del peridoto. La falta de materia me ha impedido analizar el olivino del basalto compacto. Las secciones m&s regulares del olivino del basalto de Be- teta corresponden k la zona del braquipinacoide y del braqui- l)risma (210); son exag-onales alarg-adas, y las caracterizan el ang-ulo de 80° proximamente que hacen entre si las caras del braquiprisma (210) , y de 140* que forman las de este con el braquipinacoide. Algunas muestran grietas paralelas 41a tra- za de (100), que son indicios de la esfoliaci6n seg-iin dicha for- ma; todas ellas se exting-uen paralelay normalmente 4 los la- 2^!lf"l ^}i,ilix,lc la Joe (■.sjhiuold (!(• /lisf. iial . I'oiiio XM. Lain. 11. ■St ^" Fi.?.4 Vi». Fio. (1. 1 X\ Fi*. 7. Fi*. 4. Br7,n>r amy I ,')y"" I Fio . G . 7iv,;/„ Inrnrnlv f jnncu I Fij'.."). lirloiu- a,; .cvd'c lrasr<-i\i-(il . Anales de la Sec. esfiafiAa tie U\sl. nal. lomo XVl l.am. IV. (■:^' >.1 I BoLtucir dih E.Ltiruis cjrab. (135) Macphersoii. — materiales arcaicos de andalucia. 225 rocas que, dada su posiciun estratig'rafica, su facies y los de- tailed de su estructura intima, parecen representar, aunque de una manera efimera 6 incompleta, a las graudes masas de g-neis fundamental que con tan g-ran desarroUo hemos estu- diado en la meseta central y aun en Galicia. For lo tanto, y sig-uiendo el orden establecido en este breve resumen de los caracteres de los principales materiales p<^- treos que constituyen el arciiico de Andalucia, me ocupare pri- meramente de este g-neis que, cuando menos, forma la parte mas profunda que aflora en este pais, liaciendolo despues de las variedades mka 6 menos mic&ceas y m^s 6 menos ricas en minerales que constituyen una parte del suelo de esta bella com area. Despues lo hare del interesante grupo de rocas verdes y de las calizas que a ellas vienen asociadas, terminando por las micacilas y pizarras micaceas y carbonosas que ponen termi- no en Andalucia a toda la serie de materiales que forman el cimiento sobre que reposan los sedimentos cambrianosy silu- rianos del pais. IIORlZOiME MEDIO DEL ARCAICO EN AIALUCIA. Gneis glandular. Ademas del g-neis de estructura g-landular, de que ya ine h^^ ocupado en la parte eslratig-rafica de este trabajo, y que aso- ma en la parte mas profunda de toda la serie arcaica de las Chapas de Marbella, mi amig-o el Sr. Orueta me ha proporcio- nado ejemplares de rocas semejantes de las cercanias de To- rrox , y que este senor me dice ocupan la misma posicion que el g-neis de la Serrania de Ronda. Son estas rocas de analog-os caracteres: en ambas la estruc- tura g-landular es la dominante; en la roca de Marbella dife- renciados los g-randes cristales de feldespato y asociados dos k dos seg-iin la ley de Carlsbad; en la de Torrox, formadas m^s bien las g-lAndulas por confusa mezcia de cuarzo y feldespato, ANA1.es de niST. NAT— XVI. '." 22(5 ANALES Dli HISTOUIA NATL'UAL. (I3(i) y lenieudo una marcada semejanza con muchus de los g-neis de la Cordillera Carpetana. En ambas variedades existen dos cla.ses de mica, una blanca y otra o.-^cura, deriv&ndose al parecer por epig-euia la blanca de la oscura. Sus frag-mentos son g-eneralmente de pequefio tamano. y tanto en la variedad de las Chapas como en la de Torrux .se observan los mismos reg'ueros de particulas de este mineral, los que se ajustan sobre las gTandes g-landulas de cuarzQ y feldespato que prestan car&cter k esta roca. Al epig-enizarse la mica oscura en la variedad blanca que- dan como residue trozos neg-ros y opacos probablemente de hierro mag-netico que se desparraman por la roca, siendo, so- bre todo, frecuente este fen6meno en la roca procedente de las Chapas de Marbella, en la cual es frecuente observar tambien como residuo algunas ag-ujitas de rutilo. Como ya lie indicado, en esta ultima roca dominan los cris- tales asociados segn'in la ley de Carlsbad; y es de notar que, a pesar de su marcada individualizacion . se Lallan estos crista- les literalmente llenos de g-randes trozos de cuarzo y fcddes- pato, no siendo raras tampoco alg-unas particulas de mica mag-nesiana. Otro carj\cter que disting-ue a la variedad de las Chapas de la de Torrox es la abundancia relativa de feldespato plag-io- clasa que entra en la composicion de la primera; pues mien- tras en la de Turrox son muy contados los cristales que pue- dan referirse al sexto sistema, en la de las Chapas los cristales de plag-ioclasa son numerosos, y aun en los g'randes cristales de ortosa se hallan empastados frag-mentos crifctalinos que son referibles k este tipo. Todos ellos se exting-uen bajo ang-ulos muy pequeuos, y las lamelas asociadas lo hacen casi simult^neamente; serie de caracteres que Ueva a considerarlos como olig-oclasa. Generalmenle solo se observa en los diversos individuos asociados la ley de la albita, pero en alg-unos cristales se ob- serva tambien la de la periclina. El cuarzo es abundante: unas veces forma placas de extin- ci6n homog-enea de considerable tamano, pero otras afecta la estructura g^ranulitica. Sus inclusiones son numerosas; las de la variedad de Torrox son de mayor tamano que las de las Chapas, pero g-eneral- (137) Macpherson. — materi.vles akcatcos de andalccia. 221 mente sus burbujas se hallan fijas, mientras que en el grieis (le las Chapas no es raro percil)irlas con un riipido movi- miento oscllatorio. Como elemento accidental . el iinico que merece citarse es la apatita, que se encuentra en cristales muy pequenos y en escasa cantidad. Gneis mic^ceo. El g-neis francamente micaceo. analog-o al que tan gran desarroUo tiene en la cordillera Carpetana y en Galicia, es relativamente escaso sobre todo en los afloramientos de la marg-en derecha del Guadalquivir, pues la mayoria de las ro- cas g'ueisicas de esta region forman tipos intermediarios que con tanta razon podrian Uevarse al g-rupo de las micacitas como al del g-neis. El g-neis micaceo mejor caracterizado se encuentra, sobre todo, en la marg-en izquierda y especialmente en los macizos de la Serrania de Ronda y de las sierras Tejea y Almijara. Su estructura es comunmente hojosa, pero otras veces es relativamente compacta, como se obsorva, por ejemplo, en inuchos de los g-neis de Istan. Otro caracter que es propio del g-neis de Andalucia es la abundancia de minerales accesorios, siendo los m^s frecuen- tes la andalucita, la pinita, la cordierita, el g-ranate, la estau- r6tida, la distena y la fibrolita, caracter que puede, sin em- barg-o, considerarse como comiin k todo el g-neis de la parte media del arc^ico de la Peninsula. El g-neis micaceo de Andalucia es rico en feldespato; en unos ojemplares domina la ortosa , como sucede en el de Is- tan, mientras que en otros domina la plag-ioclasa, como su- cede con alg-unos lechos intercalados entre las calizas saca- roideas de Sierra Blanquilla al Norte de Yunquera. La mica es usualmente oscura 6 mag-nesiana, y el cuarzo se presenta unas veces de estructura g-ranulitica y otras forman- do placas g-ranitoideas. Los minerales accesorios forman una parte importante de todas estas rocas, constituyendo verdaderas especies petrol6- g-icas. Uno de los minerales m6s cariosos que he observado en estas rocas es la andalucita. 228 ANALES DE HISTORIA NATURAL. {im Alg'unos tie los g-neis tie Istan se tiistinguen por la abun- tlancia de este mineral. En estas rocas el feMespato se en- cuentra en muy buen estado de eonservaci6n , y casi todo el puede referirse k la ortosa, pues la plag-ioclasa es muy escasa y solo alg-uno que otro pequenisimo cristal puede referirse a ese tipo. La ortosa, aunque en alg-unos ejemplares muestra senales de alteraci6n profunda, en la mayoria de los casos es limpia y diafana, y podria tomarse por una adularia. Su contorno es desg-arrado a semejanza de lo que se observa en el mayor numero de g-neis, y parece liaber sufrido energ-i- cas acciones secundarias. La mica es mag-nesiana, de color castano rojizo. y se pre- senta en trozos de pequeno tamafio. A semejanza de g-ran numero de g-neis de la cordillera Car- petana, tambi6n en Andalucia desempena la fibrolita un im- portante papel, y en los de Istan abunda bastante. El elemento mineral6g-ico, sin embarg-o, que presta carac- ter k estas rocas es la andalucita, que en alg-unos ejemplares se presenta en muy considerable cantidad. Al describir alg-unas de las rocas de la Serrania de Ronda me he extendido ya acerca de los principales caracteres de esta roca; asi que poco nuevo tendre que agreg-ar a lo ya ex- puesto, limit^ndome k sefialar alg-unos nuevos heclios que un posterior estudio de las propiedades de la andalucita me ha permitido observar. La antlalucita se presenta siempre en forma de trozos cris- talinos alargados en el sentido del eje cristalog-r^fico, los que tienen la tendencia a ag-ruparse entre si, y soldandose dan por resultado la formaci6n de g-randes trozos de una irreg-u- laridad extremada. Sin embarg'o, cuando se les observa con detenci6n, resulta que no son tan raras las formas reg-ulares en los diversos frag-- mentos como k primera vista parece, sino que muchos de ellos no solo estan formados por el prisma oo P, sino que est^n ter- minados unas veces por la base sola y otras acompafiada esta cara del macrodomo Pco. Sus colores son variables en extremo, y en la luz natural varian desde el rosa subido al incoloro. En la luz polarizada se observan las mismas anomalias^ sin (139) Macpherson. — materiales arcaicos de andalucia. 2-29 erabarg'o, el dicroismo se hace siempre en oxtremo percep- til)le. Ell alg-unos cristales resiilta el color para las vibraciones paralelas a c de uii rojo de fueg-o muy subido, mientras que las normales a esta direcci6n son de uii verde mar muy suave. Aunque relativamente raros, no dejan de observarse en los o-neis de Istan cristalillos de apatito en g-eneral pequenos, relativamente cortos y terminados por una pir^mide muy re- bajada. Otro mineral que adquiere un notable desarrollo en Anda- lucia es la cordierita, mineral que no solo se le observa en su clasico yacimiento en los g-neis del cabo de Gata, sino en gran numero de rocas de esta comarca. bien conservando sus ca- racteres propios 6 transformada en minerales pinitoideos. De las cercanias de Yunquera he visto alg-unos g-neis que presentan este mineral muy bien conservado, Esta roca es de estructura eminentemente cristalina y muy rica en feldespato, el que proximamente se divide por ig-ual en sus dos variedades ortotomica y clinotomica. Es de notar que k diferencia de la mayoria de las rocas g-nei- sicas en que los contornos del feldespato son comunmente des- g-arrados y difusos, en esta roca se disting-ue este mineral por lo bien conservados que se encuentran. Su tamafio es considerable, tanto la ortosa como la plag-io- clasa. Las maclas de este ultimo mineral que se extinguen sime- tricamente k ambos lados del piano de macla entre los nicoles cruzados lo hacen bajo ^ng-ulos que en su suma no pasan de los 36", car&cter que corresponde al g-rupo de las olig-oclasas. Las maclas de este mineral son muy frecuentes y est^n for- madas por la asociaci6n de numerosos individuos, habiendo cristales formados por m&s de 50 de estos. Usualmente estas maclas obedecen k la ley de la albita; pero alg"unos cristales se unen tambi^n obedeciendo k la de la periclina, y es frecuente el observar sistemas semejantes al contornos no est&n tan definidos como los de la plag-ioclasa, est^n , sin embarg-o, mucho mejor conservados que lo que usualmente se observa en el g-neis. Es tambi6n de notar que mientras la macla de Carlsbad es tan comi'in en los cristales de plag-ioclasa, todos los de ortosa que he visto son invariablemente simples. La mica es casi toda ella mag-nesiana, de pequefio tamano, de color castano rojizo y de intenso dicroismo. La cordierita forma trozos irreg-ulares de g-ran limpieza, completamente incoloros, y empastando alg-unas pequenas agujitas. En muclios trozos se recouocen indicios del crucero prisma- tico, y en general se halla muy bien conservada y brilla entre los nicoles cruzados con gran viveza; solo en los hordes se perciben indicios de descomposici6n , estando los trozos en- vueltos por una pelicula de color ocr^ceo. Como elemento accesorio en el gneis de Yunquera se en- cuentran algunos grandes cristales de granate de contornos redondeados y de color rosa muy palido. Son estos relativamente limpios , siendo escasas las inclu- siones; sin embargo, en algunos sitios se forman aglomera- ciones pulverulentas que, dando poder suficiente al micros- copio, revelan estar constituidas por diminutos cristalillos de rutilo, semejante k lo que sucede en algunas rocas granullticas de Galicia. Adenic'is del rutilo se encuentran tambi^n empas- tados en el granate algunas particulas de mica magnesiana y tal cual fragmento de un mineral hialino y birefringente. Tambi^n como elemento accesorio y repartido con mucha escasez se observan algunos cristalillos formados por un pris- ma y una pir^mide; de color amarillo muy palido, y que pare- cen corresponder al zirc6n. La fibrolita es tambi^n muy abundante en la roca de Yun- quera y en intima uni6n con la mica. El cuarzo es de estructura granulitica y empasta solo tal cual pequefio cristal de apatito. Procedente de la margen derecha del Guadalquivir, y del sitio llamado Santa Ana, en la provincia de Huelva, he visto un gneis tanto 6 m^s rico en cordierita que los de la Serrania de Ronda. (i-ji) Macpherson. — matf.riales arcaicos de andallcia. 231 Esta roca es relativamente compacta, pero se rompe en pla- cas con relativa facilidad. A simple vista no se percibe la cordierita, pero con la ayuda de la lente se la ve con bastante facilidad. La roca es de color pardo violado con mica nef>Ta no muy abnndante y siempre de pequeno tamafio, formando capitas muy tenues paralelas a los pianos de menor resistencia, abnn- dante cuarzoy feldespato, tambi^n de pequeno tamano, y sal- picada la roca con frecuencia por manclias ocraceas. En secci6n transparente aparece su estructura en el micros- copio completamente cristalina y formada por un agregado de elementos muy menudos de cuarzo, unas veces en placas {^-ranitoideas y otras g-ranulitico, con abundante feldespato y mica neg-ra, empastando numerosos En alg-unos cristales, y es de iiotar que no en toda su ex- tensi6n, sino en sitios determinados, se observa una interca- laci6n de laminillas muy finas y que se cruzan en ^ng-ulo.s rectos, recordando en esos sitios la estructura cristalina de la microclina. Estos fenomenos de con'Osi6n son curiosos en extremo, pues no solamente se limita el cuarzo a corroerlo en todo su derre- dor, sino que con frecuencia lo penetra, y en la luz polarizada aparece el feldespato literalmente destrozado. La mica es de tres clases: una en particulas de reg'ular ta- mano, de color castano amarillento, muy dicr6icas de musco- vita y en muy pequefia cantidad; otra en particulas en extre- mo diminutas de color verde botella, de dicroismo bastante pronunciado que recuerdan k la mica ferrifera de algunos g-ranitos g-nelsicos de .Santa Marta de Ortig-ueira y otra varie- dad en bandas de tamafio considerable, de estructura sedosa y retorcida, de color verde mar muy suave, sin tener apenas dicroismo, y que parece corresponder k la sericita. La turmalina en la roca de la Deliesa de San Jer6nimo varla muclio en su tamano, pues oscila desde trozos cristalinos de cerca de un centimetro de g-rueso, k microlitos muy pequenos. Generalmente los g-randes trozos no presentan contorno de- finido, sino que aparecen frag-mentarios, mientrasque los mi- crolitos se presentan muy bien cristalizados y usualmente en formas hemimorficas. Su color es un violeta muy subido, teniendo k veces tintas azuladas muy pronunciadas. De los elementos accidentales, uno de los m^s importantes es el epidoto, que, aunque casi siempre en forma de frag-men- tos cristalinos, se observan, sin embarg'o, alg-unos cristalillos alarg-ados en la direccion de la ortodiag-onal y seg-mentados normalmente k esa direcci6n. La titanita, que k veces es dificil de separar de la epidota, es tambi^n muy abundante en alg-unos de los ejemplares de la Dehesa de San Jer6nimo. Las rocas del Espinar de Durcal y de los Azulejos, como ya he indicado, son mucho m^s pobres en feldespato, lleg-ando en algunos ejemplares casi a desaparecer por completo, pero los principales rasgos de su estructura concuerdan por com- pleto con las anteriores. 236 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (116) La misma forma g-ranulitica del cuarzo; los id6nticos cris- tales de turmalina: las mismas bandas onduladas de sericita, y la misma estructura bandeada aiin si cabe mas exag-erada que en los ejemplares de ese yacimiento. La turmalina, sin embarg-o, se presenta en estos ejemplares alg-o mejor cristalizada que en los de la Dehesa de San Jer6- nimo, y aunque menos g'ruesos los cristales, se hallan mucho mejor desarrollados. Su color es el mismo violeta intenso, y con mucha frecuencia se hallan seg-mentados con reg-ularidad normalmente al eje cristalogT^fico, y los espacios rellenos por cuarzo g-ranulitico, »Sus extremos muestran unas veces estar terminados por romboedros muy rebajados. probablemente R; otras estkn literalmente destrozados , y los frag-mentos parecen como arrastrados k distancia por el mag-ma envolvente. Otra diferencia que disting-ue k estas rocas de las ya descri- tas de la Dehesa de San Jer6nimo es la casi desaparici6n tanto de la biotita como de la variedad de mica de color verde bote- 11a: mientras que. por el contrario, la sericita adquiere un gTande desarrollo. Es esta de color verde mar muy claro, y alg-unas veces for- ma l&minas superpuestasmuy reg-ulares, las que, examinadas en luz converg-ente en el microscopio polarizantc, muestran dos ejes opticos muy separados. Asociadas ^i estas rocas en los Azulejos existe una variedad que, aunque concordante en los detalles de estructura, se di- ferencia, sin embarg-o, por la calidad del elemento ferro-mag-- nesiano que entra en su composicion. Es esta roca, mas rica en feldespato que las de la misma localidad que acabo de describir, y k simple vista, se perciben sobre el fondo bianco mate de la roca vetas muy delg-adas de color neg-ro formadas por cristalillos de anfibol y mica parda. Esta roca. muy rica en feldespato, tiene la misma estruc- tura que las ya descritas, y estii formada por cuarzo g-ranuli- tico y cristales de feldespato en profundo estado de corrosion, pero faltando por complete la turmalina. El feldespato es tambien en su casi total idad referible k la ortosa, y todo 61, aunque en la luz natural es limpio y di^fa- no, en la polarizada tiene una apariencia fibrosa muy pro- nunciada. no siendo la extinci6n simult^nea en todo el ele- (147) MacpherSOn. — MATERIALES ARCAICOS DE ANDALUCIA. .W mento cristalino , sino que aparece atravesado por tenues r^- fag-as de luz groserameiite paralelas, probablemente conse- cuencla de la infiltraci6n cuarzosa que en ultimo termino por completo Ueg-a k destruir el feldespato. El anfibol es abundante y de color muy intenso, y solo en l&minas muy delg-adas se consig-ue bacerlo transparente. Entonces es de un verde azulado extremadamente bello, y su dicroismo es muy pronunciado, variando desde esta tinta a un verde botella claro. La mica es de color pardo verdoso y las l^minas paralelas al crucero basico muestran en luz converg-ente dos ejes 6pti- cos, annque no muy separados. Como elementos accesorios, ademas de la titanita se descu- bren algunas hojuelas de hematites roja transparentes y de un rojo intenso. Pizarras anfib61icas de Andalucia. El g-ran grupo de las rocas verdes adquiere tambien en Andalucia un g-ran desarrollo, y aunque no forma losg-randes macizos que tanto car^cter prestan a la reg'i6n gal^ica, se pre- sentan sin embarg-o con frecuencia suma tanto en la marg-en derecha del Guadalquivir como en la izquierda, unas veces acompanando a las g-randes masas calizas de Andalucia y otras con independencia de estas. Asi como en la cordillera Carpetana el piroxeno es el ele- mento dominante en este g-rupo de rocas, en Andalucia el an- iibol lo es ai'm en mayor g-rado que en Galicia; pues mientras que en esta ultima comarca no son raras las rocas piroxeni- cas, en Andalucia lo son en g-ran manera, y el tipo de la piza- rra simplemente anfib61ica es lo que domina en todo el Sur de Espana. Se separan estas rocas en dos g-randes g-rupos: uno en que ademas del antibol entra la epidota y en alg-unos raros ejem- plares de la Sierra Nevada la zoisita como una parte impor- tante do su masa. Las no epidotiferas son commies sobre todo en los aflora- mientos arc^icos de la Sierra Morena, mientras las otras do- minan sobre todo en la Nevada. 238 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (148) Las anfibolitas granatiferas que tan comunes son en Gali- cia son relativamente raras en Andalucia y es realmente cii- rioso que todo lo abundante que es el g-ranate en las micacitas de Sierra Nevada es escaso en las anfibolitas. Describir6 pues los caracteres g-enerales de estas rocas em- pezando por las anfibolitas comunes y epidotiferas haci6ndolo despu6s de las g-ranatiferas y piroxenicas, describiendo por ultimo algunas rocas dialag-icas que parecen estar relaciona- das k los gabbros procedentes tambien de la Sierra Nevada. Las anfibolitas de Andalucia esikn en su g-ran mayoria cons- tituidas por trozos y cristales de anfibol de g-ran tamano, y solo como excepcion he visto alg-unos ejemplares constitui- dos por anfibol, cuyas dimensiones son en extremo pequefias. En aquellos ejemplares de g-randes elementos el anfibol es casi siempre de color verde botella, de dicroismo muy pronun- ciado, y presenta siempre sus cruceros prismaticos muy bien determinados. Su contorno es irreg-ular. sobre todo en sus terminaciones, y algunas veces, como sucede en la anfibolita de Pefiaflor, es- t&n los diferentes trozos terminados por agujas y cristalillos que con frecuencia forman liaces en extremo divergentes. Aunque en estas rocas son raras las formas regulares del anfibol, se presenta sin embargo con bastante frecuencia la macla comun de este mineral por la cara oo Poo, estando siem- pre alargados los diferentes trozos en la direccion del eje cris- talogr^fico, orient^ndose la maxima dimensi6n paralelamente a la estratificaci6n de la roca. Sin embargo, en algunos raros casos se observan trozos cris- talinos que se hallan orientados transversalmente a esta di- recci6n. El cuarzo, que desempena el papel de cemento en estas ro- cas, no es muy abundante y su estructura es constantemente granulitica. El feldespato es relativamente escaso, y en mucbos ejem- plares falta por completo, formando usualmente cristales ais- lados y de pequeno tamano. Su contorno es irregular y siempre est^n constituidos por la agrupacion de numerosas lamelas que obedecen k la ley de la albita, y su extinci6n es siempre bajo angulosmuy pequenos, caricter que es propio de la oligoclasa. Ui!») Macphersou. — mateuiales aucaicos de andalucia. zid Coino elemento accesorio, adem^s de la magnetita, existeu la titanita y el rutilo. y es liecho dig-no de llamar la ateiici6ii que mientras en las rocas de la marg-en derecha del Guadal- quivir la titanita es la i^redorainante j solo en alg-unas piza- rras anfib61icas de la vecindad de Lora del Rio en la provin- cia de Sevilla, he visto el rutilo en alg-una abundancia; en las de la marg-en izquierda, por el contrario, es este mineral ex- traordinariamente frecuente. La titanita rara vez constituye cristales bien definidos sino se presenta en forma de g-ranulos de contorno irreg-ular y de pequefio tamano con la tendencia a agruparse entre si y ^ for- mar ag-lomeracioues considerables. EI rutilo, propio de estas rocas, como reg-la g-eneral es de dimensiones pequenas; pero como este mineral en donde ma- yor desarrollo alcanza es en las variedades epidotiferas, me reservo describir sus propiedades al ocuparme de estas. La mag-netita en alg-unas anfibolitas abunda en extremo y forma trozos de considerable tamano, estandocon frecuencia empastada por el anfibol. Las variedades epidotiferas dominan sobre todo en la Sierra Nevada; pues ni en los diferentes macizos de la marg^en dere- cha del Guadalquivir ni en la Serrania de Rouda se encuen- tran rocas de este tipo, y solo en el macizo de la Sierra Tejea comienzan a hacer su aparicion. Estas rocas se diferencian bastaute de las anfibolitas comu- nes, tanto por la calidad del anfibol, de color verde azulado, muy distinto de la hornblenda comun de las dem^s anfiboli- tas, y que el Sr. Barrois demuestra ser una mezcla de horn- blenda yg-laucofan, como por la abundancia de feldespato que entra en su composicion. Como reg-la general el anfibol y el epidoto se hallan en todas ellas representados por ig-ual. No asi el feldespato, que mientras en unos ejemplares forma una parte importante de la roca, en otros es escaso por demds. El anfibol es en extremo variable en sus dimensiones, pues mientras se encuentran trozos de considerable tamano, otras veces desciende 4 particulas en extremo pequenas. Su color es intenso, y al hacer g-irar el polarizador oscila desde un amarillo verdoso k un verde azulado en extremo bello, y en alg-unos trozos k un azul celeste muy pronunciado. 240 • ANALES DE HISTOIUA J^ATURAL. (150) Los cruceros habituales del anfibol se encuentran muy bien determinados y sus inclusiones, aunque no muy numerosas, tienen la tendencia a orientarse paralelamente k esas direc- ciones. En este mineral, aun cuando de pequenas dimensiones, se descubren solo las caras de la zona prismatica, pues las termi- naciones estan siempre desg-arradas. La epidota forma trozos tambien de grandes dimensiones y se halla alarg^ada en el sentido de la ortodiag-onal, pero presen- tando rara vez contorno delinido, sino solo frag-mentos irreg-u- lares alarg-ados en esa direcci6n. Su color varia bastante, y mientras en unos ejemplares es de un amarillo Union bastante fuerte, en otros es casi incolora. Cuando la coloraci6n es intensa . entonces el dicroismo es muy perceptible. Las inclusiones de este mineral son mucbo mhs numerosas que en el anfibol, y alg-unos trozos se hallan llenos de peque- nitos cristales de rutilo. El feldespato varia mucbo en la cantidad en que entra en la constituci6n de estas rocas ; pues mientras en alg-unos ejemplares del sitio Uamado las Vinas, en Alliama de Grana- da, en Lanjaron y en el Barranco de los Azulejos es muy abun- dante , en otros yacimientos no se perciben ni aun trazas de este mineral. Aun los mismos ejemplares ricos en feldespato presentan entre si marcadas diferencias; pues mientras en la roca de los Azulejos y en algunas de Lanjar6n es la ortosa, el feldes- pato dominante, en la anfibolita de las Vinas domina, por el contrario, la plag"ioclasa casi en absoluto. La ortosa de estas rocas es de una diafanidad y limpieza casi absoluta, y con frecuencia es facil confundirla con el cuarzo. Siempre se presenta en cristales simples, y en ning-un ejemplar he visto la macla de Carlsbad, siendo su extinci6n liomog"6nea. Su contorno es muy irreg-ular. pero muestra los trazos del crucero muy bien determinados. Presenta este mineral una peculiaridad muy curiosa que lleg-a k\o que puede considerarse como el m&ximo en la roca- de los Azulejos. (151) MaCpherSOn.— MATERIALES ARCAICOS DE ANDALUCIA. 241 En esta roca el feldespato empasta innumerables trozos cris- talinos miiy peqiieilos de anfibol, y estos, en vez de orientarse 6 bien paralelamente k la extratificaci6n de la roca 6 k los pia- nos del crucero, toman, por el contrario, una forma irradiada 6 diverg-ente, tomando como centro de irradiaci6n la parte central del eleraento cristalino. En los bordes 6 en aquellos sitios donde se adosan unos con otros los cristales de feldespato , los de anfibol forman como curvas y espirales sumamente caprichosas y que prestan a la roca una apariencia extremadamente bella y que recuerda la estructura propla de la corsita. En alg-unas de las anfibolitas de Lanjar6n tambi^n presenta el feldespato indicios de este arreg-lo diverg-ente en el anfibol, aunque esta lejos de presentar el fen6meno la g-eneralidad que tiene en la roca de los Azulejos; y si no fuera por este ya- cimiento, podria pasar como un mero accidente. Las dos variedades de feldespato naturalmente no se exclu- yen, sino que vienen juntas, aunque predominando siempre bien una I'l otra variedad. Por ejemplo, en alg-unas de las rocas de Lanjar6n y los Azulejos, la plagioclasa es escasa en extremo y solo se des- cubre tal cual pequeiio cristal, mientras que en otras anfibo- litas de la sierra Tejea, por el contrario, la plagioclasa es la predominante y la ortosa es excepcional. Usualmente la plag-ioclasa de estas rocas es de tamaiao pe- queno, de contorno irregular , aunque no tan pronunciada esta propiedad como en la ortosa; su estructura es polisinteti- ca, estando los cristales constituidos por la asociaci6n de nu- merosos individuos acoplados unas veces por la cara de la braquipinacoide, segiin la ley de la albita, y otros por la pi- nacoide b^sica, segun la de la periclina. Sus extinciones son siempre bajo ^^ng-ulos pequenos, y los cristales de extinci6n sim^trica k ambos lados del piano de coinposici6n, lo hacen bajo ^ngulos que no pasan en su suma de 38°, siendo, por consig-uiente, la mayor parte al me- nos de la plagioclasa de estas rocas correspondiente k la oli- g'oclasa. El cuarzo varia mucho en la cantidad en que entra en la composici6n de estas rocas, pues mientras en algunos ejem- plares desempena un papel de verdadera importancia en otros ANALES BE HIST. NAT. — XVI. 16 2^ ANALES DE HISTORIA NATURAL. (152) es en extremo escaso, siendo su estnictura siempre la granu- litica. Como productos accidentales y accesorios en estas rocas, imo de los mas importantes es el rutilo, que se presenta en cantidad casi tan grande como en las analog-as rocas de Oa- licia. Su tamano es g-eneralmente pequeuo, unas veces y precisa- mente cuando de mayor tamano en trozos irreg-ulares , pero otras en cdstalillos muybien definidos formados por el pris- ma y la pir^mide, y aunque no con g-ran frecuencia se obser- van tambi6n las usuales maclas g-eniculadas per la cara de la piramide y tambien annque rara vez maclas en forma de co- razon. Es frecuente observar trozos de rutilo. que estan rodeados de un feston de titanita de color de miel muj- claro , mineral w Eatre ellos he visto iin ejemplar de gran belleza, cons- tituido por innumerables cristales iiiuy bien defiiiidos de epi- doto empastados en iin mag-ma de cuarzo granulitico. Este mineral es de lui amarillo lim6n muy pronuneiado, siendo su dicroismo muy intense. Todos ellos est6n alarg-ados en el sentido del ortoeje y las secciones cortadas m^s 6 menos normalmente k esta direc- ci6n aparecen exag-onales, consecuencia de la usual combina- ci6n P ooPoo y Poo . Estos cristales presentan el crucero b^sico bastante per- ceptible, pero adem^s se hallan atravesados por pianos de fractura proximamente normales a esta direcci6n, por los cuales experimenta el epidoto un comienzo de descomposi- ci6n muy pronuneiado. A semejanza de lo que sucede en la serpentinizaci6n del peridoto, se g-eneran en las paredes de estas g-rietas pro- ductos ocraceos que, aunque alg-unas veces se limitan k muy pequeiia extensi6n, otras por el contrario, penetran hacia el interior del elemento cristalino a tal extreme k veces, que alg-unos cristales se encuentran completamente turbios, efec- to de este proceso de descomposicion. Las rocas verdes, ricas en granate, de Andalucia, como ya he indicado, son relativamente escasas; una de las m6s inte- resantes que he visto procede de las cercanias de la Lag-una de Vacares. Su estructura es semejante al resto de anfibolitas epidotiferas de la Sierra Nevada, y solo se diferencia en la apariencia por la presencia del g-ranate. Sin embargo, el mineral que desempena el papel del epi- doto, est^ lejos de satisfacer k las propiedades de esta especie mineral6g-ica; pues aunque alg-unos epidotos de estas rocas son incoloros, y la extincion se verifica tambi^n en el sentido de la m&xima dimensi6n, hay sin embarg-o una marcada di- ferencia en sus tintas de interferencia, pues mientras la dife- rencia de marcha entre w y c es en el epidoto considerable, en esta es en extremo pequena, hasta el punto que mientras en el epidoto para espesores muy tenues se obtienen todavia los tintes de tercerorden, para ig-uales espesores escasamente se pasan en este mineral de los amarillos de primer orden, caracter que lleva k considerarlo como zoisita. Constituyen k esta roca el mismo anfibol verde azulado que 244 ANALES DE HISTOllIA NATURAL. (15-1) es propio h la mayorla de las anfibolitas de Sierra Nevada, una cantidad bastante considerable de zoisita orientados sus frag-mentos al ig-ual del anfibol paralelamente k la exfolia- ci6n, y algunos granates que en general no conservan sus contornos cristalinos, y por ultimo, como producto accesorio una notable cantidad de cristalillos de rutilo. La zoisita se presenta en trozos cristalinos alarg-ados en el sentido de su eje cristalogr^fico, y sin mostrar nunca sus ter- minaciones reg-ulares. El crucero braquipinacoidal e&tk muy bien determinado, y ademas se halla fracturada de una manera m^s 6 menos re- gular normalmente k esta direcci6n, car^cter que aiin tiende h confundirla con algunos epidotos. Sus inclusiones son es- casas, y se encuentra en mucho mejor estado de conserva- ci6n que el mismo mineral que forma parte de rocas seme- jantes en Galicia. El gTanate es de color rosa muy claro, y su contorno, como he dicho, es irregular 6 ^ lo m^s redondeado, y con frecuen- cia se halla rodeado de un fest6n de anfibol verde azulado, en un todo semejante al que constituye una de las partes inte- grantes de la roca. Se observa asimismo, que el anfibol no se limita h formar las ya citadas franjas en el borde exterior del granate, sino que frecuentemente penetra por sus grietas, y forma ramifi- caciones sumamente curiosas por todo el interior del ele- mento cristalino, segment^ndolo en divejsos trozos. Las inclusiones del granate no son muy numerosas, y en general se limitan a pequehos granules birrefringentes k di- ferencia de las anMogas rocas de Galicia que se distinguen por lo abundante que es el granate en rutilo, mientras que en el de estas rocas falta casi en absoluto. El rutilo se presenta en trozos de tamano considerable, del mismo color amarillo de vino subido que en las denies rocas de la Sierra Nevada, siendo raro que puedan percibir- se las form as regulares. El cemento que traba todos estos elementos en la roca de la Laguna de Vacares, es cuarzo granulltico. De otras rocas granatiferas ya he tenido ocasi6n de hablar. tanto al describir algunas de las rocas de la Serrania, como en los Apuntes petrogrdficos de Galicia, tales como la notable En seg-undo lug-ar, otro tramo intermedio de extremada varia- bilidad de caracteres, y en fin, otro superior en que- la uni- formidad vuelve otra vez 4 predominar. 5." Que mientras el tramo inferior es eminentemente acido, el intermedio se disting-ue por un aumento en su basicidad, caracter que escasamente se sostiene en las pizarras su- periores. 6.° Que el ag-ua ha desempefiado un importante papei ei* la formaci6n de estas rocas, como lo atestig-uan las numero- sas inclusiones de este menstruo que en todos estos materia— les se encuentran. Tales son los principales hechos fundamentales que del estudio de estos terrenos se desprenden, hechos tan anorma- les y en'cierta manera tan contradictories, que constituyeu en su conjunto [uno de los mks dificiles problemas que la g-eolog-ia ofrece h nuestra investig-acidn. V. ^Qiie son y qu6 sig-nifican estos terrenos en la economia de- nuestro giobo, y bajo que condiciones han lleg-ado h g"ene- rarse? Tal es el problema en su mks lata expresi6n. Numerosas han sido las teorias que acerca de la g-^nesis de estos terrenos se han ideado: cierta escuela de g-e61og-os cree ver en ellas el resultado inmediato de la primera etapa del enfriamiento secular de nuestro g-lobo. Otros los consideran como el resultado de la cristalizacion? directa de las primeras ag-uas que como disolventes obraron sobre la masa escori^cea primitiva, mientras que para otros no son simplemente el resultado de esta acci6n, sino que por su g"radual agotamiento iba cada vez adquiriendo predominio mds pronunciado la sedimentaci6n actual, resultando wii product© mixto que da ciertamente raz6n de ese aparente dualismo que en sus materiales se observa. Otro g-rupo importante de g-e61og-os cree ver la continuacicii de la sedimentaci6n actual por tiempo indefinido, si bieii por acciones secundarias se han ido g-radualmente borrando- sus caracteres distintivos y transformando en lo que hoy pbservamos. (ITS) MaCpherSOn.— MATERIALES ARCAICOS DE ANDALUCIA. ■2G:{ Hay por ultimo otra escuela de g-enlog-os, para quienes la serie estrato-cristalina no pertenece h ninguna formaci6n de- terminada, y cree que sus materlales son simplemente nia- nifestaciones de las fuerzas orog*6nicas sobre las masas an6- g-enas en la profundidad. Tales son las principales teorias que acerca de esta compleja formaci6n corren hoy dia con mayor 6 manor valimiento entre los g-eolog-os; pero si bien es cierto que todas ellas dan en cierta manera raz6n de los heclios observados, no es menos cierto que contra todos se alzan objeciones verdaderamente capitales, y como diceLapparentrepitiendo el dicho de Iznozanstref, estos terrenos son boy verdaderos log-ogrifos en la ciencia geol6g-ica. Con efecto ^c6mo puede existir unpaso tan progresivo y gra- dual entre dos fen6menos tan esencialmente distintos como por necesidad tienen que ser el producto de la consolidacion definitiva de nuestro planeta y lo que es resultado de la desin- tegraci6n y trituracion de esos mismos materiales? Si de esta manera de considerar el fen6meno pasamos k los que creen ver en 61, simplemente el resultado de lasfuerzas oro- genicas sobre las masas an6genas en la profundidad, ^c6mQ se explica esa universalidad y esa perfecta serie que k nuestra investigaci6n se presenta, cuando por su esencia misma debia ser un fenomeno inconexo y fragmentario? Quedan, finalmente, dos teorias: una que ve en estos terre- nos la consecuencia de la precipitacion de las aguas sobre la eostraya s61ida de la tierra, y de la cual no nos quedan ni aun vestigios en la actualidad,y la otra que, no viendo soluci6n de continuidad en la sedimentacion, cree ver k toda la serie estrato cristalina consecuencia de acciones secundarias que ban me- tamorfoseado los antiguos sedimentos. Ambas teorias en mi juicio dejan en el olvido dos liechos fan- damentales, que son el cimiento sobre que cada cual de ellas reciprocamente se basa; una no se fija en la universalidad de estos terrenos y la regularidad de la serie en todas las partes de la tierra, regularidad jam&s observada en ningiin terreno de sedimento, y la otra que deja de dar raz6n de los evidentes efectos de metamorfismo que en terrenos de diversa indole se observan reproduciendo los mismos materiales y que impli- can en cierta manera una recurrencia de las condiciones ge- neradoras de los terrenos que estamos estudiando. ANALES DE HISTORIA NATURAL. (174) VI. Pero antes de proceder a formar im juicio definitive sobre las que aparentemente son casi antit^ticas teorias, conviene com- pulsarhasta qu6 punto pueden considerarse como hechos com- probados, los que se llaman efectos de metamorfismo. Como con frecuencia sucede con ideas fecundas en la cien- cia, por natural impaciencia se g-eneraliza m^s aprisa que los hechos observados justifican, y anteponi^ndose ^ veces k ellos se lleg-a a poco de enunciadas k lo que puede considerarse como un apogeo prematuro,y el cual trae la necesaria conse- cuencia de tener que desandar lo andado y volver al punto de partida para desde alii tomar otra senda m^s trabajosa quizes pero m^s segura que permita llevarlas k sus leg-itimas conse- cuencias. Tal ha sucedido con una de las ideas mks fecundas que se han enunciado en las ciencias g-eol6g-icas, cual es el metamor- fismo, idea que g-eneralizada en un principio con exceso lleg6 casi k pretender explicar todo lo inexplicado, y como natural reacci6n de esta tendencia vino, si no k caer en descr6dito, k inspirar cierta desconfianza y el deseo de revisar los hechos y someterlos al crisol de la experiencia aceptando como hecho positivo solo aquello que quedara ampliamente demostrado. Con efecto, las experiencias sint^ticas de Daubr^e, la apli- caci6n del microscopio k la investig-acion de los materiales constitutivos de la corteza terrestre y el estudio detallado de comarcas ya cl&sicas para el asunto, han sido el punto de partida de la nueva senda emprendida para conocer tan complejo fen6meno, y por la cual se ha lleg-ado k una noci6n mas exacta del verdadero valor y sig'nificaci6n de los llama- dos efectos de metamorfismo. Por ella se ha visto que si g-eneralizaciones prematuras lle- g-aron k veces &oscurecer los hechos positives, hoy dlaestos se imponen con incontrastable fuerza y hacen del metamorfismo inmenso foco de luz que penetrando k traves de las nieblas de anteriores 6pocas ilumina los m^s rec6nditos problemas de la pasada historia del planeta, Por los profundos trabajos de Rosenbusch en Alsacia, se ha (HS) Macpherson. — materiales arcaicos de andalucia. 265 podido seg-uir en todos sus detalles el c6mo se modifican las pizarras de Steig-er en su contacto con el granito en las cer- canias de Barr Audlaii y se generan en ellas los m^s diversos minerales tales como la andalucita, la estaur6tida, la mica magnesiana y el granate. An^logo proceso nos ha dado k conocer el Padre Renard al describir las pizarras de Bastogne, que aunque pertenecien- tes al devoniano inferior y formadas por elementos clasticos constituyen hoy dia pizarras anfibolicas y granatiferas. Tambi^n Kalkowsky contribuy6 en gran manera a fijar los hechos al dar k conocer el desarrollo del rutilo y la turmalina en las pizarras silurianas y devonianas. Vacio grande le toc6 llenar k Michel L6vy al demostrar el desarrollo del feldespato, tanto ortosa como plagioclasa en las pizarras de St.-L6on, por cuyo proceso aparecen estas rocas en la vecindad del granito convertidas en verdaderos gneis. Estos feldespatos, que parecian refractarios k formar parte de otras rocas que no fueran las pertenecientes k la serie an- tigua 6 ^ la propiamente eruptiva, han sido, sin embargo, en- contrados por M. Lory aun en las calizas triasicas y jurasicas de los Alpes. Reusch en su bello trabajo sobre las pizarras cristalinas fo- siliferas de las cercanias de Bergen nos ha mostrado, no solo las pizarras llenas de rutilo, turmalina y muscovita, con bien conservados fdsiles y calizas cristalinas, con coralarios, sino intercalaciones de verdaderos g-neis entre ellas. Los Alpes tambien han proporcionado abundante material en sus colosales manifestaciones orog6nicas para establecer los hechos en su verdadero lugar. Uno de los trabajos m^s interesantes es el de FouUon al tratar del Wurm-alpe en Steirmark, en donde demuestra la compleja composicion y estructura de las pizarras del car- bonifero inferior. Recientemente M. Barrois, en la Bretana, en su memoria sobre Zes gres metainorphiqiies d\i massif granitique de Gnemene nos hace ver el desarrollo, tanto del feldespato como de la si- limanita, la cordierita y las micas en el seno de las primitivas areniscas, asi como el feldespato en las pizarras de St.-Lo, en las cercanias del Fouet , convirti6ndolas en verdade- ros gneis, serie de fen6menos que la Sociedad Geol6gica de •266 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (176) Francia lia podido comprobar recientemente sobre el terreno. Basta, por ultimo, para dar por terminado esta especie de inventario de los hechos m^s salientes sobre los cuales se apoya la trascendente teoria del metamorfismo, citar la g-ran obra de Lehman , que por una serie de fotog-rafias y profun- das observaciones muestra el incesante proteismo que los materiales de la corteza terrestre experimentan como conse- cuencia del g-ran trabajo orog-enico que en la corteza exterior de nuestro g-lobo sin reposo se produce. VII. Vese, pues, que lo que se llama el metamorfismo no es un liecho aislado y de pequena importancia de que puede pres- cindirse al querer dar raz6n de la g-enesis de los terrenos es- trato-cristalinos. Asi como no puede prescindirse de la universalidad y cons- tante sucesi6n que en estos terrenos se observan en ninguna teoria que se intente, tampoco puede prescindirse de que los identicos materiales se reproducen como efectode acciones secundarias en distintos periodos de la edad del mundo. Si nos fijamos en el conjunto que constituye tanto la serie francamente sedimentaria como la estrato-cristalina, veremos que la diferencia esencial que entre ellas existe radica prin- cipalmente en que mientras en una los elementos constituti- vos conservan lo que puede llamarse su individualidad primi- tiva, en las sedimentarias en gran parte solo dominan las ruinas y destrozos de estas mismas individualidades. A semejanza, pues, de derruido edificio, solo habria para reconstituirlo que traerlo k las primitivas condiciones y de- volver h estos materiales, en forma de trabajo, lo que ban perdido al formarse y disg-reg-arse; en una palabra, devolver- les en adecuada forma la energ-ia primitiva. VIII. Al emplear la palabra energia, s6ame licito indicar el sen- tido en que la empleo , para lo cual me bastard citar el si- (177) Macpherson. — materiales arcaicos de .akdalucia. 2«n g-uiente p&rrafo del profesor Tait: «De la, misma manera que el oro, el plomo, el oxigeno, etc., son especies difereiltes de materia, asi el sonido, la luz, el calor, etc., son formas diver- sas de la energ-ia.» Resultando hecho demostrado que, en la mayoria de los casos, podremos siempre k lui sistema determinado que liaya perdido parte de su energia retrotraerlo al punto de partida, reintegrandole en adecuada forma lo que liaya perdido. Algo de esto parece deducirse del conjunto de fen6menos que estamos estudiaudo. Por varios y distintos caminos viene form^ndose un cuerpo de doctrina harto abarcador y profundo. Hoy dia no son ya meras especulaciones la constituci6n y economia de los astros que pueblan el espacio, la unidad do- mina en todas partes, cuanto es visible se funde en un todo grandiosamente armonico; por todas partes se ve el identico proceso y la marcha hacia un estado, cuyas ultimas conse- cuencias por completo se velan k nuestra inteligencia. Etapa de este proceso, en toda la naturaleza parece ser que las energias de un punto se trasladen y disipen 6 se concen- tren en otro, y dentro de la cual estamos, siendo 16gico dedu- cir que nuestra tierra ha recorrido y recorre un ciclo seme- jante al que parece comun h toda la naturaleza; y que por otro lado, todo cuanto vemos en ella conlirma y robustece. Visto adem^s que el metamorfismo es un hecho positivo, y que reintegrando h los materiales detriticos la energia perdi- da, Unas veces con acarreo de sustancia, y otras sin ella, pueden regenerarse las rocas cristalinas al retrotraer los ma- teriales k un estado semejante al primitivo. Admitido que la diferencia entre los materiales constituti- vos de las rocas de sedimento y las cristalinas reside en que de la genesis de una de ellas se conserva indeleble la huella de un estado de mayor energia inicial, mientras que en este tiende por completo a borrarse, me parece que pueden si no explicarse los hechos, adquirirse al menos una noci6n mas exacta del enlace entre fen6menos que en cierta manera pa- recen contradictories. Es 16gica deducci6n del proceso que se observa en toda la naturaleza, que nuestra tierra necesariamente ha pasado por un estado en que poseia maj'or cantidad de energia que en 268 ANA.LES DE HISTORIA NATURAL. (178; la actualidad posee, y durante el cual es de suponer que el total de la masa acuosa que lioy la bafia, formase parte inte- grante de su primitiva atm6sfera. Continuado el proceso , durante el cual esta energ-ia se iba g-radualmente perdiendo, tuvo por necesidad que Ueg-ar un momento durante el cual la masa acuosa comenzara k pasar al estado liquido y k caer sobre la aiin c^lida tierra, inaugu- r&ndose, en mi juiclo, un perlodo que es quizes donde co- mienza nuestro conocimiento positive de la pasada historia del planeta, pues al cambiar las condiciones durante este for- zosamente larguisimo proceso de energias perdidas y resti- tuidas, fu6 necesariamente borr&ndose la huella en la super- ficie terrestre del estado primitivo. Representantes de este momento importante de la edad del mundo son, pues, en mi juicio, los actuales terrenos estrato- cristalinos, representantes de un fen6meno tan general que abarcaba k la vez la total extensi6n del globo que habitamos, Funci6n k un tiempo de dos elementos: uno que disminuia con relativa rapidez, cual era la energia primitiva, y otro que permanecia relativamente constante , cual es la desgregaci6n y trituraci6n de lo ya formado y su necesaria sedimentaci6n. No debe, pues, causar asombro el que k nuestra investiga- ci6n se presenten estos terrenos como un conjunto que, co- menzando en el g-ranito, concluya sin soluci6n de continuidad en las pizarras superiores. Al tiempo que esto se verificaba, otro factor complicaba aiiu m^s sus efectos. El astro pierde calor en el espacio; la temperatura de la parte exterior del globo tiende k igualarse y k permanecer en relativa constancia; las capas inferiores, al transmitir una can- tidad determinada de calor k las superiores de mayor vo- lumen, pierden en temperatura absoluta m^s de lo que las otras ganan, de lo que necesariamente se deduce que desde un momento determinado la temperatura decrece con mayor rapidez en el interior que en el exterior. De aqui resulta que, como el coeficiente de contracci6n est& en razun directa de la temperatura, la contracci6n del globo tiene que ser mayor en la parte interna que en la externa; de lo que necesariamente se deduce que la costra exterior que cubria un globo de di^metro determinado, al disminuir este (179) Macpherson. — materiales arcaicos de andalucia. 269 por enfriamiento de necesidad, tiene, que adaptarse por su propia gravedad sobre el nucleo interior que disminuye de volumen. Proceso de adaptaci6n , que es cual si las partes externas del planeta cayeran en direcci6n de su centro de g-ravedad comim desde una distancia determinada. Excusado me parece insistir sobre la cantidad de cnerg-ia que pasara del estado potencial al actual en este proceso de adaptaci6n, y que vendr4 en ciertas lineas determinadas y 4 diversa profundidad k restituir k ciertos parajes de la corteza terrestre lo que haya perdido de su energ-ia primitiva, y retro- traer&, exag-er^ndolo quizc'is k esos materiales al estado en que estaban en el periodo que estamos considerando. IX. Resulta, pues, en mi juicio, que los terrenos estrato-cristali- nos son el resultado de la precipitaci6n de la masa acuosa sobre la corteza primitiva, cuya inicial energ-ia iba g-radual- mente disip&ndose, y los fen6menos de disg'reg'aci6n , por el contrario, haci^ndose predominantes hasta que al lleg-ar este proceso a cierto limite, entraba nuestro planeta en su super- ficie en un estado semejante al actual. Pero mieutras esto sucedia, continuabadesarrollandose otro proceso, que no ha terminado todavia, debido a la desig-ual contracci6n entre las partes internas y externas del planeta. Por este proceso tenia peri6dicamente que resultar un aumento de energ-ia actual en las partes exteriores del pla- neta que venia g-randemente k complicar al que ya estaba es- tablecido, y que da raz6n de esas acciones secundarias que se observan aun en los g-neis mas profundamente situados en la serie cristalina , como lo ha senalado ya Michel Levy en su trabajo sobre la formaci6n g-neisica del Morvan. De lo expuesto se deduce, pues, que si los hechos son como los hemes considerado en los terrenos estrato-cristalinos, se- dimentaci6n, cristalizaci6n primitiva y metamorfismo deben de formar un todo tan intimamente unido que en muchos casos sea absolutamente imposible el deslindarlos. Considerados los terrenos estrato-cristalinos de estamanera, -270 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (180) queda el fen6meno en gran manera simplificado, pues consti- tuyen una serie con los demas terrenos estratificados en la que no parece existir soluci6n de continuidad, y en la cual los efectos de metamorfismo que resultan en los diversos terrenos sedimentarlos quedan representando recurreneias de un es- tado an^log-o al primitive como consecuencia del proceso oro- g-^nico en constante actividad en nuestro planeta. X. Antes de dar por terminado este rapido resumen de las prin- cipales circunstancias que aeompaiian k estos terrenos, voy a indicar un liecho que me parece de importancia. Al estudiar los terrenos arcMcos de nuestra Peninsula , asi como al extender este estudio k los demas paises, se ha visto que la sueesi6n se desarrolla invariablemente de id^ntica ma- nera en todas las partes de la tierra. Un tramo inferior de enorme espesor y mon6tona unifor- midad, uno medio que por el contrario posee una variabili- dad g-rande terminando en otro superior en que esta variabi- lidad se pierde. Si nos fijamos en el hecho capital que esta diferencia implica, veremos que la distincion principal radica en el aumento de basicidad que esta variabilidad lleva consig-o en el seg-undo tramo, basicidad representada no solamente por la disminu- ci6n absoluta de la silice, sinopor el mayor desarrollo de cier- tos cuerpos cuales son la cal, la mag-nesia y el hierro con la disminuci6n relativa de los &lcalis, cambio que indica la in- g-erencia en la superficie terrestre de una serie de nuevos materiales. Con efecto, si nos fijamos en lo que la uniformidad del tra- mo inferior sig-nifica, se ver^ que es expresi6n de lapersisten- cia de las an^logas condiciones durante un larguisimo pe- riodo, durante el cual esos materiales se g-eneraban; persis- tencia decondiciones que no parece haber sufrido perturbaci6n bien marcada hasta iniciarse el siguiente periodo. Durante este vemos que aunque continuando en cierta ma- nera las condiciones del anterior, aparece un nuevo factor in- termitente y ya no tan g-eneral como lo implica el cambio que {181) MaCpherSOn.— MATERIALES ARCAICOS DE ANDALUCIA. 271 en sus estratos se observa, sucediendo por ejeraplo que mien- tras en Andalucia las calizas son de extremada potencia, en Galicia casi no se encuentra mas que tal cual pequeno es- trato. Observase por ultimo que este nuevo factor disminuye en el tramo superior y vuelven k dominar las condiciones de uni- formidad, pero haci^ndose cada vez la fuerza cristalizadora mas y m&s d^bil hasta acabar por pasarse a las filitas supe- riores que k su vez se funden en nuestros terrenos de sedi- mentaci6n comi'in. De lo expuesto resulta que este aumento de basicidad que k mitad de tan enorme peri'odo se observa puede asimilarse en cierta manera k lo observado en nuestro planeta en distintas edades de sudesarroUo, y que puede definirse como los efectos de la accion de las partes m^s profundamente situadas sobre la superficie externa, fen6menos conocidos con los nombres de eruptivos y plutonicos. XI. Con efecto, si nos fijamos en los fen6menos eruptivos de nuestro planeta, no podr^ menos de verse que aunque estos fen6menos forman una no interrumpida seriecuyos efectos en todas las 6pocas de la tierra pueden observarse, presentan sin embarg-o cuando se les considera en su conjunto una recu- rrencia muy marcada en dos distintos periodos de la edad del mundo. Vemos desarrollarse todo el larg-o periodo siluriano y devo- niano con sus manifestaciones de la actividad interna de se- cundaria importancia; lleg-a sin embarg-o la 6poca permo-car- bonifera, y vemos a los g-ranitos, k los porfidos y a las diabasas desempenar un papel de capital importancia en todas las par- tes de la tierra. Pasa esta epoca de perturbacion profunda; vuelve el pla- neta k entrar en relativo reposo y desarr611ase todo el periodo secundario con limitadas manifestaciones internas. Inaug-urase la 6poca terciaria 6 iniciase otra vez otro periodo, si no en tan gran escala, de mayor basicidad y aun de colosal importancia, como lo atestig-uan esas enormes s^banas de ba- salto que cubren el continente americano, y cuyo periodo de ac- 27-2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (182) tividad aim no ha terminado en sus ultimas manifestaciones. Vese pues que la actividad interna del g-lobo es un fen6meno en el cual ha habido una recrudescencia en dos distintos pe- riodos de la edad del mundo; y si fuera posible asimilar esto a lo observado en la parte media del arc&ico, no solo daria raz6n de la variabilidad y aumento de basicidad que lo caracteriza, sino que sepercibirian lost^rminoscompletos de una serie que iniciada en esa remota 6poca no ha terminado todavia. Con efecto, asi como la recurrencia terciaria es m^s limi- tada en sus manifestaciones y de mayor basicidad que lo ob- servado en la 6poca permo-carbonifera la correspondiente al periodo que estamos estudiando seria inmensamente m^s ge- neral pero aim de menor basicidad. Si esto fuera asl, resultaria que en este fenomeno habria una recurrencia peri6dica cada vez de menor g-eneralidad pero de mayor basicidad, cual si el foco de acci6n se fuera retirando de la superficie del planeta. Considerando pues esa variabilidad y aumento de basici- dad que se observa en los materiales constituyentes de la parte media del arcMco como expresi6n de una de esas recurrencias de la actividad interna, somera todavia probablemente, pero suficiente para cambiar la facies de los primitivos materiales, explicaria en mi juicio uno de los mas anomalos problemas que estos enig-m^ticos terrenos ofrecen. XII. Resumiendo pues lo expuesto, puede decirse que los terre- nos arcMcos son el comienzo de un triple proceso que iniciado en epoca remota no ha terminado todavia. En este triple proceso la cristalizacion debida k lo que puede llamarse lasenerg-iasiniciales del planeta, la disg-reg-aci6n yse- dimentaci6n de sus materiales, efecto de las actividades propias de su envolvente liquido g-aseoso, y la recurrencia de las fuer- zas orogenicas consecuencia de la desig-ual contracci6n entre las partes internas y externas del planeta, han impreso su sello de tal manera en sus multiples materiales, que han quedado indeleblemente grabados todos los efectos producidos por la actividad perdida para el globo que habitamos. FLORULA GADITANA SKU recensio celer omnium plautarum in provincia gaditana huciisqiie notarum Aff'TORE JOSEPHO M. PEREZ LARA. PARS SECUNDA. (^> (Sesidn del 9 de Febrero de 1887.) CLASS. DICOTYLEDONE/E. SUBCLASS. APETAL/E. ORDO RHIZANTHEARUM. Fam. Balanophorese Rich. Cynomorium Mich. '.W^. — C. coccineum L. .Sp. pi., p. 1875.— Wk. et Lg-e., 1. c, i, p. '22^.^0. pur- purewii officinarum Mich. Nov. pi. g-en., p. 17, t. 12! Hab. in arenosis maritimis ad radices Tamaricis g-allicae pa- rasiticum, inter Han Fernando et Cadiz (Chape!).— -'^. Mart., .Tnnio (v. s.) Vr. geog-r. — Hispania orient, et australis, .Sardinia, Italia, Sicilia, Oriens, Africa borealis, Canari;v. (1) VAase para \a.parlep,-ime,-a, el tomo \v, pug. 310 de los Anat.ks. ANALICS DE HIST. NAT. —XVI. 18 ANALES DE HISTORiA NATURAL. (130) Fam. Cytinese Brogn. Cytinus L. 350.— C. Hypocistis L. Cav., Ic, II, t. 17i:— Brot., Pliyt. lus., i, t. 51!— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 223. — Asarum hypocistis L., 1. c, p. 633. Hab. ad radices Cistorum variorum parasiticus, prope Chi- clana in loco Pinar de la Dehesilla dicto. — 2^. Flor. Mart,, Maio. (v. V.) Ar. geog-r. — Reg-io mediterranea fere omnis, ins. Cana- rienses. ORDO AQUATIGARUM. Fam. Callitrichinese Link. Callitriche L. 351. — C. stagnalis Sco}). FL earn., ii, p. 251.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 224.— C cpstim- lis Clem., Ens.! Hab. in reg-ione inferiore, ubi in paludibus et in aquis lente tluentibus abundat. — ®. Mart., Maio (v. v.) Ar. g-eog-r. — Europa tota media et australis, Africa borealis, ins. Canarienses. Debo la clasificaci6n de esta planta, recog-ida por mi en las inmediaciones de Jerez y en otros varios puntos de la provin- cia de C^diz, k la amabilidad del Sr. D. Mauricio Willkomm y del Sr. Hegelmaier catedr^tico de la Universidad de Tubing-a y autor de una notable monografia de este g^nero publicada en 1864. 352.— C. verna Kiltz. Wk. et Lg-e., 1. c, p. 224. Hab. in aquis stag-nantibus et lente fluentibus, prope 8an Hoque (V'illk.)— ®. Apr., Octobr. (n. v.) 356.— S. pedicellata Desf. Fl.atl.,ii,p.362.— Wk.etLge.,l.c.,p.229.— Anderss. inDC, 1. c, p. 216. — Lag-un., 1. c, p. 152, Ikm. 21, f. 8! — Vulg-. Sao. Hab. in reg-ione inferiore et montana, ubi ad ripas aquarum locisque huraidis frequenter occiirrit. — t;. Febr., Mart. (v. v.) Ar. g'eogr. — Hispania australis, Sardinia, Sicilia, Italia aus- tralis, Syria, Africa borealis. Populus Tourn. 357. — P. canescens Sm. \Vk. etLg-e., 1. c.,p. 233.— Lag-iin., 1. c, p. 127, l^m. 17, f. 3r Hab. in humidis, prope Vejer (Lag'una). — t;. Febr., Mart. (n. v.) Ar. greogr. — Europa media etmeridionalis fereomnis, Syria. Caucasus. 358.— P. alba L. Sp. pL, p. 1463.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 233. — Lag-un., 1. c, p. 125, 14m. 16, f. 1! — Vulg-. Alamo hlanco. Hab. in humidis et secus fluvios, pra^sertim ad ripas Gnada- leie iniQv Arcos et Jerez.— t). Floret Feb., Martio (v. v.) Ar. geog-r. — Europa tota media et australis, Asia occidenta- lis, Africa borealis. Fam. Betulacese Endl. Alnus Tourn. 359.— A. glutinosa (jOirUi. ^Vk. et Lge., 1. c, p. 235.— Regel in DC, Prodr. xvi, p. 186. — Lagun., Fl. for. esp. i, p. 185, 14m. 26, f. 6, 7!— Vulg. Aliso. Hab. ad rivulos in faucibus montium BenaJm, Torongil, .Jar- diUa et Bojitan urbis .Jerez.— %. Floret Febr., Mart. (v. v.) Var. denticulata, Kegel in DC, 1. q. — A. clTqUica Req., Gr. Godr., Fl. Franc, iii, p. 150. Hab. ad aquas, prope Algeciras in loco dicto (largania del (133) Perez Lara. — florula gaditana. 277 Caintan atque in montibus Sierra de Lima et Sierra de Tarifa ^Lag-una); ad ripas fluvii Majacelte et Gfarganta del Caballo urbis Jerez et secus rivos in vallibus inter A Icald. Jimena et Los Barrios ubi abundat. (v. v.) Ar. g-eog-r.— Spec, in Europa fere omni, Asia boreali et occi- dentali, Africa boreali. He visto muchos alisos correspondientes por sus caracteres k la variedad denticulata, en los cuales las hojas son pubes- t-entes tanto en la p^g-ina inferior como en la superior, seg-un lo manifestado por el Excmo. Sr. D. Maximo Lag'una en su Flora for estal espafiola. Fam. Cupuliferae Rich. TRIB. ROBORIiME.K \Vk. Quercus Tourn. :}60.— Qu. Toza Bosc. Wk. et Lg-e., 1. c, p. 239.— DC, Prodr., xvi, p. 12.— Lagun., Fl. for. esp., i, p. 231, him. \M\— (in. 2^1)6866718, Brot., Fl. Ins., II. p. 31 non AVilld.— Yulg". RoMe. Hab. in reg-ione montana in latere occidental! montis Sie- rra del Aljibe, prope Alcnld, ubi in consortio aliarum Quer- ruum nemora parva format. — 1). Fior. Apr., Mai.; fr. mat. Oct., Nov. (v. V.) Ar. g-eog-r.— Gallia austro-occidentalis, Lusitania, Hispania ^imnis. :361.— Qu. lusitanica Jf'ebb. Var. x.faginea Lag-un., 1. c, p. 235, l^m. 32 et 33. f. 51 — Pro subsp. in DC., Prodr., xvi, p. \1.—Q,ii. lusilanica Lam.— Qu. faginea Lam.— Q?^ mleiitina Cav., Ic, 11, p. 25, t. 129! —Qii. alpestris Boi.ss., Voy. bot., 11, p. 576, t. 164!— Vulg-. ngo. Hab. in reg-ione montana ad radices montis Sierra del Pi- nar, prope Grazalema, ubi rara et aliis Quercubus admixta.— 1.'. Flor. Mart., Apr.; fr. mat. Sept., Oct. (v. v.) 2-8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (13J> Var. ^. hcticci Webb., It. liisp., p. 12.— Lag-un., 1. c, p. 235, lam. 33, f. 4!— Pro subsp. in DC, 1. c, p. 19. — Q/. Mir- heckii Dur. in Duch. Rev. bot., ii, p. 426.— Vulg-. Quejifjo. Hab. in zona tota orientali et australi prov. g-aditangp prai- sertim in faucibus montium, ubi inter 100 et 900 metr. altit. silvas extensas pulcherrimas format, (v. v.) Ar. g"eog*r. — Spec, in Lusitania, Hispania, Oriente, Africa boreali. SegMin un estado oticial que teng-o a la vista, sobre el arbo- lado de varios pueblos de esta provincia en el sig-lo ultimo pasado, el numero de quejig-os que se contaba en sus montes excedia de 6 millones, siendo los t^rminos de .Jerez, Jimena, Castellar y Alcala los m4s ricos en esta y otras especies arbo- reas y los que suministraban un conting-ente mayor para la construccion de los buques de la armada. Esa cifra, que ya acusaba una g-ran disminuci6n comparada con la de otros tiempos, se ha ido reduciendo de tal manera desde la 6poca de las disposiciones desamortizadoras, que hoy solo en los pocos montes dejados k los pueblos como corres- pondientes k su caudal de propios, es donde puede admirarse aiin la belleza de los g-randes bosques formados con el predo- minio del quejig-o. .362. — Qu. humilis Lam. Webb., It. hisp., p. 11. — Colra. et Bout., Exam, enc, p. 13. — AVk. et Lg-e., 1. c, p. 241.— Lagun., 1. c, p. 241, l^m. 33, f. l-3l~Qu.fruUcosa Brot., Fl. lus., ii, p. 31.— Vulg-. RoMedi- lla, Quejigueta. Hab. in arenosis, gdareosis calcareisque reg-ion. infer, et montanre prrecipue in Sierra de L\ina, Sierra de la Plata et Sierra de Enmedio prope Tarifa atque in montibus Sierra del Aljihe et Sierra de la Gallina urbis Jerez ubi plag-as latas obdu- cit.— t;. Flor. Mart., Apr.; fr. mat. Sept., Oct. (v. v.) Ar. g-eogr.— Lusitania meridionalis et Africa Tintig-itana. 363.— Qu. Suber L. Sp. pi., p. 1413. — Colm. et Bout., 1. c, p. 7.— Wk. et Lg-e.^ 1. c, p. 243.— Lag-un., 1. c, p. 243, l^m. Ml—Siiier latifolimi nus., Rar. pi., i, p. 22 ic.!— Vulg*. Alcornoque. Hab. per omnem fere provinciam, parte occidentali excepta (135) Perez Lara. — florula gaditana. 279 in solo pi'fecipue arenoso inter 0-1.100 metr. alt., ubi in con- sortio aliarum Quercuum hue illuc silvas mag-nas format. — b. Flor. Apr., Mai., atque interdum iterum Oct., Nov.: fructus maturat Sept., Febr. (v. v.) Ar. geog-r. — Lusitania, Hispania, Gallia austro-occidentalis et australis, Corsica, Sardinia, Sicilia, Italia media et austra- lis, Istria, Albania, Grcecia, Africa borealis. 364.— Qu. Ilex Z. L. c, p. 1412.— Colm. et Bout., 1. c.,p. 9.— Wk. et Lge., 1. c, p. 243. — Lag'un., 1. c, p. 2-52, lam. 35!— Vulg\ Encina, Clia- joarro. Hab. per omnem fere provinc, parte occidentali-boreali ex- cepta, in locis arenosis calcareisque inter 0-1.400 metr. alt., ubi silvas bodie parvas olim extensas, plerumque aliis Quer- cubus admixta hue illuc format.— t;. Fl. Apr., Mai.; fr. Sept., Nov. (v. V.) Var. 5«ZZo(f« DC, Prodr., xvi, p. 39. — Q?^. BaUota Desf., Fl. atl., II, p. 3.50. — Vulg-. Encina diiJce. Abundat cum pra^cedente mixta, (v. v.) Ar. g'eog-r. — Spec, in Lusitania, Hispania, Gallia occiden- tali et in reg-ione tota mediterranea. 365.— Qu. Suber X Ilex Lagim. Mest., p. 13, et Fl. for. esp., i, p. 212.— Q?c. Mspanica Colm. et Bout., 1. c, p. 8— an Qw. Mspanica var. Gihraltarica Lam.? — Vulg-. Mesto. Hab. in solo arenoso reg'ionis inferioris, prope Jerez, ubi in loco Encinar de Vico, dicto cum Qu. llice admixta atque in De/iesa de Berlangnilla Qu. llice et Subere consociata.— t;. FL Apr., Mai.; fr. mat. Oct., Nov. (v. v.) Ar. g-eogr.— Lusitania, Hispania austro-occidentalis, Sar- dinia. 366.— Qu. coccifera L. Sp. pL, p. 1413.— ^Vk. et Lge., 1. c, p. 245.— Q?^ coccifera var. mm DC, Prodr., 1. c, p. .52.— Lagun., 1. c, p. 265, \km. 37!— Vulg. Carrasca. Hab. in regione inferiore et montana, ubi in collibus siccis. •280 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (136) *>iareosis calcareisque plag-as latas obducit. — ij. Flor. Apr., Mai.: fr. mat. Aug-., Sept. anni sequentis (v. v.) 6. imhTicata, DC, 1. c, p. 53. — Lag-un., 1. c, lam. 38, f. 3! — Q,?/. 2^seiido-coccifera, Webb., It. hisp., p. 15, et Wk. et Lg-e., 1. c, syn. excl. Hab. in eisdem locis sed rarior. (v. v.) 7. anfftisti folia . Laguu., Res. fl. for., i, 1dm. 3! et Fl. for. esp., I, p. 265, lam. 38, f. 1.! Hab. in arenosis: prope CMclana et Vejer (Lag-un.); ad Puerto de Santa Maria (v. v.^ c^. tomentosa, DC, 1. c, p. 53. — Lagun. Res. fl. for., ii, p. 184 et. FLfor.,i, p. 266. Hab. prope Jere^, in prfedio dicto DeJiesa de hs (jfarciagos (V. V.) Ar. g-eogr.— Spec, in Lusitania, Hispania et regione tota mediterranea. TRIB. FA8G AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (142) Ar. g-eogr.— Spec, in Europa maritima fere tota, Asia occi- dentali, Africa boreali, Canariis, America boreali. En el Prodromns fyord' hispamcfe j en la Flora deFrancia, de los Sres. Grenier y Godron, se ha cometido un error al fijar los caracteres diferenciales que, de las dos secciones del g'6- nero Su(eda, se establecen en ambas obras. Se dice en la secci6n Clienopodma «semen verticale» y en la seccion Eusumda «semen horizontale» y, aun cuando tal divi- si6n es inadmisible por lo inseg'uro que es el car4cter en que se fanda, resulta precisamente lo contrario, bajo un punto de vista g-eneral, es decir, que el car^cter de semen horkontale corresponde k la seccion Chenopodina y el de semen mrticale k la secci6n Ensiiceda. :i82.— S. splendens Gr. Godr. Flor. Franc, iii, p. 30.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 2Gl.—SaIsoIa S2)lendens Pourr. — Chenopodiiun setigerum JiQ . — C henojmdina setlgera Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 160. Hab. in arenosis maritimis locisque salsuginosis regionis inferioris: circa sinum Gaditanum atque in La Marisma (Clem, ex ^Yk.); ad Puerto de Santa Maria (Bourg-.); in loco dicto Laguna de Torrox, prope Jerez.— (X). Jun., Aug-, (v. v.) Ar. g"eog-r. — Hispania australis mediterranean Gallia medite- rranea, Sardinia. Grrecia, Asia occidentalis, Sibiria Altaica, Eg-yptus. :]83.— S. allissima Pall. Var., sessilifiora Moq. Tand. in DC. 1. c, p. 158. — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 201. — Salsola altissima Cav., Ic, in, p. 46, A. 289! non L. Hab. in humidis maritimis: prope Sanlucar fClem.); ad Puerto de Santa Maria (Gutierrez!): iniev Puerto Real ei Puerto de Santa Maria. — (l), Jul., Sept. (v. v. et s.) Ar, g-eog-r.— Spec, in Hispania austro-orientali, Hung-a- ria, Thessalia, Thracia, Rossia australi, Asia occidental!, -Eg-ypto. 384.-8. fruticosa Forsk. Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 156.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 261! (143) Perez Lara. — florula gaditana. 287 — Lag-un., Fl. for. esp., i, p. 310.— Salsola frnticosah., St^., pi., p. 324. — Vulg-. Ahnajo. Hab. ad littora, ubi in arenosis et Immidis salsuginosis vul- gatissima. — t). Mai., Nov. (v. v.) Ar. g-eogr.— Europa occidentalis, reg-io mediterranea, Ma- dera, Canari?ie, Seneg-alia, Prom. B. Spei, California. TRIE. »ALICOR\IE.]': Bum. Halopeplis 385. — H. amplexicaulis, Ung. Sternlerg. Boiss., Fl. or., iv, p. 9M.—Salicor7iia amplexicaulis, Yahl., Symb., II, p. \.—Halostac}iys perfoliata Moq. Tand in DC, 1. c, p. 148 ex parte. — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 262 syn. Salic, perfoliata Forsk. excl. Hab. in paludosis maritimis: Chiclana, Puerto de Santa Ma- ria et Sanlucar (Clem, ex Willk.) — ®. Jul., Aug-, (n. v.) Ar. g-eog-r. — Sicilia, Italia australis, Asia minor, Africa bo- realis. Salicornia Moq. Tand. 386.— S. herbacea Z. Sp. pi., p. 5.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 263. Hab. in maritimis et paludibus salsis: Chiclana, Puerto dc Santa Maria (Clem.); Marismas del Guadalete circa Jerez; prope Puerto Real. — (D. Jul., Sept. (v. v.) j3. prostrata Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 145. — Wk. et Lg-e., 1. c. In humidis salsis, ad Las Marismas del Guadalete (Lag-.) (n. V.) Ar. g-eog-r. — Spec, in Europa fere tota, Asia occidental!, Africa boreali. Prom. B. Spei, America septentrional!. 387.— S. fruticosa L. L. c, p. 5.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 263.— Lag-un., Fl. for. esp., r, p. 312. — Arthrocnemon fruticosum Moq. Tand., 1. c, p. 151 ex parte.— Vulg. Sapina. 28t! ANALEH DE HISTORIA NATURAL. (144) Hab. in maritimis atqne ad ripas lacimm salsorum. — h. Jul., Octobr. (v. V.) Ar. g-eogr. — Europa occidentalis, reg-io omiiLs mediterranean Prom. B. Spei, America. Arthrocnemum Mo^. land. :^88.— A. glaucum Ung. Hternh. Boiss., Fl. or., iv, p. 932.—^. macrostachyum Mor. et Delp. — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 264. — Lag-un., 1. c. p. :314. — Salicornia glaiica Del., Flor. -Eg-ypt., p. 69. — S. macrostacJiya Moric. — (luss., Fl. Sic. Prodr., i, p. 2.— Viilg*. Sapmo. Hab. in regione inferiore, iibi in paludosis maritimis locis- que salsuginosis vulgatissimum. — 1). Flor. anno fere toto (V. V.) Ar. g"eogr. — Lusitania, rogio omnis mediterranea. TRIE. C'.t^WPllOROXWE.l-; Moq. Tand. Kochia Jfoik. 389.— K. scoparia Sc/irad. Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 1.30.— Wk. et Lge., 1. c, p. 264. — C/ietiopodmm Scoparia L., 1. c, p. 321. — Vulg*. Pinito. Hab. culta in hortis vineisque et subspontanea rara. Tan- tum vidi in argillosis glareosisque prope Jerez. — (X). Sept., Octobr. (v. V.) Ar. g'eogr. — Enropa mediterranea et austro-orientalis. Asia temperata. TRIE. SPH^ACIE.E Dumort. Obione Gcertn. 390.— 0. portulacoides Moq. Tand. In DC, 1. c, p. 112.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 2^1 .—Atn2)lex portulacoides L., 1. c, p. 1493. — Lagun., Fl. for. esp., i. p. 319= — Halimns II, Clus., Rar. pi. hist., i, p. 54 ic! (145) Perez Lara. — florula gaditana. 289 Hab. in arenosis et ulig-inosis salsis prsesertim ad oram ma- ris, ubi abundanter occurrit. — ^. Flor. Aug-., Octobr. (v. v.) Ar, g-eogr. — LittoraEuropse fere totius, Asisp minoris, Africff* borealis et australis, Americse borealis. Varia por sus br^cteas fructiferas, ya lisas, ya mas 6 menos tuberculosas. Atriplex Tom^n. 391.— A. Halimus Z. Sp. pL, p. 1492.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 267.— Lagun., 1. c, p. 318.— Halimusse, I, Clus., 1. c, p. 53 ic.!— Vulg*. Salado. Hab. in locis humidis salsis, prrecipue maritimis, ubi abun- dat. — 1?. Aug-., Sept. (v. v.) Ar. geogr. — Lusitania, Hispania, regio omnis mediterranea, Africa australis. 392.— A. tatarica L. L. c, p. 1493. — A laciniata Gr. Godr., Fl. Franc, iii, p. 11 et Wk. et Lge., 1. c, p. 268 et mult. Auct. non L. ex Aschers. Hab. in arenosis maritimis, prope Sanlucar (Clem.) — (D. Jul., Sept. (n. v.) Ar. geogr. — Europa centralis et orientalis, Sibiria, regio omnis mediterranea. 393.- A. hastata L. L. c, p. 1494. — A. hast. a., gemmia Gr. Godr., 1. c, p. 12. — Wk. etLge., 1. c.,p. 268. Hab. in regione inferiore, ubi in arenosis, argillosis, rude- ratis locisque salsuginosis frequens. — (i). Jul., Sept. (v. v.) B. sali'iia Wallr., Gr. Godr., 1. c. — A hastata, var. oppositifo- lia Moq. Tand., 1. c, p. 95.— Wk. et. Lge., 1. c. Hab. in humidis, salsis, al ripas fluvii (xuadaUte inter Jerez et Puerto de Santa Maria, (v. v.) Ar. geogr.— Spec, in Europa tota. Asia occidental, ^gypto. 394.— A. patula L. L. c, p. 1494.— ^.^fl;^. a. gemmia Gr. God., 1. c, p. 13.— Wk. et. Lge., 1. c, p. 269. ANALES DE HIST. NAT. — XVIII. 19 290 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (146) Hab. in cultis reg"ionis inferioris, in pag-o dicto Huertas de Benamahoma prope Grazalema.—(^. Jul., Sept. (v. v.) Ar. g-eogr. — Europa tota, Sibiria, Asia occidentalis, Africa borealis. TRIE. CUEI\OPODIE.« C. A. Mey. Chenopodium L. 395.— Ch. Botrys Z. L. c, p. 320.-Moq. Tand., 1. c, p. 75.— Wk. et Lge.. 1. c, p. 270. Hab. in arenosis, prope Cadiz (Cabrera ex Lg-e.)- ®. Jul., Sept. (n. V.) Ar, g-eog-r.— Europa media et australis, Asia occidentalis, Africa borealis et australis, America borealis, 396. — Ch. ambrosioides Z. L. c, p. 320. — Ch. amir. a. genuinum ^Vk. et Lg-e., 1. c, p, 271, — Amlrina ambrosioides Spach. Boiss., Voy. bot., ii, p. 541. — Vulg. YerM hormiguera. Hab. in reg-ione inferiore, ubi in cultis, ruderatis, liumenti- bus, et ad vias crescit, hue illuc abundans. — (D. Jul., Novemb. (V. V.) /5, polystachyum AVk. in AVk. et Lg*e., 1. c. In eisdem locis frequens. (v. v.) Ar. g-eogr. — Species spont. in America boreali et tropica; subspont. in Europa australi et per totum fere orbem in tem- peratis calidioribus. 397.— Ch. album Z. L. c, p. 319. — Ch. alb. a. commune Moq. Tand., 1. c, p. 71. — \Vk. et Lg-e., 1. c, p, 272! — Vulg-, Ceoiizo. Hab. in regione inferiore, ubi in cultis ping-uibus, vineis, hortis et ad vias abundat.— (i). Jul., Sept. (v. v.) Ar. g-eog-r. — Orbis fere totus. 398.— Ch. opulifolium Schrad. Moq. Tand., 1. c, p, 67.— Wk. et Lge., 1. c, p, 272! m147) Perez Lara.— florula gaditana. 291 Hab. in cultis cum prcecedente, sed minus frequens. — ®. Jul., Sept. (v. V.) Ar. g"eogT. — Europa media et australis, Asia occidentalis, Africa borealis. 399.— Ch. urbicum L. L. c, p. 318.— Moq. Tand., 1. c, p. 69.— \Vk. et Lg-e., 1. c, p. 272. Hab. in ruderatis et in plateis urbium, Cadiz (Bout.), San- Mcar et Puerto cle Santa Maria (Clem.) — ®. Jun., Aug*, (n. v.) Ar. g'eogr. — Europa tota, Asia occidentalis. En el Herbario g-eneral del Jardin Bot^nico de Madrid, vi un ejemplar del Puerto de Santa Maria, recogldo y clasifi- cado por Gutierrez con el nombre de Ch. urMciim; pero no conservo nota sobre el juicio que forme entonces al exami- narlo, ni me es posible recordar aliora si efectivamente per- tenece 6 no h esta especie. 400— Ch. murale L. L. c, p. 318 —Moq. Tand., 1. c, p. 69.— ^Yk. et Lge., 1. c, p. 273. Hab. in reg-ione inferiore, ubi in ruderatis et ad muros hue illuc frequens. — ®. Apr., Oct. (v. v.) Ar. g-eogr.— Orbis terrarum fere totus. 401.— Ch. Vulvaria Z. L. c, p. 321— Moq. Tand., 1. c, p. 64.— ^Yk. et Lg-e., 1. c, p. 273— C/<. oUdum Curt. — Ball. Spic, p. 644. — Yulg*. YerM sardinera. Hab. in reg'ione inferiore et montana, ubi in cultis ping-ui- bu.s et in ruderatis frequens.—®. Jul., Sept. (v. v.) Ar. g*e g-r. — Europa media et australis, Asia occidentalis, Africa borealis. Beta Toxirn. 402.— B. vulgaris L. Yar. maritima Moq. Tand., 1. c, p. 56.—^. maritima L.. 1. c, p. 322 — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 274. 292 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (148)^ Hab. in arenosissalsug-inosis: prope6'ff<^?^(Clem.); ad Puerto de Santa Maria (Clem., Gutierrez!)— 2,. Apr., .Tun. (v. s.) S.-v. erecta.—B. maritima, var. erecta Gr. Godr., Fl. Franc, iii,. p. 16. — Vulg-. Acelga hrama. Hab. in arg'illosis ping-uibus, ad marg-ines viarum et sepes cactorum, prope Jerez, ubi abundat. (v. v.) Ar. g'eog-r. — Spec, in Europa media et australi, Asia, Africa boreali, Madera, Canariis. 403.— B. Bourgaei Coss. PL crit., p. 44.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 275. Hab. in arenosis salsug-inosis, in loco dicto Fl Coto ad Puerto de Santa Maria (Bourg.)— 2f. Apr., Jun. Ar. g'eog-r. — Hispania australis et Gallia mediterranea. A esta especie parece que correspondeun ejemplar reco- g-ido por ml en el mismo sitio pr6ximo al Puerto de Santa Ma- ria en un estado incompleto para ser clasificado con exactitud. 1 AM. Axnarantaceae R. Br. Amarantus L. 404. — A. retroflexus Z. Sp. pi., p. 1407.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 275. Hab. in cultis et in bumidis reg-ionis inferioris, prope Jerez ad Arroyo del A IMIadeJ o juxta Lomo Pardo et alibi.— ®. Jul., Sept. (v. V.) Ar. g'eog-r. — America borealis et tropica, Europa media et australis, Asia occidentalis, Africa borealis. En mis ejemplares las br^cteas son doble m^s larg-as que las divisiones del perig-onio como lo son siempre en el ^. re- trojlexiis; pero difieren de las de esta plantapor no ser lanceo- lado-aleznadas sino aovado-aleznadas y alg-o m^s pequenas, eslo es, de .3-4 mm. de long-itud solamente. Por esta raz6n y por no liaber examinado estos ejemplares basta bastante tiempo despu^s de desecados sin tener nota de alg-unos ca- racteres apreciables solamente en vivo, abrigo alg-una duda. sobre esta clasificaci6n. -(149) Perez Lara.— florula. gaditana. 293 405. — A. chlorostachys IF. Wk. etLg-e., 1. c, p. 276. Hab. in arvis, ad Castillo de Temjml urbis Jerez. — ij)- Jul., Sept. (v. V.) Ar. g-eog-r. — America et ^regio mediterranea? Prescindiendo de si el J., patulus Bortol. es sin6nimo del A. chlorostachys W. como lo ha creido el Sr. Moquin Tandon, 6 de si es especie distinta como se aseg-ura en la Flor. de Francia de los Sres. Gren. y Godron y seg-iin se sostiene, aun- que con alguna duda, en la Flor. orient, del Sr. Boissier, el cual da k entender ademas que la planta espaiiola corres- l^onde al A. patulus, es lo cierto que por los caracteres dife- renciales seiialadosal uno y al otro en estas dos obras, parece que la planta de Jerez por mi recog"ida, corresponde ol A. chlo- rostachys, tanto por el color verde claro que presenta, cuanto porque las br^cteas, aunque solo alcanzan 3-4 mm. de long-i- tud, son casi un doble m&s larg-as que las divisiones del pe- rig-onio. 406.— A. sylvestris Desf. Mutel, Flor. franc, iii, p. 100, t. 56 (bis), f. 422! — Boiss., Voy. bot., II, p. 538. — A. Blitxim a. sylvestris Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 263.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 276. Hab. in reg-ione inferiore et montana, ubi in cultis, rudera- tis et ad vias abundat. — ®. Mai., Sept. (v. v.) Ar. g-eog-r. — Europa tota media et australis, Asia occidenta- lis et tropica, Africa borealis. 407.— A. albus L. Sp. pL, p. 1404.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 276. Hab. in reg-ione inferiore, ubi ad sepes et in ruderatis hue illuc provenit. — ®, Aug-., Sept. (v. v.) Ar. g-eog-r. — Ex America boreali ad Lusitaniam, Hispaniam, Galliam, Italiam, Gr?eciam, Africam borealem. Euxolus Rafin. 408.— E. viridis Moq. Tand. In DC, 1. c, p. 213.—A?mranttcs viridis, Wk. et. Lge., 1. c. p. 277. 294 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (ISO)'' Hab. in reg'ione inferiore et submontana, ubi in cultis, ru- deratis. secus muros et ad vias vulgatissimus.— ®. Apr.,. Sept. (v. V.) Ar. geogr. — Europa tota media et australis, Asia occidenta- lis, Africa borealis. 409.— E. deflexus M/ln. Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 21'b.— Amaranths defiexiis, L.. Mant., p. 295. — Wk. etLge., 1. c.,p. 211 .—A . prostratus ^sXb. ,. Boiss. Voy., bot. ii, p. 538. Hab. in regione inferiore, ubi in locis cultis, pinguibus et ad vias hue illuc provenit. — 2f. Jun., Sept. (v. v.) Ar. geogr. — Europa austro-occidentalis et australis, Africa borealis. Esta especie se distingue f^cilmente de la anterior, aun prescindiendo de la distinta duraci6n de su raiz y de la dife- rente forma de sus hojas, por sus utriculos li odrecillos que son aovado-elipticos, algo atenuados hacia el extremo supe- rior, obtusos en el ^pice, lisos 6 casi lisos y marcados con tres nervios longitudinales, mientras que en el E. viridis son glo- bosos 6 casi globosos, rugosos y un poco agudos en el &pice. Achyranthes Z. 410. — A. argentea Lam. Boiss. Yoy., bot. ii, p. 538.— Wk. et. Lge., 1. c, p. 277.— A aspera. a. siciUa, L. Sp. pi., p. 295. Hab. in fissuris rupium regionis inferioris, in declivitate orientali montis Gibraltar (Boiss., Nilsson!)— ■^. Mai., Jul. (V. s.) Ar. geogr. — Sardinia, Sicilia, Italia australis, Asia occiden- talis, Africa borealis et australis, ins. Canarienses, Azoricse,,. Madera. Alternanthera Moq. Tand. 411.— A. Achyrantha R. Br. Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 358.— Wk. et Lge., 1. c, p. 278. —lUecehrim Achyrantha Ij., 1. c, p. 2m.— Achyranthes radi^ ,(^151) Perez Lara.— florula gaditana. . 295 cans Cav. in Anal, cienc. nat. iii, p. 27.— Vulg". Sangnhiaria de Cuba. Hab. in reg-ione inferiore, ubi in ruderatis, ad basem muro- rum et prsesertim in plateis oppidor. Jerez, Puerto de Santa Maria, Sanlucar, etc., vulgatissima. — 2f. Jul. Oct. (v. v.) 0. parvifolia, Moq. Tand. in DC, 1. c, p. 359. In eisdem locis. (v. v.) Ar. g-eogr. — Canaria^, India, America. Pupalia Juss. 412.— P. atropurpurea Moq. Tand. In DC, 1. c, p. 331.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 'i\^.—Acliyran- til es a tropurj^urea Lam . Hab. prope Algeciras (Pavon in herb. Boiss.)— 2t. t». (n. v.) Ar. g'eog-r. — Africa tropica et australis, India, Java, Phi- lippinpe. Fam. Polygoneae Juss. Emex Neck. 413.— E. spinosa Campd. Mon. rum., p. 58, t. i, f. 1!— Meisn. in. DC, Prod., xiv., p. 40. —Wk. et Lg-e., 1. c, p. 280. —Rimiex spinosus L., Sp. pi., p. 481.— Brot., Flor. lus. i, p. 603. Hab. in reg-ione inferiore ubi in ruderatis, herbidis et are- nosis prsesertim maritimis, frequenter provenit. — ®. Febr., Apr. (v. V.) Ar. g-eog-r.— Lusitania, reg-io fere omnis mediterranea, Ca- narise. Rumex L. 414." R. crispus Z. 8p. pi., I, p. 476.— Meisn. in DC, 1. c, p. 44.— Wk. et Lge., 1. c, p. 281. — Vulg". Vinagrera. 296 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (152>i Hab. in reg-ione inferiore et montana, ubi in pratis, pin- g'Liibus et cultis humentibus hue illuc frequenter occurrit.— 2^. Apr., Jun. (v. v.) A. g-eog-r.— Europa tota, Asia occidentalis, Africa borealis, Madera, America. 415.— R. conglomeratus Miirr. Meisn. in DC, I. c, p. 49.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 282. Hab. in humidis et ad rivulos reg-ionis inferioris et mon- tanse: Grazdema (Hcenseler); Jerez in prsedio dicto Dehesa de Gigonza.~2^. Flor. Mai., Jun.; fr. mat. Jul., Sept. (v, v.) Ar. g-eogr.— Europa tota media et australis, Asia occidenta- lis, Africa borealis, Canariae, America borealis. 416.— R. obtusifolius L. Sp. pi., p. 478.— Wk. et Lge., 1. c, p. 310.— Coss. et Germ., Flor. Par., p. 564.—^. Friessi Gr. Godr., Flor. Franc, in, p. 36.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 283. . Hab. in humidis et silvaticis reg-ionis submontaniB, in monte Sierra de Lima prope Los Barrios (Nilsson). — 2^. Mai., Jun. (n. V.) Ar. g-eogr.— Europa tota, Asia borealis et occidentalis, Afri- ca borealis, Madera. Canari?p. 417.— R. pulcher L. L. c, 477.— Meisn. in DC, 1. c, p. 58.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 283.— Vulg-. Vinagrera. Hab. in regione inferiore et montana, ubi in herbosis, mon- tosis humentibus et ad vias hue illuc ereseit.— ©. Flor. Apr., Mai.; fr. mat. Jun., Jul. (v. v.) /3. hirttis Gr. Godr., 1. c, p. 35. — R. divaricatnsL., 1. c, p. 477. — Differt a prfiecedente ramis patentioribus v. divaricatis, foliis oblong-is nihil vel leviter pandurseformibus; subtus, prsesertim ad nervos, papilloso-villosis. Hab. in. reg-ione inferiore, prope Jerez etad Piterto de Santa Maria, (v. v.) Ar. g-eog-r. — Europa tota media et australis, Asia occidenta- lis, Africa borealis, Madera, Canariae. (153) Perez Lara. — florula gaditana. 297 418. — R. bucephalophorus Z. L. c, p. 479.— Cav. Ic, i, p. 31, t. 41, f. 1!— Meisn. in DC, I. c, p. 62.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 284.-72. aculeaHs L., 1. c, p. 481. Hab. in arenosis et herbidis pnesertim maritimis, ubi vul- g-atissimus. — ®. Mart., Apr, (v. v.) /5. perennans, Wk. et Lg-e., 1. c. In. eisdem locis, ad Gibraltar (Willk.) (n. y.) Ar. g-eogr. — Lusitania, reg-io fere omnis mediterranea, ins. Azoricfe et Canarienses. 419.— R. Acetosella L. Var. australis, Wk. in. Wk. et Lg-e., 1. c, p. 284. Hab. in arenosis et rupestribus regionis submontana?, in monte Sierra del Aljibe urbis Jerez. — h. Apr., Mai. (v. x^) Ar. g-eog-r.— Spec, in orbe fere toto. 420.— R. Acetosa L. L. c, p. 481.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 285. Hab. in montosis humidis et silvaticis reg-ionis inferioris, in loco dicto Dehesa de la Jardilla urbis Jerez. — 2,. Mai., Jun. (V. V.) Ar. g-eog-r. — Europa tota, Asia, America borealis. Creo que deben corresponder k esta especie unos ejempla- res que recog-i en los montes de Jerez, el dia 28 de Mayo de 1878, hall^ndose solamente en flor. 421.— R. intermedius DC. Boiss., Voy. bot., 11, p. 550. — Meisn. in DC, 1. c, p. 65.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 285. Hab. in arenosis, ad Puerto de Santa Maria (Winkler). — 2^. Flor. Mart., Apr.; fr. mat. Mai., Jun. (n. v.) /5. heterophylhis Wk. in W^k. et Lg-e.. 1. c. Hab. in arenosis, g-raminosis, et rupestribus reg-ionis infe- rioris, ubi hue illuc frequenter occurrit. (v. v.) Ar. g-eog-r.— Hispania et Gallia australes, Italia, Sicilia, Mau- ritania Ting-itana. 298 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. C154) 422.— R thyrsoides Besf. Flor. atl., I, p. 321.— Boiss., 1. c, p. 550.— Meisn. in DC, 1. c, p. 66.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 286.—^. intermedius Guss., Flor. Sicul. Prodr., i, p. 449 non DC. Hab. in pratis aridis et ad vias regionis inferioris; prope San Roqtie (Boiss.); in monte. Crihraltar (Boiss., Winkler.) — 2^. Apr., Mai. (n. v.) Ar. g-eogr. — Corsica, Sardinia, Sicilia, Africa borealis. 423. — R. tingitanus L. L. c, p. 479.— Brot., Flor. lus., i, p. 602.— Boiss., 1. c, p. .550. —Meisn. in DC, 1. c, p. 67.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 286. Hab. in arenosis ad maris littora, ubi frequens. — 2f. Apr.. Maio. (v. V.) Ar. g-eogr. — Lusitania, Hispania centralis et australis, Gallia australis, Africa borealis. 424.— R. scutatus L. Var. indnratiis Ball, Spic, p. 650. — R. indiiratiis Boiss. Rent., Pug-., p. 107.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 287.— i^. scutatus, var. glaucus Boiss., Voy. bot., ii, p. 549. — Vulg-. Acerones. Hab. in reg-ione inferiore et montana, ubi in dumetis, ru- pestribus et ad muros, prsesertim prope Grazalema et Benao- caz, abundat. — 2^. Mai., Jun. (v. v.) Ar. g-eog-r.— Lusitania, Hispania centralis et australis, Reg-- num Maroccanum. Polygonum L. 425.— P. equisetiforme Sihth. et Sm. Flor. g-rfiec. Prodr., i, p. 266.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 287.— P. eq^iis. var. trigynum Boiss., Voy. bot., ii, p. 552. — P. contro- versum Guss., Flor. Sic. Prodr., i, p. 471. Hab. in arenosis, ad sepes et vias reg-ionis inferioris: Cadiz (Boiss.); prope Jerez et ad Puerto de Santa Maria in loco dicto Bl Coto.—i). Jun., Sept. (v. v.) Ar. g-eog-r.— Hispania australis, Sicilia, Grojcia, Creta, Asia occidentalis, Africa borealis. (155) Perez Lara.— florula gaditana. -m Las flores son trig-inas y octandras en todos los ejemplares que he recog-ido. 426.— P. maritimum Z. L. c, p. 519.— Wk. et Lg-e., 1. c. p. 288. Hab. in arenosis ad oram maris; Cadiz (Rodriguez!); Puerto de Santa Maria (Guti(^rrez!, Rodrig-uez!, Clem.!); Sanlucar (Clem.!)— 15. Apr., Nov. (v. v. et s.) Ar. g-eog-r. — Littora Europ^B occidentalis et australis, Asia' occidentalis, Africre borealis, Americ?e borealis et australis. 427. — P. aviculare Z. a. milgare AVk. in Wk. et Lg-e., 1. c, p. 288. Hab. in arenosis, pinguibus, ad sepes et vias reg-ionis infe- rioris et montancT, ubi frequens. — d). Mai., Octobr. (v. v.) /5. vegetmn Ledeb., Meisn. in DC, 1. c, p. 97.— Wk. et Lge.. 1. c, p. 288. — P. Roherti Lois., Flor. gall., i, p. 283 ex parte. Hab. in arenosis maritimis: Cadiz (Chape!) ; circa Chiclana atque in pinguibus, ad sepes prope Jerez, (v. v. et s.) 7. deyressum Meisn. in DC, 1. c, p. 98.— Wk. et Lge., 1. c. In plateis urbium, frequens. (v. v.) Ar. geogr. — Totus orbis terrarum. 428.— P. Hydropiper Z. L. c, p. 517.— Wk. et Lge., 1. c, p. 289.— P. Hydr. a. md- gare Meisn. in DC, 1. c, p. 109. Hab. ad aquas in locis silvaticis regionis inferioris, in mon- tibus Dehesa de la Gfordilla et Dehesa de laJarda urbis Jerez. — (J). Jun., Sept. (v. V.) Ar. geogr. — Europa fere tota, Sibiria, Asia occidentalis, Africa borealis, America borealis. Todos los ejemplares que he recogido presentan las espigas muy delgadas, laxas y cabizbajas; las ocreas con pestanas de 2 mm. de longitud; las divisiones del perig-onio con numero- sos y pequenos puntos glandulosos, y los aquenios opacos. Por estos caracteres, por sus hojas oblongo-lanceoladas de TOO AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (156) 7-8 cm. las m^s larg-as, y sobre todo, por el sabor agrio y ar- diente de toda la planta, es indudable que mis ejemplares corresponden k esta especie y no al P. serrulatum, del cual teng-o k la vista ejemplares procedentes del Mediodia de Francia. 429. — P. serrulatum Za(/. Gen. et spec, p. 14. — Boiss., Voy. bot., ii, p. 551.— Wk. et Lg-e.. 1. c, p. 289. Hab. in liumidis, prope AJgeciras (Seidensticker ex Willk.) — d). Jun., Sept. (n. v.) Ar. g'eogr. — Lusitania. reg-io omnismediterranea, Abysinia, Canaria?, Madera, Prom. B. Spei. 430.— P. Persicaria L. /?. elatiim Gr. Godr., Fl. Franc, in, p. 48. — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 290.—/*. Uforme Walilenb., Fl. Suec, i, p. 242. Hab. in ping-uibus et ad aquas reg-ionis submontan^e, in prae- dio dicto DeJiesa del Marmfo urbis Jerez.—®. Jun., Jul. (v. v.) Ar. greog-r. — Species per omnem fere Europam diffusa; occu- rrit etiam in Sibiria, Caucaso. Syria, vEg-ypto, India orientali. America boreali. 431.— P. lapathifolium Z. Var. nodositin Gr. Godr., 1. c, p. 47. — /'. nodosum Pers., Syn., I, p. 440. — Meisn. in DC, 1. c, p. 118. — P. tenwijlorum PresL, Guss., Fl. Sic Prodr. , i. p. 472.— P. lapath. var. temiiflorum Boiss., Voy. bot., ii, p. 551. — Wk. et Lg-e., 1. c, p. 290. Hab. in humidis, ad fossas et rivulos reg'ionis inferioris et inontance: ad pag-um Huerkts de BenamaJioma, prope Grazale- ma; ia loco dicto Hijuela de la Canaleja et in Arroyo del Alba- ladejo juxta Lo7no Pardo urbis Jerez. — D. Jun., Jul. (v. v.) Ar. g'eog-r. — Eiiropa omnis, Asia, America. (151) Perez Lara.— florula gaditana. 301 ORDO THYMEL^ARUM. Fam. Laurineae Juss. Laurus L. 432.— L. nobilis L. Sp. pi., p. 529.— Wk. et Lg-e., 1. c, p. 29.3.— Lagun., ¥\. for. esp., I, p. 322.— Vulg-. Laurel. Hab. in reg-ione inferiore, ubi ad aqua.s in faucibus mon- tium, prsesertim oppid. Jerez, Jimena. Los Barrios et Tanfa, abundat et certe spontanea crescit. — %. Flor. Mart., Apr.: fr. mat. Sept., Oct. (v. v.) Ar. geogr. — Lusitania et reg-io omni.s mediterranea. Fam. Santalacese R. Br. Osyris L. 433.— 0. lanceolata Hochst. Sieud. In DC, Prodr.. xiv, p. 663.— AVk. et Lg-e., 1. c, p. 294.— La- gun., 1. c, p. .325.-0. quadripartita Decaisn., Boiss. Voy. bot., 11, p. 558.— 0. quadrijida Salzm. pi. exsicc— Vulg-. Bayon. Hab. in rupestribus, dumosis, ad sepes reg-ionis inferioris: in monte Gibraltar (Willk.): Vejer (Lag-un.): prope Grazalema atque in montibus Dehesa de la .Tarda et CJiarco de los Hurones urbis Jerez.— ^. Flor. Jan.. Mart.; fr. mat. Jun., Aug-, (v. v.) Ar. g-eog-r. — Lusitania, Hispania australis*, Africa borealis. El Bayon se utiliza per los moradores de los montes de Jerez y de Grazalema, como remedio en ciertos padecimientos del est6mag'o. El procedimiento que sig-aen para esto consiste simplemente en tomar el alimento diario con una cuchara labrada de un tronco de esta planta. En la Dehesa del Quejigal, cerca de Grazalema, he visto alg-unas matas de Bayon cuyos troncos median hasta 40 cm. de circunferencia. 302 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (It8) 434.— 0. alba L. Sp. pL, p. 1450.— \Yk. et Lg-e., 1. c, p. 294.— Lagun., 1. c, p, 324. — Cassia quorundam Clus., Rar. pi. hist., i, p. 91 ic! — Vulg-. Retama Joca. Hab. in dumosis, rupestribus, aridis regionis inferioris et submontanse, ubi frequens. — 1). Mart., Mai. (v. v.) Ar. g'eogr. — Lusitania et reg-io omnis mediterranea. Thesium Z 435.— T. humile VaJil. Symb., Ill, p. 43.— Guss., Plant, rar., p. 98, t. 20, f. 2! — Boiss., Voy. bot., ii, p. 559. — AVk. et Lg-e., 1. c, p. 296. — T. alpinum Desf., Fl. atl., i, p. 206 non L. Hab. in arenosis coUibusque regionis inferioris: prope